VICTORIA POR 96-111, igual que hace 27 años

La NBA sigue estando demasiado lejos: los Celtics ganaron como y cuando quisieron

Cuando quisieron, los Celtics se escaparon en el marcador y acabaron venciendo con facilidad al mejor equipo de Europa, que el domingo empezará a competir en su terreno, el baloncesto europeo

Foto: Sergio Llull defendiendo a Isaiah Thomas (EFE)
Sergio Llull defendiendo a Isaiah Thomas (EFE)

Con mucha facilidad y sin dar la sensación de emplearse a fondo. Así ganaron los Boston Celtics al Real Madrid en la reedición del partido que les enfrentó en el mismo escenario hace 27 años. Vencieron por 96-111, el mismo resultado que en 1988, pero esa fue la única similitud entre ambos partidos. Avery Bradley (17), por los Celtics, y Trey Thompkins (24), por el Madrid, fueron los máximos anotadores.

La expectación era enorme, pero eso no se transformó en el ambiente dentro del pabellón. Sólo cuando repartían camisetas (y cuando los árbitros pitaban alguna acción dudosa) se escuchaba al público. Ni siquiera los numerosos seguidores de los Celtics hicieron ruido, y eso que había bastantes. La de Boston es una franquicia muy especial. Y sus aficionados, también. Desde dos horas antes, en los alrededores del Barclaycard Center predominaba el color verde de las camisetas celtas. El 33 de Bird, el 34 de Pierce, el 9 de Rondo, el 5 de Garnett… incluso el 6 de Bill Russell. El verde ganó al blanco también en la gradas, aunque el público era mayoritariamente del Real Madrid.

El partido tampoco fue brillante. Ambos equipos tenían bajas. Por el Madrid, Rudy Fernández y Jeffery Taylor siguen sin estar recuperados. Y por los Celtics no jugaron Amir Johnson Evan Turner y Perry Jones. Sí lo hicieron David Lee e Isaiah Thomas, que dejaron algunas de las mejores acciones de la noche.

Trey Thompkins terminó con 24 puntos (EFE).
Trey Thompkins terminó con 24 puntos (EFE).

Lo mejor de la primera mitad en el Real Madrid fue el acierto de Trey Thompkins y los minutos de Sergio Rodríguez al final del primer cuarto y el comienzo del segundo. El pívot estadounidense sigue demostrando que juega mejor de cara al aro que de espaldas, mientras que el base canario volvió loco a algunos de sus defensores. Con él al mando, el Madrid volvió a ponerse por delante tras el 4-0 inicial. Fue el 33-31 y quedaban casi 8 minutos para el descanso. Dos tiros libres de Llull un minuto después (35-33) dieron la última ventaja a los blancos, que encajaron un parcial de 21-8.

El recuerdo del partido del 88 también estuvo presente. En uno de los numerosos tiempos muertos del partido (que se jugó con reglas NBA), se rindió homenaje a los jugadores que disputaron aquel encuentro hace 27 años en el mismo escenario. Al centro de la pista salieron José Luis Llorente, Quique Villalobos, Chechu Biriukov y Fernando Romay, que fueron ovacionados por los espectadores.

La gran diferencia estuvo en la defensa, que es donde más se nota la superioridad física de un equipo NBA. En cuanto los Celtics, más grandes, más rápidos y más fuertes, apretaron atrás, el Madrid fue incapaz de seguir el ritmo de su rival. La zona se convirtió en espacio prohibido y el equipo blanco recurrió una y otra vez al triple: lanzó 37 triples (de 85 tiros en total) y sólo anotó 10.

El partido era amistoso, pero hubo de todo (EFE)
El partido era amistoso, pero hubo de todo (EFE)

Pero fueron los triples los que le dieron alguna esperanza al Madrid tras el descanso. Anotó tres casi seguidos (dos de Llull y uno de Thompkins) y volvió a bajar la diferencia a menos de diez puntos (57-66), pero los Celtics volvieron a apretar y se marcharon otra vez. David Lee, sin apenas protagonismo en los Golden State Warriors y fundamental en estos Celtics, dejó la mejor jugada de la noche con un mate a una mano tras una penetración. E Isaiah Thomas volvió loca a la defensa blanca para volver a abrir una brecha considerable al final del tercer cuarto (69-85).

El último cuarto sirvió, entre otras cosas, para que Felipe Reyes se cabreara con los árbitros y para que el Chapu Nocioni sacara su orgullo. El argentino no conoce el concepto ‘amistoso’ y en los minutos de la basura siguió apretando. Lo sufrió Jordan Mickey, que recibió un ‘hachazo’ del alero del Madrid. Bonito recuerdo el que se lleva el ‘rookie’ de los Celtics. Incluso hubo algún amago de tángana en esos minutos, en los que los árbitros no supieron contenerse y pitaron demasiadas faltas.

La distancia entre la NBA y el resto del mundo sigue siendo enorme. Lo demuestra este partido, aunque fuera un amistoso. Cuando quisieron, los Celtics se escaparon en el marcador y acabaron venciendo con facilidad al mejor equipo de Europa, que el domingo empezará a competir en su terrero. Lo de este jueves en Madrid fue sólo un premio. El espectáculo NBA de cerca.

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