TRAS LOGRAR 46+15+7+7 ANTE LOS LAKERS

Joel Embiid o cómo conquistar la NBA seis años después de descubrir el baloncesto

El pivot camerunés de los Sixers firmó su mejor actuación en la NBA, algo increíble si se tiene en cuenta que hace algo más de un lustro ni tan siquiera conocía este deporte

Foto: Joel Embiid, el gran héroe de los Sixers frente a los Lakers. (EFE)
Joel Embiid, el gran héroe de los Sixers frente a los Lakers. (EFE)

"Ahora mismo, podría decir que me encuentro al 69 por ciento". Estas fueron las primeras palabras de Joel Embiid tras hacer historia en la NBA, después de firmar un partido para el recuerdo ante Los Angeles Lakers en el que consiguió unos números nunca antes vistos en la historia del campeonato. Y es que el pivot de los Philadelphia 76ers hizo un prodigioso 46+15+7+7, algo que no está nada mal para un joven de 22 años que cogió un balón por primera vez hace un lustro.

Philadelphia pasó por encima de Los Lakers por 115 a 109, en un partido que Embiid no olvidará nunca. Nacido en Yaundé (Camerún), desde muy joven se mostró un loco del deporte y no pasaba un sólo día sin que practicase una de sus dos grandes pasiones: el fútbol y el voleibol. Sin embargo, su primera novia le hizo cambiar de idea: midiendo 2,13 metros, ¿por qué no valoraba la opción de comenzar a jugar al baloncesto? Poco a poco, la idea caló en su mente.

Decidió empezar a ver partidos de la NBA y, aprovechando que Luc Mbah a Moute -jugador camerunés de la NBA (Houston Rockets)- organizaba un campus en su misma ciudad, decidió probar suerte. Esta decisión cambió su vida, pues solo un par de meses después estaba viajando a EEUU para jugar al baloncesto: Montverde Academy fue su destino, pero no fue nada sencillo. El cambio radical de vida no le permitió adaptarse con demasiada facilidad a su nuevo entorno.

Embiid, el chico tranquilo y sosegado

Sus compañeros de reían de él por su acento y su escasa técnica, lo que le sirvió para cambiar su mentalidad. Chico tranquilo y sosegado, se vio obligado a sacar las uñas: "Pensaban que me crié siendo pobre, viviendo en la selva y matando leones. Pese a que era muy blando por entonces, decidí sacar partido de ello. Comencé a asustarles. Me cogieron miedo. Tuve que pelearme constantemente, sólo así conseguiría que dejaran de reírse de mi", aseguraba el propio jugador.

Fue cuestión de meses fichar por The Rock School, colegio al que llevó a ganar el campeonato estatal gracias a su clara mejora en el juego. Un año después, fichaba por la Universidad de Kansas -donde tuvo como compañero a Andrew Wiggins-, donde sus promedios empezaron a llamar clamente a las puertas de la NBA. Tanto, que los Cleveland Cavaliers, que tenían la primera elección en el 'draft', decidieron llevarle a un entrenamiento privado... pero todo se torció.

En ese entrenamiento, Embiid iba a sufrir una rotura por estrés en su pie derecho, que le iba a hacer estar de baja durante ocho meses. Los Cavs le descartaron, y fue elegido en tercera posición por los Sixers. Tras perderse la primera temporada por completo, su segundo año no comenzó demasiado bien, pues recayó de nuevo de la lesión, teniendo que ser intervenido de nuevo. En su segundo año, de nuevo, no iba a disputar ni un solo partido por culpa de esta lesión.

Un comienzo nada sencillo

En la 2016-17, comenzó a jugar y a brillar en la pista, aunque con un plan en mente: no jugar demasiados minutos para evitar posibles recaídas, hasta recuperar la forma de manera completa. Entonces, sufrió una rotura de menisco en su rodilla izquierda, que le devolvió al dique seco. Las lesiones y el fallecimiento de su hermano pequeño en accidente de tráfico en Camerún a punto estuvieron de retirarle del baloncesto. Pero su fuerza de voluntad pudo más y siguió adelante.

Sólo seis años despuñes de coger un balon de básket por primera vez, Embiid está dispuesto a hacer historia en la NBA: "Aprendí a jugar al baloncesto viendo a gente blanca. Simplemente fijándome en personas blancas y corrientes. Puedes encontrar vídeo de ellos en internet", comentaba socarrón cada vez que le preguntaban por cómo empezó a jugar. Pero su primer entrenador lo tenía claro: "Algún día le pediréis dinero prestado", le espetaba a sus compañeros.

En su primera temporada completamente recuperado, se ha convertido en uno de los grandes pilares del equipo, brillando como nunca antes lo había hecho ante los Lakers, consiguiendo 46 puntos y 15 rebotes en lo que es su mejor marca en la NBA. Su carisma ha hecho el resto para convertirle en uno de los grandes ídolos de los Sixers: si las lesiones le respetan, Embiid puede convertirse en uno de los grandes jugadores del mejor campeonato del mundo en cuestión de años.

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