Es noticia
El Real Madrid hace los deberes con destellos individuales: disquisición breve del tiro exterior
  1. Deportes
  2. Baloncesto
DOS VICTORIAS MUY IMPORTANTES

El Real Madrid hace los deberes con destellos individuales: disquisición breve del tiro exterior

La triste derrota ante el Barça en el torneo nacional se aleja en el tiempo con dos victorias tan necesarias como previstas. De nuevo comandan Tavares y Campazzo las operaciones

Foto: Facu Campazzo, clave en este Real Madrid. (AFP7)
Facu Campazzo, clave en este Real Madrid. (AFP7)
EC EXCLUSIVO

A veces, se aburre uno viendo partidos insulsos cada dos días, se pone a pensar y quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones en relación a los tiros exteriores, que tantas veces delimitan el fracaso y la victoria y, por tanto, separan la desaforada crítica de la entusiasta valoración. Porque hay veces que una mandarina o un tiro en el límite, cuya extraña trayectoria impacta en el tablero y se desliza finalmente en el interior de la red, dan la gloria. O bien ese lanzamiento que es erróneo, pero que la aceleración de Coriolis, el giro de la Tierra, consiente para que, tras golpear repetidamente en el aro, finalice su trayectoria aportando tres puntos, o dos, al equipo ejecutor.

Es la componente de la suerte, qué duda cabe, que también tiene cabida en este precioso deporte llamado baloncesto. Pero no solamente de la suerte se vive y, por cierto, esos tipos llamados MJ, Kobe, Lebron, Durant, JC Navarro, Spanoulis o Sergio Llull tienen suerte, pero sobre todo acogen un talento descomunal. Hay pocos capaces de llevar a cabo la cantidad de tiros extremos como ellos tienen ya anotados en sus fecundos historiales. Volvamos después a este asunto, si no les incomoda.

Victoria discreta ante ASVEL en Francia

Era un hecho conocido que el ritmo de juego este mes sería extenuante. Apenas cruzado el ecuador de la fase regular, no ha dado tiempo siquiera a analizar la situación: cuatro días después del Clásico doméstico, ya se han disputado dos fechas más de la segunda vuelta.

Venía el Madrid de perder en Milán y Mónaco, que eran dos plazas anotadas en el target. Pero el mal día en la capital de la Lombardía, junto a la buena forma del equipo del Principado, no permitieron al conjunto español progresar cualitativamente en la clasificación. Así que el colista ASVEL de Villeurbanne sería una buena manera de medir el estado del Madrid tras perder el duelo ACB contra su eterno rival blaugrana.

Foto: real-madrid-anadolu-efes-euroliga-baloncesto

Y la cosa apuntó mal durante muchos minutos. Demasiados. El triste partido de los chicos de Scariolo, casi siempre por detrás, se mantuvo hasta el mismísimo último cuarto. Ahí emergió Trey Lyles, con una decena de puntos, para desatascar el asunto y firmar la victoria. Hasta ese momento, solamente Facu Campazzo, como siempre, o el gigante Walter Tavares, aportaron el soporte necesario para no fracasar en la plaza francesa. Fue llamativo que Abalde se fuera a casa con 25 minutos jugados y cero puntos, con apenas dos tiros, o un rebote en su saco, a pesar de aportar el cemento defensivo que se echó de menos el domingo frente a Kevin Punter. O las dudas que van creciendo sobre la aportación de Alex Len, del que apenas se supo nada tras seis minutos sobre la pista. En fin, la calidad del equipo francés, a día de hoy, está a bastante distancia del español y no es el tipo de duelo que mida el rendimiento de los de Scariolo.

Victoria discreta ante Maccabi en Madrid

Quedó claro que fue una buena decisión disputar el partido a puerta cerrada. Es bastante lamentable recurrir a la metonímica forma de sinécdoque: todo lo que tenga que ver con Israel es Netanyahu. Sobre esa falsedad se construye lo que realmente se quiere llevar a cabo: protestar contra un hecho terrible, que lo es, en detrimento (cueste lo que cueste) de personas inocentes a las que se condiciona la vida. Esto es así. Y si se aplica esta misma receta a todo lo que nos rodea, la civilización apenas duraría unos meses. Porque a todos los ciudadanos hay cuestiones que les molestan, les irritan, lo que sea, pero no por ello van a fastidiarle al vecino su existencia. Motivos hay de sobra.

Foto: real-madrid-olympiacos-euroliga-baloncesto

Así que el Palacio de los Deportes vacío fue testigo de que fue una decisión bien tomada, a la vista de lo que se organizó alrededor, que recordó tristemente a otros eventos deportivos recientes en la Piel de Toro. También fue testigo el Palacio de los nuevos récords de Walter Tavares, cuyas cotas de rebotes y tapones adornan el primer puesto histórico de la Euroliga. Y también que, con gente asistiendo o sin ella, Campazzo y el de Cabo Verde alumbran al equipo blanco.

El base argentino lleva unos meses que impresionan, después de aquellas semanas en que, posteriormente a la paternidad, a más de uno le generaron dudas. Pues parece que es uno de los mejores momentos históricos del Facu. Su manifiesta mejora en el lanzamiento incrementó ya para siempre su rol en el equipo: base, generador, actitud, defensa y anotación.

De Tavares poco se puede añadir. Tal vez se deben medir sus minutos, porque se acerca a los 34 años y ciertamente, es capaz de desplazar sus 220 cm con una soltura impresionante, pero su estado de forma es un tesoro que se debe cuidar y, un año más, continúa siendo exigido en exceso. No debe olvidarse que afronta sus últimos dos o tres años, a lo sumo, de dominante excelencia física. Luego seguirá siendo importante un tiempo, pero solamente si va guardando ahora.

Foto: real-madrid-chus-mateo-unicaja-copa-del-rey

Ah, lo del partido. Pues nada, una historia que se ha leído ya en unas cuantas ocasiones. Partió bien el Madrid, se fueron imponiendo lo smacabeos, que dominaban e iban camino de los cincuenta al descanso, pero cinco triples seguidos de Feliz (3), Deck y Okeke lo dejaron 48-47. De regreso del vestuario, puso tierra de por medio el Real, como corresponde al estatus actual, y ya no pudo acercarse más el equipo de Oded Kattash.

Sobre la precisión exterior y la suerte del lanzador

Una breve y simplificada disquisición. Un balón de baloncesto, oficial y talla adulta, pesa 650 gramos y tiene un diámetro de 24 cm. El aro se emplaza a 305 cm de altura y tiene un diámetro interior de 45 cm. La línea de tres puntos se ubica a siete metros de la proyección del centro del aro sobre el suelo de la pista. Puede analizarse matemáticamente lo que diferencia un éxito de un fracaso.

Foto: azar-real-madrid-baloncesto-scariolo-1hms

Es muy importante la elección de la trayectoria parabólica (siempre es un lanzamiento parabólico, que depende del ángulo de salida del balón respecto a la horizontal). Por ejemplo, Gaby Deck o Chechu Biriukov, ejecutan un tiro muy plano, que requiere de menos fuerza vertical, pero sí de velocidad inicial alta para que alcance el aro desde arriba. Dispone de menos visibilidad de aro, por lo que incrementa su posibilidad de error.

Se hace más grande el aro con una parábola mayor, como la que eligen Mario Hezonja y tantos otros, pero requiere fuerza de elevación y es también sensible a los errores en los ángulos de salida (imagine lanzar un balón con una parábola elevadísima). Hay siempre un rango de trayectorias óptimas, que se suelen calcular en el rango de entre los 45-50º, en función de la estatura del tirador. A menor estatura, mayor ángulo de salida.

Se va a suponer que el jugador está ubicado medio metro por detrás de la línea y lanza el balón desde una altura de 220 cm, con un ángulo de salida de 50º y con una dirección correcta hacia el objetivo. La cosa es que para que ese lanzamiento entre limpiamente en el aro, requiere aplicar al balón una energía de 26,8 J en esas condiciones.

Foto: real-madrid-dudas-chus-mateo-euroliga-liga-acb

Luego hay lanzamientos que tocan más o menos ligeramente el aro y entran, u otros que se despiden. Si el balón entra completamente centrado, deja una corona de unos 10 cm a su alrededor, la diferencia de radios entre balón y aro, que es el error aproximado que se puedecometer. Muchos tiros tocan o rozan el aro y entran (es muy importante imprimir al balón el efecto rotatorio inverso).

En estas condiciones, la velocidad de salida del balón es de unos 9m/s con un margen de error de unos 0,06 m/s, es decir, una tolerancia de 0,63% en cuanto a la velocidad. Y la energía cinética correspondiente, de 26,8 J, podría asumir una diferencia de ±0,34 J, que supone una tolerancia de 1,25% en cuanto a la energía aplicada al balón.

Cualquier modificación pequeña de los datos del lanzador no impacta demasiado los cálculos, pero sí que hay un parámetro importante, que es la distancia desde la que se lanza. Si el jugador, del que pensamosque ejecuta el tiro desde 220 cm de altura, se aleja desde los 7,5 m hasta los 9 m, requerirá una velocidad de salida cercana a 10 m/s, que es una energía de casi 32 J. Los errores relativos son del ±0,53% en velocidad y ±1,10% en energía.

Foto: real-madrid-baskonia-cronica-liga-endesa-edy-tavarez

En otras palabras, debe aportar más energía, pero además con menos margen de error, lo que demuestra con claridad que probar tiros lejanos no es, desde el punto de vista de la física, una buena idea. También se plasma estadísticamente. Pero también demuestra el delicado límite que, a veces, separa los éxitos de los fracasos.

A veces, se aburre uno viendo partidos insulsos cada dos días, se pone a pensar y quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones en relación a los tiros exteriores, que tantas veces delimitan el fracaso y la victoria y, por tanto, separan la desaforada crítica de la entusiasta valoración. Porque hay veces que una mandarina o un tiro en el límite, cuya extraña trayectoria impacta en el tablero y se desliza finalmente en el interior de la red, dan la gloria. O bien ese lanzamiento que es erróneo, pero que la aceleración de Coriolis, el giro de la Tierra, consiente para que, tras golpear repetidamente en el aro, finalice su trayectoria aportando tres puntos, o dos, al equipo ejecutor.

Sergio Llull Real Madrid Real Madrid
El redactor recomienda