"No somos un equipo de baloncesto". Cómo Silicon Valley varió el rumbo de la NBA
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warriors, de uno de los peores a rival a batir

"No somos un equipo de baloncesto". Cómo Silicon Valley varió el rumbo de la NBA

El equipo de Oakland busca su cuarta final consecutiva y su tercera anillo en cuatro años. Hasta no hace mucho era una de las peores franquicias de la NBA, pero todo cambió en 2010

placeholder Foto: Los Warriors han ganado dos de los tres últimos títulos de la NBA. (Reuters)
Los Warriors han ganado dos de los tres últimos títulos de la NBA. (Reuters)

Era la primavera de 2010 cuando Larry Ellison, una de las personas más ricas de Estados Unidos, llegó tarde. El fundador y dueño de Oracle quiso comprar los Golden State Warriors, una de las peores franquicias de la NBA: en las quince temporadas anteriores el equipo solo había jugado una vez los 'playoffs' y su presencia en los medios se debía más a los escándalos protagonizados por los jugadores y su dueño, Chris Cohan, que por el rendimiento dentro de la cancha.

Cohan se había hecho con el control de los Warriors en 1995 y 15 años después se marchó con el honor de ser considerado uno de los peores dueños de la liga. Pero antes dejó al equipo en la mejor posición posible gracias a dos decisiones que explican dónde están hoy los Warriors. La primera, que no tomó él de manera directa, sino el mánager general, fue la elección de Stephen Curry en el 'draft' de 2009. La segunda, al año siguiente, fue no venderle el equipo a Ellison y respetar una oferta previa aunque fuera algo menor.

Ellison había llegado tarde y ahora la franquicia pertenecía a un grupo de inversores liderado por Joe Lacob, un millonario que había hecho carrera en Silicon Valley con inversiones de capital riesgo, y Peter Guber, productor de cine. "Vamos a cambiar el curso de esta franquicia", dijeron en un comunicado tras confirmarse la compra. Y lo hicieron. Los dos, sobre todo Lacob, han dirigido en los últimos siete años a un equipo que ha pasado de la cola de la NBA a la cabeza, hasta el punto de jugar tres finales seguidas, ganar dos anillos y tenerlo todo para establecer una dinastía bastante improbable hace solo un lustro. Todo eso siendo el mejor equipo dentro de la pista, pero también fuera de ella.

placeholder Joe Lacob, dueño de los Warriors desde 2010. (EFE)
Joe Lacob, dueño de los Warriors desde 2010. (EFE)

El enfoque Silicon Valley

En torno a los Warriors y su conexión con Silicon Valley hay mucho mito. No se puede decir que ese vínculo le haya convertido en el mejor equipo de la NBA, pero sí que su aproximación a la tecnología ha ayudado al equipo de Oakland (y pronto de San Francisco) a maximizar sus virtudes. Desde la llegada de los nuevos dueños en 2010, los Warriors han ido un paso por delante en una tendencia que afecta a toda la liga. "La verdad es que realmente no somos un equipo de baloncesto. En la era en la que estamos, somos más que eso. Somos una entidad deportiva, mediática y tecnológica", resumía Lacob en 2015 después de ganar el primer título de la franquicia en 40 años.

Lo primero que hizo Lacob cuando llegó a los Warriors fue no hacer nada. Durante buena parte de su primera temporada se dedicó a observar, a dejar trabajar a los que ya estaban, antes de tomar una decisión. Todo el que ya estaba en la franquicia tuvo la oportunidad de demostrar que podía seguir en ella, aunque los nuevos dueños ya tenían claro por dónde debía avanzar la gestión del equipo.

Antes de acabara ese curso, la 2010-2011, los Warriors fueron uno de los primeros equipos en instalar en su pabellón SportVU, un sistema de seguimiento por cámaras que permitía analizar casi cada aspecto de los partidos y que no se generalizó en la NBA hasta 2013. "Somos una liga impulsada por datos", afirmó ese año Steve Hellmuth, vicepresidente de operaciones y tecnología de la NBA. Eso los Warriors lo tuvieron claro antes que la mayoría de sus rivales.

placeholder Steve Kerr acuñó la expresión que acabó convirtiéndose en el lema del equipo: 'Strenght In Numbers'. (EFE)
Steve Kerr acuñó la expresión que acabó convirtiéndose en el lema del equipo: 'Strenght In Numbers'. (EFE)

Tecnología e innovación

En su libro 'Betaball', el periodista Erik Malinowski relata cómo a lo largo de los últimos años los Warriors han intentado innovar de manera constante, no siempre con éxito. En los años siguientes a la llegada de Lacob, el equipo se asoció a una empresa que producía perfiles sobre los jugadores midiendo diez aspectos de la personalidad del 1 al 10; contrató los servicios de una empresa que realizaba visualizaciones con los datos en bruto de SportVU, todavía infrautilizados; trabajó con otra empresa que medía la variabilidad del ritmo cardíaco utilizando electrodos faciales; o recibió el asesoramiento de una experta en el sueño para mejorar el descanso de los jugadores. Llegó a acuerdos con una compañía finlandesa, con otra australiana... Allí donde había algún tipo de tecnología que podía ayudarles, ya fuera en lo deportivo o en lo físico, los Warriors apostaron por ella.

Esa tendencia a buscar nuevas formas de mejorar también fue adoptada por los jugadores. En 2011, mientras se recuperaba de una operación y esperaba a que terminara el 'lockout', Stephen Curry comenzó a trabajar con Brandon Payne, un entrenador especializado en ayudar a mejorar las habilidades de los jugadores con métodos novedosos.

placeholder El fichaje de Kevin Durant en 2016 fue la guinda del pastel de los Warriors. (Reuters)
El fichaje de Kevin Durant en 2016 fue la guinda del pastel de los Warriors. (Reuters)

La fuerza de los números

La llegada al banquillo de Steve Kerr en sustitución de Mark Jackson en 2014 reforzó ese enfoque. El exjugador, que no había entrenado nunca, se convirtió en el técnico ideal para los Warriors. Su postura abierta ante el uso de la estadística avanzada y de cualquier innovación que mejorara el bienestar de los jugadores fue una bendición para el equipo, que había acabado mal con Jackson, mucho más conservador. Kerr incluso acuñó la expresión que acabó convirtiéndose en el lema del equipo: 'Strenght In Numbers' (La fuerza de los números).

La constante apuesta por la innovación de los Warriors les convierte en un equipo en evolución por mucho que hayan ganado ya dos anillos. Es un enfoque que empresas tecnológicas ya utilizaban antes: productos que parecen acabados, pero que en realidad no lo están (Google tardó cinco años en quitarle la etiqueta beta a Gmail). "Vivimos en una fase beta constante", dijo en marzo de 2016 Peter Guber, según recoge Malinowski en su libro.

En ese momento aún faltaban unos meses para fichar a Kevin Durant, 'MVP' de la última final, tercera seguida de Golden State y la primera con él en el equipo. Su talento, como el de Curry, Thompson o Green es insustituible y lo va a seguir siendo. Los Warriors son más que un equipo de baloncesto (en realidad cualquier gran club deportivo lo es), pero son sobre todo un equipo de baloncesto. Uno que tiene a varios de los mejores jugadores del mundo, a uno de los mejores entrenadores y que ha sabido a aprovechar la tecnología para facilitarles su trabajo mejor que ningún otro equipo.

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