también se salió ESTE FIN DE SEMANA

Los ocho partidos de Doncic que explican por qué está rompiendo moldes en la NBA

Luka Doncic se sitúa entre los jugadores más votados para el all-star y tiene muy poco de casualidad, noche tras noches está le demostrando a Dallas el tremendo acierto que fue elegirle

Foto: Luka Doncic es felicitado por su compañero Salah Mejri. (Reuters)
Luka Doncic es felicitado por su compañero Salah Mejri. (Reuters)

"Luka Doncic estuvo muy cerca de conseguir un triple doble, solo se quedó a dos rebotes. El marcador final era el único número en el que se fijó". Las crónicas de agencia suelen ser planas, directas y secas, pero la Associated Press se salió un poco de la norma para tirar una flor al novato. Pudo hacer un triple-doble y no lo hizo pero eso, lejos de una oportunidad perdida, es la demostración de que este jugador no tiene nada de fachada. Solo le importó el marcador y su equipo, los Mavericks, ganó. Solo la victoria contaba y así lo entendió, anotando siete de los últimos nueve puntos. No llegó a redondear su línea estadística, pero sus 29 puntos, 12 asistencias y ocho rebotes fueron la pieza principal de la victoria de su equipo contra lo Timberwolves. Y eso, más que nada, era lo que se buscaba.

Tiene 19 años y marcha como el cuarto jugador más votado para el all-star. Es un niño todavía, probablemente el mejor que nunca ha visto la NBA. No quiere decir que vaya a ser Michael Jordan, no es eso, pero el campeonato rara vez, si es que alguna vez, vio la irrupción de un novato tan notable, tan poderoso y tan pulido. Tiene 19 años y no los parece, porque su juego es maduro y nunca le quema el balón. Se han dado cuenta los que le rodean, que en los minutos finales solo buscan al joven rubio e imberbe, con un cuerpo que todavía no es de nivel de NBA pero un baloncesto que está a la altura de los mejores. A él le dan la bola y él resuelve.

Ha disputado 41 partidos, todos como titular. Desde el segundo día de servicio, con unos números colosales. La media ahora mismo es de 20 puntos, cinco asistencias y 6,7 rebotes por partido, con un 37% en tiros de tres y, por encima de todos los números —que son brillantes— está su posición en el equipo y en la liga. Es una estrella, un jugador del que todos hablan, que ha asombrado desde su compañero Dirk Nowitzki a leyendas como Tracy McGrady. Partido a partido ha ido creciendo, estos son algunos de los que forjaron a Doncic como una estrella.

El debut contra Phoenix

Porque todas las largas caminatas empiezan con el primer paso. En realidad, el partido pasará a la historia como el debut de Doncic, pero no como una de las proezas de Doncic. A pesar de todo, diez puntos, ocho rebotes y cuatro asistencias, cifras que para la mayor parte de novatos pasarían como las mejores en su primer año en la NBA. Como es el primero, cabe recordar lo que le llevó hasta allí algo que es de sobra conocido en España pero no en Estados Unidos. Ser MVP de la Euroliga, más todavía con 18 años, es una muestra inequívoca de que el jugador es importante. Pero eso, en la NBA, vale poquísimo. Fue tercero en el draft y hubo críticas: otro europeo sospechoso, como Milicic o como Bargnani. Siempre la misma historia, como si la historia no estuviese también llena de universitarios que se dieron un trastazo en la gran liga. En todo caso, y con solo media temporada a sus espaldas, es evidente que en Doncic era verdad.

31 puntos, 8 rebotes en San Antonio

Hay lugares en la liga que no son como los demás. San Antonio es la casa de Duncan pero, sobre todo, es la casa de Popovic. Un lugar estricto, sin muchas florituras, de los que ganan campeonatos. La visita a la cancha del que, probablemente, es el mejor entrenador del campeonato era un reto para Doncic pero, como siempre pasa con él, no dudó ni por un instante. No ganó el encuentro, pero dio un golpe en la mesa: 31 puntos, ocho rebotes, cuatro asistencias... 10 puntos entre el cuarto periodo y la prórroga y el asombro de su entrenador, Rick Carlisle: "Ciertamente, no parece sorprendido de que todo esto esté pasando". Esa es otra de las características que más está señalando la prensa estadounidense, la ilusión generada y el revuelo no parecen afectar al esloveno ni lo más mínimo. Él llegó a la liga sonriendo y se marcha de cada partido con ese mismo gesto. Ah, y estaba tocado.

24/8/9 recibiendo al campeón

La NBA, en su esfuerzo redistributivo, obliga a que los muy buenos empiecen con los muy malos. El draft, con sus salvedades y vericuetos, es un elemento con una doble función, repartir el talento y darle al campeonato competitividad. A pesar de todo, y más con las normas salariales actuales, sigue habiendo equipos mejores y otros peores, hay, incluso, super equipos. Los Wariors son eso, campeones en tres de los últimos cuatro años, un conjunto que mezcla varios MVP, con Curry —aunque ese día no estaba por lesión—, Durant, Thompson... contra esos, los mejores, se lo tomó todavía más en serio el exmadridista Doncic. Metió 24 puntos y los tiros libres decididos. "Lo he hecho ya en el Madrid, me encanta el último tiro", decía el esloveno tras el encuentro, como quitándose importancia.

El triple burlando a Harden

James Harden, de los Rockets, es un prodigio del baloncesto. La barba es una máquina, más en ataque que en defensa, es cierto. Visitar Houston obligaba a los Mavericks, mucho más fiables en casa, a hacer mucho más que de costumbre para ganar. Y ahí estuvo Doncic, claro, metiendo 20 puntos que condujeron a los suyos a la victoria. El partido, de todos modos, pasará al recuerdo por una jugada concreta, una finta en la esquina que se traga el MVP y termina con un triplazo descomunal de Luka. Con el niño no se juega. Es, además, una jugada muy definitoria del tipo de jugador que es el esloveno. Se ve a la legua que no es el más rápido de piernas, pero sí de cabeza, hace del engaño un arte, de la finta una costumbre. Parece que no va a toda velocidad, pero como su cabeza va más rápido, termina llegando antes y mejor. Contra Houston volvió a jugar unos días después y estaba haciendo un partido mediocre, pero en el último cuarto se cascó 11 punto que terminaron con los Mavericks ganando. Personalidad no le falta.

Asistiendo contra los Nuggets

La derrota en Denver era previsible, pero de este partido, como de otros tantos, se pueden sacar muchas lecciones de Luka Doncic. Nos quedaremos con una estadística, las 12 asistencias, que demuestran que es un jugador capaz de todo en esta liga. Es más, a los iniciados, los que habían visto durante años al esloveno en el Palacio de los Deportes, les podía sorprender los bajos números que estaba teniendo el joven en las asistencias al principio de temporada, al fin y al cabo, lo más destacado del jugador es una privilegiada inteligencia y entendimiento del juego, y eso suele derivar en muchas asistencias. Es un problema de función, no es tanto un operador de juego como un ejecutor final y eso tiene consecuencias en los números finales.

Triple sobre la bocina

Las últimas posesiones son de Doncic, y quizá ninguna tan espectacular como la de Portland. Un triple en el último segundo para forzar la prórroga. Estaba siendo un partido bastante completo del esloveno, que acabó con 23 puntos, 11 rebotes y seis asistencias, pero su momento culminante fue justo al final, con un triple llovido, imparable y la típica sonrisa de un jugador que disfruta muchísimo de su profesión. "Fue dentro, era un tiro difícil", contaba después. "No puedo decir que esté sorprendido, se lo he visto hacer muchas veces", apuntillaba Carlisle en lo que es, claramente, un exceso lingüístico. No ha podido verle muchas veces así porque no deja de ser un novato con galones. En el tiempo, sin embargo, parece imposible que esto no se repita en unas cuantas ocasiones. Ah, también estaba tocado.

34 puntos contra la ceja

Siete triples en diez intentos, 34 puntos en total. Derrota, es verdad, pero lo que sabía cuando llegó a Dallas es que su aprendizaje iba a ser con muchas derrotas. Él tenía que hacerse a su equipo y su equipo también debe crecer, de hecho ambos están por encima de lo que se esperaba en las previsiones de la temporada. Es el partido de más anotación de su carrera y la prueba final de que es capaz de ponerse en puntuaciones muy elevadas. Al llegar a la liga había dudas sobre su velocidad y sobre la capacidad para finalizar en el aro, ¿es su primer paso suficientemente rápido para superar a sus rivales? Hoy se sabe que sí, que mueve con gracia su 2,01 y es capaz de percutir la canasta rival tanto desde fuera como desde dentro. Y eso, en la NBA moderna, es clave.

Dos victorias sensacionales

Hemos llegado al presente. Dos partidos seguidos, contra Phoenix y Minnesota, con victoria. 30 puntos en el primero, 29 en el segundo. Y a eso sumando un buen puñado de asistencias y rebotes. Es importante porque son dos victorias, que para alguien tan competitivo como Doncic es crucial, también porque prueba que puede hacer dos partidos seguidos colosales y ser el líder de su equipo. "Luka hace cosas locas todo el tiempo, ya no me sorprendo", cuenta DeAndre Jordan, veterano del campeonato y compañero de equipo. "Es muy versátil y generoso, un chico que genera para sus compañeros y también anota. Creo además que su defensa está mejorando", contaba Kokoskov, técnico de los Suns, al acabar su partido. Es su opinión especialmente importante, aunque solo sea por el conocimiento personal, él fue el año anterior su entrenador con Eslovenia.

En el segundo partido, no hizo el triple doble. Hubiese sido uno de los más jóvenes de la historia en lograrlo, pero el tema con Doncic es que no importa la juventud, ni para los récords ni para su juego. "No me importa, hemos ganado, eso es todo lo que cuenta". Ese es Doncic.

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