La dramática victoria del Real Madrid de Scariolo para maquillar un agujero defensivo
El Real Madrid se llevó un partido con alternativas en el marcador, donde un último cuarto extenuante (38-37) mantuvo el suspense del resultado hasta la bocina final
Los jugadores blancos celebran la victoria. (EFE/Juanjo Martín)
El 20 de noviembre es una fecha en la que suceden cosas. Muchas. Por ejemplo, ese día, en 1975, falleció el dictador Franco en España. Ese día, en 1891, nació Agapito Marazuela, insigne músico segoviano, impulsor y recuperador afamado del folclore castellano. Y ese día, en 2025, en el Palacio de los Deportes de Madrid se vivió un espectáculo más cercano al playground que al basket habitual en la segunda mejor competición del mundo.
También apareció por el coliseo madrileño Anthony Toñete Randolph, incluso sonriente al recibir el cariño masivo y seguramente nostálgico de la parroquia blanca. Siete años permaneció en el club el fino alero estadounidense-esloveno-nacido en Würzburg, Alemania, integrando una de las épocas más brillantes de la historia de la entidad madridista. Por momentos, dieron ganas de pedirle que se vistiera y bajara a arreglar el desaguisado.
Porque la visita del no menos reputado Zalgiris de Kaunas, que también conduce la memoria nostálgica a su súbita aparición en el baloncesto continental, que tenía en el CSKA a su representante habitual. Desembarcó Zalgiris en los años 80 de la mano de sus inolvidables jugadores: Sabonis, Iovaisha, Kurtinaitis, Homicius, … Y desde entonces ya no se ha descabalgado de la primera línea del basket europeo. Y las ha pasado canutas en algunas ocasiones.
En la actualidad cumplimenta una temporada más que notablede la mano de Tomas Masiulis y el talento interminable de Sylvain Francisco. El base francés (33p, 3r, 11a, 37 val) completó anoche su mejor actuación del año, con diferencia. Y eso que su rendimiento suele ser notable cada noche. Pero este jueves la exhibición del galo fue prodigiosa, hasta el punto de provocar, con dos triples impresionantes, unos segundos de angustia merengue cuando se acercaba la bocina final: Bradzeikis dispuso de un lanzamiento lejano para vencer.
Un Madrid con dos caras, Zalgiris consistente
Como la icónica imagen del teatro, el Real Madrid mostró una cara sonriente y otra bastante lamentable. Con un comienzo consistente, puso algo de tierra de por medio, suficiente para liderar el marcador durante un tiempo. Eran los mejores minutos de Facu Campazzo (20p, 2r, 4a, 25 val), proyectado desde la fortaleza de Walter Tavares (12p, 11r, 25 val), convertido en muro infranqueable. Tavares es como la Gran Muralla China, se le puede divisar desde la Estación Espacial Internacional. Su estado de forma es un prodigio, moviendo sus 220 centímetros de altura con la soltura de un gimnasta artístico.
Funcionaba la defensa planteada por Sergio Scariolo y en fin, todo iba aceptablemente bien. Se mantenía Zalgiris, ya con Francisco produciendo y el alboroto de los numerosos aficionados lituanos que alegraron con el verde la gélida grada del Palacio. Canasta a canasta, un parcial de +18 para los de Masiulis convirtió un +12 blanco en un 49-55 que dibujaba otro panorama.
Trey Lyles y Facundo Campazzo celebran una canasta. (AFP7)
Hablando de dibujo, Scariolo plasmó otra corriente pictórica, a la que se puede llamar "estaticismo". Porque, de nuevo, ese fue entonces el diseño ofensivo del quinteto blanco. Perdió fuelle Campazzo y emergió una buena sociedad entre un gran Théo Maledon (25p, 3r, 5a, 34val) y Andrés Feliz, lo suficiente como para remar y no desaparecer del partido. Una cosa sí que hizo el técnico de Brescia, que fue limitar los lanzamientos exteriores, a la vista de que agrandar los aros no ha sido posible todavía.
Incluso al final del partido, la tarjeta de los blancos mostraba un paupérrimo 2/9 en triples, es decir, el mismo porcentaje pírrico de casi siempre, pero conteniendo la sangría de puntos, bien obtenidos en esta ocasión con lanzamientos cercanos o desde la línea de los libres. Trey Lyles (21p, 5r, 22val) aportaba también puntos en el ataque, reclamaba incluso faltas claras, pero igualmente colaboraba al agujero madridista en la defensa, donde la pasividad volvió a ser la tónica con el avance del partido.
Con Alex Len en la grada, solamente Garuba desprendía energía, aunque en ocasiones adoleciendo de control. Enfrente, Francisco continuaba su danza sobre el parqué madrileño. Lanzaba, corría, asistía y con el brazo por delante, ejecutaba sus step-back bajo la complacencia arbitral y aún se dejaba algo para los postres. Una notable racha anotadora madridista, con los mejores sobre la pista, impulsó de nuevo al Madrid, con una ventaja de ocho puntos que parecía ir sentenciando el asunto. Pero el guionista tenía pensado otro desenlace, en un intercambio de canastas más propio de la ficción, que de la realidad.
Final de Hollywood
Un triple a tabla de Dustin Sleva sobre las barbas de Lyles, con otro de Ulanovas seguidamente, dejaban a un punto a los lituanos con 100 segundos por delante. Después Facu se inventó una canasta de genio perforando la zona ordenada por Masiulis. Le devolvió la cortesía Francisco con otra bomba triple. Y otro tanto hizo Maledon con un 2+1 sideral. El intercambio (38-37 en el cuarto) era más propio de un playground en Nueva York, que de un duelo de Euroliga.
Sylvain Francisco, frente a Theo Maledon. (AFP7)
Y sucedió que, cuando restaban 16 segundos para el final, señalaron una falta de ataque a Maodo Lo, que apartó con un manotazo la defensa de Facu. Era falta. Pero si no la hubiesen pitado, pues tampoco pasaba nada y era un balón para que Zalgiris conquistara Madrid, con 94-93 en ese momento. Siguieron sendas técnicas, tal vez excesivas, al base alemán y al banquillo visitante. Y los tiros libres fueron nutriendo el marcador blanco (98-93 con 14 segundos por jugar), pero dos triples más de Francisco no permitían cerrar el espectáculo anotador del cuarto a pesar de otra canasta de Lyles (100-99).
A falta de dos segundos, llegó la quinta falta del galo. Como a Ronaldinho en el Bernabéu aquel lejano día, el Palacio despidió al base rival entre aplausos de los aficionados. Facu falló sus dos tiros libres, recogió el rebote Bradzeikis, que aún tuvo tiempo para armar un tiro que llegó a orbitar cerca del aro. Esta vez sí, apareció en la pantalla el cartel de The End, con una importante victoria para el Real Madrid, que al menos se mantiene en la pelea de esta durísima e igualada competición.
El 20 de noviembre es una fecha en la que suceden cosas. Muchas. Por ejemplo, ese día, en 1975, falleció el dictador Franco en España. Ese día, en 1891, nació Agapito Marazuela, insigne músico segoviano, impulsor y recuperador afamado del folclore castellano. Y ese día, en 2025, en el Palacio de los Deportes de Madrid se vivió un espectáculo más cercano al playground que al basket habitual en la segunda mejor competición del mundo.