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Nadie quiere ir a los Cavaliers: cómo las futuras estrellas evitan el número 1 del draft
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wIGGINS Y PARKER, PRINCIPALES CANDIDATOS

Nadie quiere ir a los Cavaliers: cómo las futuras estrellas evitan el número 1 del draft

A un día de la lotería y con la inoportuna lesión del camerunés Joel Embiid , los Cavaliers dudan sobre su elección: Wiggins o Parker, he ahí la cuestión

Foto: Jabari Parker durante la única temporada que ha jugado en la Universidad de Duke.
Jabari Parker durante la única temporada que ha jugado en la Universidad de Duke.

De entre todos los candidatos, hay dos que acaparan los focos y destacan por encima del resto: Andrew Wiggins y Jabari Parker. Hasta el pasado día 20 la terna incluía al camerunés Joel Embiid, un pívot llamado a dominar la zona como los grandes centers de antaño a quien una inoportuna lesión le ha borrado de la lucha por encabezar la lista. Ellos son los estiletes de la que probablemente sea la mejor generación de la última década. La hornada que todos esperan corte de raíz una época negra en lo que a explosión de estrellas de primer nivel se refiere. Y al final del camino, los Cleveland Cavaliers, una senda tenebrosa por la que no todos parecen dispuestos a transitar.

Pese a la contratación de David Blatt como entrenador jefe, los Cavaliers siguen siendo tierra yerma tras la marcha de LeBron en aquel controvertido verano de 2010, cuando las camisetas del héroe de Akron ardieron tras anunciar que se iba con su talento al calor de South Beach. Por ello, desde Estados Unidos se ha dicho que Jabari Parker no dio la talla de manera deliberada en uno de los entrenamientos privados que tuvo con la franquicia. Además de aparecer con algún kilo de más respecto a la figura que exhibió en Duke, el alero de Chicago desconcertó al personal con un rendimiento impropio de su nivel.

"Estaba con la lengua fuera", apuntan en los medios estadounidenses. Todo un papelón próximo al 'tanking'. Como si los scouts de Cleveland no estuvieran al tanto de su descomunal talento. No ocurrió lo mismo con Wiggins, quien cuajó una sesión fabulosa. Además de su contrastada explosividad, el canadiense estuvo especialmente acertado en el tiro, uno de sus puntos débiles. Algo entendible a medias, puesto que los equipos situados por detrás tampoco se erigen en destinos apetecibles. Quieran o no, las reglas del juego están para cumplirlas y el actor Jabari Parker deberá acatar la decisión de los ‘Cavs’ sea cual sea su signo.

Con Blatt en el papel de eufórico ‘rookie’ al frente del banquillo, la franquicia de Ohio tratará de dar en el clavo y encontrar con una pieza reluciente. Algo que no ocurrió el pasado curso, cuando todas las expectativas generadas en torno a la imponente figura de Anthony Bennett se perdieron entre problemas físicos y falta de confianza. No será el caso de este año. Con Parker y Wiggins tentando en el escaparate no se atisba otro suicidio deportivo en el horizonte. Ambos son jugadores de garantías dispuestos a marcar una época en la NBA.

El pasado martes, los reputados periodistas de la ESPN, Jeff Goodman y Chad Ford informaban sobre la situación de incertidumbre que sobrevuela el ambiente: “Están indecisos.Estuvieron reuindos durante tres horas y hablaron sobre estos dos jugadores. No han llegado a una decisión firme todavía”. A un día del sorteo, todo es confusión el seno del equipo que ha disfrutado de tres primeras elecciones en los últimos cuatro años (Kyrie Irving, el mencionado Bennett y el que venga). Elucubraciones que quedarán disipadas cuando Adam Silver pronuncie su primer: "Y con la primera elección en el Draft de la NBA 2014, los Cleveland Cavaliers seleccionan a...".

No ocurrirá eso con el desafortunado Embiid, a quien su fractura por estrés en su pie derecho le mantendrá entre cuatro y seis meses de baja tras pasar por el quirófano con éxito. Entre los General Manager de los equipos se ha extendido la opinión de que en estas circunstancias es muy difícil que esté dentro del ‘Top-5’. Para su consuelo, la situación del prometedor jugador africano que agarró por primera vez un balón naranja en 2011 tiene un precedente cercano en el tiempo con un final más o menos alentador.

Tras pasar un año en Kentucky, Nerlens Noel lo tenía todo de cara para convertirse en el número uno del draft de 2013, pero en febrero de 2013, cuatro meses antes del sorteo, se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda en un encuentro ante los Florida Gators. En marzo pasó por el quirófano y, como es habitual en este tipo de lesiones, tuvo que enfrentarse a una tediosa recuperación que se prolongaría entre seis y ocho meses. Pese al hándicap que suponía no estar en plenitud física y descender algunos puestos en el draft, los New Orleans Pelicans le eligieron en el puesto número 6.

Tras la ceremonia llegó el tradicional baile de traspasos entre las franquicias, el equipo de Luisiana le mandó a Philadelphia a cambio de Jrue Holiday y una primera ronda protegida del presente draft. No le gustó nada al jugador quedar relegado a una sexta plaza que, además del prestigio profesional, no garantiza unos emolumentos tan exuberantes. Tras prometer venganza, el jugador ha disfrutado de un año en blanco para regresar con más fuerza. Sin duda, un espejo para Embiid.

Otros como el croata Dario Saric no terminan de ver claro su futuro en la NBA. Ante las prospecciones que le auguran una posición baja en la lotería, la perla del adriático confesó que si no era en una franquicia con solera, no cruzaría el charco. Tanto es así que en los últimos días se han publicado varias informaciones que aseguran que el jugador balcánico se habría comprometido con el Anadolu Efes de Estambul. Una ausencia de miras que le puede cerrar para siempre la oportunidad de brillar con los mejores. Porque aunque el puesto en el draft garantiza un porvenir más apetecible económicamente, puedes quedar borrado del mapa en un pestañeo.

En definitiva se trata de un acto de valentía. El carácter especulativo de la lotería lleva a dibujar escenarios dantescos pero también cuentos de hadas. El caso más reciente lo encontramos en el flamante MVP de las últimas finales NBA Kawhi Leonard. El excepcional alero de los Spurs fue elegido en el número 11 del draft de 2011 por los Pacers. Desde las oficinas de Indiana, gobernadas por un tal Larry Bird, se optó por usar al taciturno chico de Compton como moneda de cambio camino de los Spurs. Llegó de puntillas, sin hablar (literalmente) hasta convertirse en una realidad que sorprende a todos. Y en Texas, al arropo de un equipo sin parangón, ha conseguido con 22 años el primer anillo de su carrera.

Desde pequeño Isaiah Austin soñó con jugar en la NBA. Ya fuera en Cleveland, Milwaukee, Orlando, o Philadelphia. Daba igual, cualquiera de las 30 franquicias que componen la mejor liga de fútbol del planeta era un buen destino. Pero la vida volvió a golpearle de nuevo. Durante las pruebas médicas en el habitual NBA combine, evento donde los candidatos a entrar en el draft tratan de impresionar con su repertorio ante los atentos ojos de scouts y técnicos, los médicos le diagnosticaron el Síndrome de Marfan. Una enfermedad rara del tejido conectivo, que afecta a distintas estructuras, incluyendo esqueleto, pulmones, ojos, corazón y vasos sanguíneos. Una enfermedad que afecta a una de cada 5.000 personas.

“Me dijeron que no podría volver a jugar al baloncesto de competición nunca más”, declaró Austin a la ESPN. “Encontraron el gen en una muestra de sangre. Me dijeron que las arterías de mi corazón son más largas de lo normal y que si fuerzo mucho mi corazón podría decir basta. El Draft está a cuatro días y tenía el sueño de que mi nombre fuera pronunciado”. Un testimonio que eriza el vello y hace pensar fríamente en la debilidad de los hombres ante un destino voluble e incontrolable.

Un palo definitivo para un chico que a los 16 años perdió la visión de un ojo por culpa de un desprendimiento de retina que requirió de cuatro operaciones. Tras aquello, su esfuerzo y capacidad de sacrifico le hicieron remontar el vuelo y llegar a la NCAA, donde logró cuajar destacadas actuaciones. En sus dos temporadas en la Universidad de Baylor ha promediado 12,1 puntos, 6,9 rebotes y 2,4 tapones. En los prospectos para el próximo draft se perfilaba como serio candidato a ocupar las últimas posiciones de la primera ronda o en su defecto copar los primeros puestos de la segunda vuelta.

En estos duros momentos llenos de drama y desolación, Scott Drew, entrenador de la Universidad de Baylor, anunció a través de un comunicado que el jugador no estaría solo. “Es una noticia devastadora, pero Isaiah tiene el mejor sistema de apoyo que alguien podría pedir, y él sabe que todo Baylor está con él. Su salud es lo más importante, y aunque extremadamente triste que no vaya a poder jugar en la NBA, nuestra esperanza es que pueda volver a Baylor a terminar la carrera y ejerza como entrenador en nuestro programa”. Cruel paradoja: mientras unos ‘tankean’ entrenamientos, otros se van a casa para librar la batalla más importante de su vida.

De entre todos los candidatos, hay dos que acaparan los focos y destacan por encima del resto: Andrew Wiggins y Jabari Parker. Hasta el pasado día 20 la terna incluía al camerunés Joel Embiid, un pívot llamado a dominar la zona como los grandes centers de antaño a quien una inoportuna lesión le ha borrado de la lucha por encabezar la lista. Ellos son los estiletes de la que probablemente sea la mejor generación de la última década. La hornada que todos esperan corte de raíz una época negra en lo que a explosión de estrellas de primer nivel se refiere. Y al final del camino, los Cleveland Cavaliers, una senda tenebrosa por la que no todos parecen dispuestos a transitar.

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