Es noticia
El Madrid recupera la senda ganadora ante la Virtus de Bolonia, pero se acuna en la tristeza
  1. Deportes
  2. Baloncesto
NO TERMINA DE ARRANCAR

El Madrid recupera la senda ganadora ante la Virtus de Bolonia, pero se acuna en la tristeza

La buena onda del equipo, extraviada tras la derrota en la Copa del Rey, no se demuestra en un día propicio, pero la victoria mantiene al Madrid con la expectativa íntegra en la Euroliga

Foto: El Madrid de Scariolo venció, pero sin convencer. (AFP7)
El Madrid de Scariolo venció, pero sin convencer. (AFP7)
EC EXCLUSIVO

Perder contra Baskonia la final de la Copa podía ser. Incluso pudo no ocurrir. Pero el modo en que sucedió generó una chispa que provocó un pequeño terremoto en la sección de baloncesto del Real Madrid, desde los jugadores y técnicos hasta la prensa o la afición. La pérdida del tercer título en importancia sacudió un tanto los cimientos, amenazando la estabilidad de un ecosistema que se suponía ganador. No son buenas semanas para el club, inmerso en una crisis de resultados amplificada por los del deporte rey.

En fin, era solamente un partido de basket, tras unas semanas aceptables, con el equipo instalado en las posiciones de privilegio. Solamente un partido, pero era una final y los ecos del ruido generado por aquella derrota reverberan todavía en los muros del Palacio de los Deportes. Se percibe en parte de la afición, pero también en el lenguaje no verbal que transmite el equipo, desde el mismo Sergio Scariolo hasta los propios jugadores.

Así, la visita de Virtus Bologna parecía propicia para retomar el rumbo correcto y rellenar de positivismo el depósito emocional de los blancos. Venció el Madrid —otro desenlace hubiese sido dramático—, pero se puso de manifiesto el enfriamiento del ambiente, cuya baja temperatura solamente podrá recuperarse con algunas buenas victorias.

Foto: real-madrid-olympiacos-euroliga-baloncesto

La semana que viene, sin ir más lejos, se recibirá en el coliseo de Goya a Valencia Basket en un partido que se antoja esencial para el devenir de la fase regular de la Euroliga: porque es en casa, porque Valencia es rival directo y porque la igualdad existente convierte en oro cada victoria.

Acudirán a la capital los valencianos con ánimo de revancha tras la impresionante semifinal dirimida hace apenas unas semanas. Y ocupan la segunda plaza en Euroliga tras vencer, no sin dificultades, a Zalgiris Kaunas en el Roig Arena.

Victoria sin brillo

Las cerca de ocho mil almas que copaban los mejores asientos del Palacio pudieron disfrutar de un duelo grisáceo en un contexto favorable; desde la obvia inferioridad del equipo italiano hasta la designación arbitral, todo indicaba que el asunto se liquidaría sin heridos. Y así fue, pero el desenlace solamente tuvo lugar al final de la contienda.

Algunas señales que sugerían una cierta preocupación, continúan vigentes. Redujo la rotación Scariolo a diez unidades, dejando a Alex Len para agitar toallas o con la escasa participación de un últimamente desconocido Alberto Abalde. De los demás, la baja forma de Trey Lyles es el síntoma más preocupante, pero en general el tono fue un tanto desvaído.

Más presencia tuvo Walter Tavares en la noche madrileña, el mejor del equipo junto al energético Andrés Feliz, excelente de nuevo en todos los aspectos del juego que requieren mentalidad, esa que le sobra al dominicano. En cuanto al gigante de Cabo Verde, su capacidad intimidatoria nubló el entendimiento de los de Emilia-Romagna, malogrando un buen ramillete de lanzamientos italianos, que incluso adornó con cinco tapones. También fue dominador en el aro rival, donde nadie podía con él. Al final, fue el jugador más utilizado del equipo.

También fue constante la aportación de Mario Hezonja, máximo anotador y reboteador del equipo, aunque consolidó su estadística en los segundos finales. Y fue emotivo ver a Llull clavando tres triples que le dejan a uno de cumplir 700 en la competición. Otra cifra singular para el Aeroplano de Mahón, el jugador con más partidos jugados en la historia de esta competición.

Ah, el Facu. Correcto, sin alardes, regaló el argentino el mejor highlight del partido, con un buzzer beater sideral cuando el reloj señalaba el camino a los vestuarios. Levantó a la parroquia de sus asientos el triple, bien tirado, desde la línea central. Y así se ganó unos buenos achuchones de sus compañeros, para cerrar el primer tiempo con 46-40, un tanteo que sugería algunas reflexiones.

Más allá de la labor de Tavares, no fue bueno el partido del Madrid en defensa, con una blandura que llevó al equipo a capturar menos rebotes que su rival, además de concederle buenos tiros que Virtus terminó por rentabilizar. Y concretamente, Carsen Edwards disfrutó de buenas y continuas opciones para ir afinando la mirilla y superar la treintena de puntos al final, sin lanzar un solo tiro libre. Es cierto que el norteamericano es un anotador compulsivo, pero precisamente por eso habría que concederle una atención especial, que cada equipo trae su bomba. Y Edwards lo es, con 180 centímetros asentado sobre esas piernas poderosísimas. Este jueves rindió por encima de sus medias y el Madrid no supo conseguir lo contrario.

Foto: real-madrid-baloncesto-euroliga-victorias-1hms

Nunca pareció estar en riesgo la victoria. Sin embargo, el último cuarto contempló ventajas italianas, hasta de tres puntos con siete minutos por jugar. A un triple previo de Llull le siguieron otros cuatro, de Okeke, Maledon, Hezonja y Facu. A base de triples terminó decantando la contienda el Madrid: estaba 77-77 a falta de 3 minutos, pero el bombardeo fue providencial. Todavía hubo espacio para otro más de Hezonja, al final, lo que indica cómo había sido el acierto blanco hasta los minutos decisivos.

Panorama incierto

En este mes de marzo escaso de partidos, habrá que esperar una semana a que aterrice Valencia, como ya se ha mencionado antes. Será un duelo más que decisivo, que antecede los otros siete partidos que liquidarán la fase regular.

Hay que empezar a echar cuentas. El Top 4, que visto lo visto ya sería un éxito, momentáneo, efímero, pero éxito. El tercer puesto actual queda a expensas de los dos partidos de retraso de Olympiacos y Hapoel Tel Aviv, de modo que la intriga continúa.

Foto: real-madrid-baskonia-cronica-liga-endesa-edy-tavarez

Son cuatro partidos en casa, donde el Madrid manifiesta, con diferencia, la mayor fiabilidad de toda la competición. Es imprescindible conseguirlos, puesto que la prestación del equipo en sus visitas a domicilio es bastante deficiente. Además, no hay viajes sencillos: Baskonia, Olympiacos y el líder Fenerbahce serán tres salidas muy complicadas. Justamente, la primera de las salidas, en Kaunas, puede ser la más accesible, junto a la de Vitoria.

La lechera dice que, con seis victorias en esos ocho partidos, el Madrid será top 4 con cerca de un 90% de probabilidad, si no está errado el cálculo. También ayudan los trastazos que cada semana se da alguno. Esta semana le tocó al Barcelona, que se la pegó dramáticamente en un partido increíble en Milán, donde el tercer cuarto terminó con un impresionante 33-17 para los lombardos, 78-51 en el marcador. Y estuvo cerca el Barcelona de enjugar los 27 puntos de desventaja en el tramo final, para perder por tres en un partido que el propio Xavi Pascual calificó de intolerable. Llegó Toko Shengelia a lanzar para empatar el partido, lo que hubieran sido tres triples en los últimos siete segundos, una gesta jamás acaecida en una cancha de baloncesto.

Perder contra Baskonia la final de la Copa podía ser. Incluso pudo no ocurrir. Pero el modo en que sucedió generó una chispa que provocó un pequeño terremoto en la sección de baloncesto del Real Madrid, desde los jugadores y técnicos hasta la prensa o la afición. La pérdida del tercer título en importancia sacudió un tanto los cimientos, amenazando la estabilidad de un ecosistema que se suponía ganador. No son buenas semanas para el club, inmerso en una crisis de resultados amplificada por los del deporte rey.

Sergio Scariolo Valencia Basket Real Madrid
El redactor recomienda