3-2 en el marcador de la final

Jimmy Butler, el incansable antihéroe que quiere dejar sin anillo a LeBron James

Los Heat se encomiendan al pletórico momento del alero mientras que el temor a una remontada inunda a los Angeles Lakers en la final de la NBA

Foto: Jimmy Butler, en un partido de las finales. (EFE)
Jimmy Butler, en un partido de las finales. (EFE)

A Jimmy Butler solo le ha hecho falta una única temporada para erigirse como uno de los grandes ídolos de los Miami Heat. La franquicia de Florida alcanzó el escalón más alto de la NBA con uno de los equipos icónicos que se recuerdan en la liga, aquel capaz de reunir a LeBron James, Chris Bosh y Dwyane Wade en perfecto estado de gracia. Pero las estrellas se fueron marchando o marchitando. Era el 2014 y los Heat estarían varios años en el medio camino de ser un equipo competitivo, pero sin claras aspiraciones de anillo, y la reconstrucción. Hasta la llegada de Butler, el ‘bad boy’ capaz de retrasar el anillo de los Angeles Lakers.

Con un LeBron James empañado en rendir el mejor homenaje posible al fallecido Kobe Bryant, los Lakers acarician el primer anillo de la NBA desde el 2010. La llegada milagrosa de Miami a la final de la NBA preveía un triunfo cómodo por parte de los púrpura y dorado, pero Jimmy Butler quiere morir matando. El último partido de estas finales colocó el 3-2 en el marcador global a favor de los Lakers, que tuvieron a tiro el 4-1. Una descomunal actuación del antihéroe Butler les privó de la celebración. Esta madrugada del domingo al lunes tiene una nueva oportunidad de retrasar el alirón de sus rivales a las 01:30 en Movistar Deportes.

35 puntos, 12 rebotes, 11 asistencias y cinco robos en 47:12 minutos. Butler solo descanso en el banquillo de los Miami Heat durante 48 segundos en todo el partido. Descompuesto y sin aliento, el alero se apoyó en valla publicitaria cuando apenas faltaba un minuto para acabar el partido. En frente, LeBron se había marchado hasta los 40 puntos, 13 rebotes, 7 asistencias y 3 robos.

Erik Spoelstra ha encontrado en Butler un líder en la pista y en el vestuario. “Todos los jugadores jóvenes que llegan a la liga deberían estudiar sus imágenes de Jimmy Butler. Es la definición de un jugador de dos vías que compite con la misma intensidad a ambos lados de la cancha”, aseguró el entrenador de los Heat sobre su estrella.

Una infancia dura que marcó su carácter

Como otros tantos niños Jimmy Butler pasó su infancia en un suburbio de Houston. Su padre había abandonado a la familia cuando él era solo un niño. Tal y como detalló la ESPN en uno de los artículos más extensos sobre los orígenes del alero de la NBA, su madre le echó de casa cuando tenía solo 13 años: “No me gusta cómo te ves. Tienes que irte”.

Tras unas semanas en las que ese joven afroamericano pasaba las noches de aquí para allá quedándose en sótanos y habitaciones de compañeros, uno de sus amigos le invitó a pasar unos días en su casa. Se llamaba Leslie, tenía dos años menos y le presentó a su numerosa familia. Su madre, Michelle, era madre de 4 hijos y viuda, se había vuelto a casar con un hombre que a su vez tenía 3 hijos de un anterior matrimonio. Con Jimmy eran 10… y su situación económica no era la mejor. Pero pronto se convirtió en uno más de la familia y acabaría por llamar mamá a Michelle, siendo su mejor consejera en todos los pasos de su carrera.

De experto defensivo a estrella controvertida en el vestuario

Butler fue elegido en la trigésima posición del Draft de la NBA del 2014 por los Chicago Bulls. Una franquicia ideal para su crecimiento, en la que año tras año fue aprovechando sus oportunidades y doblando minutos desde una primera temporada en la que cosechó una media de 8.5 por partido hasta promediar 38.7 minutos en su tercera y cuarta temporada. La intensidad que siempre ha acompañado su juego le convirtió en un referente defensivo perfecto, capaz de secar a jugadores pequeños y altos. Pero era mucho más que un especialista de la defensa.

Su carácter anotador brilló con el paso de los años. Butler se convirtió en un jugador muy polivalente en ambos lados de la cancha. Experto en entradas, pero sin abandonar el tiro de media distancia, uno de las pocas excepciones que existen en la actual NBA. Chicago vio en él un líder para coger la batuta de un renqueante Derrick Rose, afectado por su terrible lesión de rodilla.

La ultra competitividad que muchos compañeros del alero destacaban en entrevistas acabó por costarle caro dentro del vestuario. En Chicago se ganaría una etiqueta que posteriores destinos como Minnesota o Philadelphia le achacarían: la de ser un mal compañero y un líder demasiado egoísta. Butler, de hecho, tampoco parecía muy preocupado y respondió a lo largo de su carrera con comentarios vanidosos al respecto de estos rumores. “Me encantan”, respondió a modo de reto cuando los aficionados de los Timberwolves le recriminaron su poca actitud con el equipo.

Miami, lugar de resurrección

El pasado verano del 2019 Jimmy Butler llegó a los Heat en un sign and trade por el que firmó un contrato a razón de 4 años por 142 millones de dólares. La polémica le había rodeado en sus años previos y su rendimiento deportivo nunca había igualado los mejores años de Chicago. Pero Butler había llegado al lugar correcto, un contexto en la que su dureza era respetada y no temida: “No creo que sea un mal tío. No soy tan imbécil como todos piensan que soy”.

Parece muy complicado que los Miami Heat sean capaces de remontar una eliminatoria muy encaminada a favor de los Lakers de un LeBron desatado. Pero si hay alguien capaz de lograr el milagro es Jimmy Butler, un antihéroe que esta vez se ha puesto la capa y ha convertido a los de Florida en dignos campeones de la Conferencia Este.

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