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Este Real Madrid sí es candidato a todo así: la muesca en el revólver de Scariolo al ganar al líder
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VICTORIA ANTE HAPOEL TEL AVIV

Este Real Madrid sí es candidato a todo así: la muesca en el revólver de Scariolo al ganar al líder

Estos partidos inesperados que devuelven la esperanza a la parroquia madridista, son ya una costumbre en esta extraña temporada. La victoria ante Hapoel Tel-Aviv es de mérito

Foto: Importante victoria del Madrid ante Hapoel. (EFE/Juanjo Martín)
Importante victoria del Madrid ante Hapoel. (EFE/Juanjo Martín)
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Hapoel es un equipo de altos y de bajos. Además, es un grupo de ocho tíos que se reparten la práctica totalidad de los minutos. Dimitris Itoudis ha engrasado una máquina de ocho cilindros que rinde a altas revoluciones y viene dominando la Euroliga con resultados convincentes, a partir de la mayor capacidad anotadora del continente. La chequera rindió a Vasa Micic, a Elijah Bryant, a Chris Jones y a otros. Y, de momento, parece que les funciona.

Pero la del Real Madrid tampoco es manca y este martes, en el repleto pero recoleto Arena Botevgrad, alternativa al habitual escenario en Sofía, dio una imagen completamente distinta a lo que se venía contemplando últimamente. Incluyendo esas demostraciones de puntos que le llevaron a alcanzar la centena, tanto al equipo como a sus rivales, como Zalgiris o incluso Granada, en la competición doméstica.

Foto: chus-mateo-real-madrid-maccabi-tel-aviv

Funciona el Real Madrid

Así es que los 75 puntos anotados por el Real Madrid parecieron muchos más y minimizaron a un Hapoel que, incluso venciendo tres de los cuatro cuartos del partido, no dio en ningún momento la sensación de ganar, ni sobre la pista, ni en el marcador.

Funcionó la defensa blanca, entusiasta y solidaria. También inteligente, puesto que anduvieron comedidos en los contactos, pero consistentes en las ayudas y con una eficaz protección del rebote defensivo. Desactivó con acierto el talento de Micic y no se desordenó cuando Chris Jones y sus colegas embocaban tiros de vez en cuando.

En ataque, puede que no sea el alegre juego de otras tardes, rápido y generoso con el espectador. Sin embargo, fue una de las ocasiones en las que se percibió la mayor variedad en el juego, con calma, con equilibrio y con movimientos que esta vez fueron más allá de los cuatro abiertos y la aparente improvisación, que claro, también es un sistema.

Este martes hubo una conexión mayor entre los chicos de Sergio Scariolo. Una colaboración, que permitía mejores posiciones ofensivas, aunque llevase más tiempo llegar a ellas. Todas las piezas cumplían una función, en el día en que, de nuevo, perder conllevaba un coste, porque las derrotas pasadas ahí están, en el balance, en la clasificación.

Foto: real-madrid-baloncesto-turquia-anadolu-efes-fenerbahce

Y entre todos, sobresalieron varios, comenzando por Mario Hezonja (19p, 6r, 2a, 24val), que regresó a su esperado rol de líder. Da la sensación de que ha trabajado Scariolo con el enfoque competitivo del croata. Pasó de la efervescencia a la depresión y ahora parece que, desde abajo, va remando en la dirección correcta. Ha pulido errores y está explotando sus considerables fortalezas. Ahí sí que se convertirá en uno de los referentes de la competición continental.

Acompañado en las cifras por Facu Campazzo, Gaby Deck y un extraordinario Alberto Abalde, el equipo fue coral a pesar de la menor prestación numérica de los habituales Théo Maledon y Trey Lyles, por ejemplo.

Seguramente será un partido para ver dos veces, porque permitirá desentrañar el capítulo dos del libreto del técnico de Brescia. Aunque salpicado con derrotas dolorosas, es justo reconocer que el Real Madrid ha conseguido triunfos de mérito este año, en Barcelona la más brillante y como local, ante Olympiacos o Fenerbahce. Todavía pesan más aquellas, pero este camino es el único que puede conducir a remontarlas.

Foto: real-madrid-crvena-zvezda-armani-milan-euroliga-playoff

Hapoel sufrió para perder

La breve mención que se puede hacer del equipo israelí es que no mostró en ningún momento el nivel necesario para superar a su rival madrileño, a pesar de las estrecheces del marcador final. Es una plantilla brillante, pero reducida, que de vez en cuando muestra un rendimiento parecido al de este martes en Botevgrad. Esos 74 puntos, ni siquiera son su récord de baja anotación, que reside de momento en los 58 a los que llegaron en El Pireo ante Olympiacos, o los 68 en Estambul ante Fenerbahce.

Esos tres partidos terminaron en derrota. La cuarta del año fue en un inexplicable tropiezo, también en Sofía, ante Maccabi. Dos equipos israelíes disputando un partido en Bulgaria. Es de locos. El caso es que los macabeos se llevaron ese duelo. Los nueve partidos restantes han sido victorias para los de Itoudis. Y esto significa que el Madrid añade una buena muesca a su revólver.

Hapoel es un equipo de altos y de bajos. Además, es un grupo de ocho tíos que se reparten la práctica totalidad de los minutos. Dimitris Itoudis ha engrasado una máquina de ocho cilindros que rinde a altas revoluciones y viene dominando la Euroliga con resultados convincentes, a partir de la mayor capacidad anotadora del continente. La chequera rindió a Vasa Micic, a Elijah Bryant, a Chris Jones y a otros. Y, de momento, parece que les funciona.

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