EL MILAGRO NO LLEGÓ

Ricky Rubio dice adiós al mejor año de su carrera con un final agridulce

Los Phoenix Suns cumplieron con un impecable 8-0 en la burbuja de Orlando, pero los resultados de Memphis y Blazers evitaron su acceso a los playoffs

Foto: Ricky Rubio, durante un partido con los Phoenix Suns. (EFE)
Ricky Rubio, durante un partido con los Phoenix Suns. (EFE)

Al inicio de la reanudación de la NBA en la burbuja de Orlando los Phoenix Suns de Ricky Rubio se presentaron con ganas de dar guerra pese a tener prácticamente sentenciado su futuro inmediato. El equipo, liderado tanto por el español como por su megaestrella anotadora, Devin Booker, cumplieron hasta el último minuto. La gesta era impresionante, debían ganar todos sus partidos y esperar el fallo de rivales como los Blazers y Memphis. Un récord de 8-0, único equipo invicto de toda la competición tras la reanudación, les ha dejado a las puertas del milagro.

Memphis derrotó la pasada madrugada a los Milwaukee Bucks (119-106) de Giannis Antetokounmpo, quien estuvo sancionado por pegar el miércoles un cabezazo a Moe Wagner. Sin su estrella y con la clasificación ya cerrada el partido era un trámite que fue aprovechado por los Grizzlies. Estos se jugarán su pase definitivo a playoffs frente a Portland este mismo fin de semana, en un épico duelo entre Damian Lillard y Ja Morant, dos de los jugadores más espectaculares de toda la liga.

Rubio y Booker, los buques insignia de los Phoenix Suns esta temporada. (EFE)
Rubio y Booker, los buques insignia de los Phoenix Suns esta temporada. (EFE)

Ricky Rubio dice así adiós al mejor año de su carrera, ya que en apenas un mes se cumplirá el aniversario del Mundial de Basket de China. Con señaladas ausencias como la de Pau Gasol, Serge Ibaka, Nikola Mirotic o Sergio Rodríguez, el de El Masnou dio un paso al frente, dirigiendo y canalizando todo el juego de la selección, involucrando a personajes a priori secundarios en la anotación y coordinándose a la perfección con el otro gigante sobre la pista, Marc Gasol. Rubio fue elegido tanto MVP de la final frente a Argentina (anotó 20 puntos, máximo de la selección en el partido) y MVP del torneo. España logró así su segunda medalla de oro en un mundial tras el del 2006.

Ricky Rubio abraza la copa del mundo de baloncesto en Pekín. (EFE)
Ricky Rubio abraza la copa del mundo de baloncesto en Pekín. (EFE)

Poco antes del éxito (inesperado en un principio) en la cita internacional con España, Ricky Rubio había comenzado un nuevo camino en la NBA. Por primera vez en su carrera en la liga podía decidir destino en la agencia libre, antes solo había firmado una extensión de contrato con los Minnesota Timberwolves. La franquicia apostó por el drafteándolo en el 2009, aunque su aterrizaje en Estados Unidos se produciría dos años más tarde. Permaneció 6 temporadas en el equipo, en un proyecto que se fue diluyendo con el paso del tiempo, para ser traspasado en el 2017 a Utah Jazz. Aunque sus números no se resintieron, el estilo de juego pausado de la plantilla no dejó ver al Ricky Rubio espectacular sobre la cancha.

Tras entrevistarse con distintos equipos el español firmó un contrato de 3 años a razón de 51 millones de dólares con los Phoenix Suns. Monty Williams le ofreció ser la batuta de un equipo destinado a correr en transiciones rápidas, con jugadores como Booker para demoler a los rivales con asistencias de Ricky Rubio. Y así cumplió el base, demostrando las mejores características de su juego: organización, penetración tanto para anotar como para buscar segunda jugada, o verticalidad en transiciones. Además, Rubio ha lucido los mejores datos de su carrera en porcentaje de triples, su eterna asignatura pendiente en la NBA, con un decente 36.1%. 13 puntos, 8,8 asistencias, 4,7 rebotes y 1,4 robos de media ha mostrado en esta temporada, afianzándose como uno de los bases más fiables y completos de la liga, además de regalar momentos mágicos sobre la pista a la afición de los Suns.

La proeza sin premio de Phoenix

“Es un momento muy especial, os habéis ganado el respeto de la liga”, aseguró el propio Monty Williams en el vestuario del equipo minutos después de jugar su partido contra los Dallas Mavericks de Doncic, a los que aplastaron con un 128-102. Las imágenes, cedidas por la propia NBA, dejan claro que la hazaña sin milagro final del equipo de Ricky Rubio demuestra que no siempre el resultado marca la historia en el deporte. Un agridulce final para el mejor año de la carrera de Rubio, que afrontará una ilusionante etapa después de unas merecidas vacaciones.

NBA
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios