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Al Madrid no le llega para competir: otra paliza frente a Panathinaikos y ante tu gente
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DERROTA EN EL PALACIO DE DEPORTES

Al Madrid no le llega para competir: otra paliza frente a Panathinaikos y ante tu gente

Empieza a ser habitual contemplar partidos donde lo único reseñable es la endeblez sistemática del equipo que dirige Sergio Scariolo

Foto: Scariolo sale tocado. (Europa Press)
Scariolo sale tocado. (Europa Press)
EC EXCLUSIVO

Se viene a la mente la famosa fábula del remero incompetente, que narra cómo una empresa española compite repetidamente contra una japonesa en una carrera de remo, perdiendo cada año a pesar de reorganizar su equipo con más jefes, asesores y comisiones, aunque a costa de incorporar menos remeros. Mientras los japoneses mantienen su sencilla estructura con un jefe y diez remeros, los españoles complican su jerarquía y, finalmente, culpan al que trabaja realmente: el único remero que mantienen en plantilla. Al final, tras costosos estudios y consultorías, concluyen que el problema es la incompetencia del remero, deciden despedirlo y subcontratar el trabajo, sin asumir que el verdadero fallo está en su propia gestión y exceso de burocracia. Resaltan además la mala actitud y quejas constantes del remero.

El Real Madrid de noviembre

Anoche, contemplando el numeroso staff del equipo, el que mora en la banda asesorando a Scariolo, pero también el que observa desde la grada, se preguntaba uno dónde estaban los remeros. Se supone que hay muchos, pero al final solamente algunos aparecen. Si Valencia Basket desactivó a Walter Tavares, el gigante caboverdiano regresó brillantemente (20p 10r, 30val) para dar la mejor versión en un equipo donde solamente Andrés Feliz acompañó con el debido nivel que exige esta competición.

Lo demás… fue todo decepcionante. Retirando a Tavares de la ecuación, no llegó ni a rozar el 40% en tiros de campo, que es una cifra desastrosa. Los jugadores blancos eran incapaces de sortear la intensidad defensiva del equipo de Ergin Ataman. Se consumían los segundos en los ataques que finalizaban de cualquier manera, o con rapidez se lanzaba sin sentido, ante la ausencia de apoyo en el rebote ofensivo. Un desastre mayúsculo, salvado en el primer tiempo con un par de triples de Chuma Okeke y Trey Lyles, que dieron un fútil atisbo de esperanza en el duelo desigual.

Pero lo peor estaba detrás. Porque el orden defensivo volvió a ser inexistente, como el otro día, como tantos días este año. Se le da mal al equipo jugar contra la gente mayor. Si antes fue Ricky Rubio o Ante Tomic, esta vez los 35 años de Kostas Sloukas o los 36 de Kenneth Faried fueron muchos para la capacidad de respuesta de los chicos de Sergio Scariolo.

Foto: real-madrid-baloncesto-turquia-anadolu-efes-fenerbahce

Panathinaikos coge la ola buena

Es que lo del pívot norteamericano, un emigrante de la vida, es un colosal acierto de la dirección deportiva del equipo verde, con una actuación brillante en la noche madrileña. El base heleno, por su parte, dio una exhibición de las que ofrecen las estrellas en los partidos importantes.

Era también el momento en que el discutido TJ Shorts, la estrella de París que no resplandecía en Atenas, brilló también en Madrid. Los españoles eran incapaces de enfrentar al eléctrico base de PAO, del mismo modo que Sloukas desbordaba una y otra vez la línea exterior de los madridistas.

Foto: real-madrid-baloncesto-acb-chus-mateo

Con eso, con la pelea bajo aros de Juancho Hernangómez y la clase indiscutible de Cedi Osman, PAO se llevó el partido de manera aplastante al principio, y con la mirada en el retrovisor el resto del tiempo. Simplemente, tenía más remeros que su rival y Ataman llevó el partido adelante sin el menor contratiempo, con su "core" de siete tíos, y otros cuatro directamente "al palco".

Lo importante es estar bien en primavera

Repite el mantra el técnico de Brescia, cuando ya se ven los turrones expuestos en las estanterías de los supermercados. Y siempre es capaz de ver el lado positivo de la vida: anoche valoró la buena segunda parte del equipo, que es un dato muy interesante, porque la venció el Madrid por 39-35. Ni siquiera se produjo la habitual remontada que no se culmina. No hubo esa jugada que levanta al personal, y que carga las baterías de los jugadores. En realidad nadie vio que el Madrid jugase mejor, porque la batalla estaba perdida todo el tiempo.

Dice la IA, pero es una respuesta poco sorprendente, que de poco va a servir estar bien en abril, cuando se esté fuera de la fiesta. Y el Real Madrid, a base de derrotas, se está saliendo del local. De momento ocupa el 13º puesto de la tabla, a expensas de los resultados de hoy, viernes. Y es cierto que la igualdad es extrema. Pero precisamente por eso, recuperar la posición es muy complicado, hay que remar mucho y, para remar mucho, hacen falta remeros, en cantidad y en calidad.

Se viene a la mente la famosa fábula del remero incompetente, que narra cómo una empresa española compite repetidamente contra una japonesa en una carrera de remo, perdiendo cada año a pesar de reorganizar su equipo con más jefes, asesores y comisiones, aunque a costa de incorporar menos remeros. Mientras los japoneses mantienen su sencilla estructura con un jefe y diez remeros, los españoles complican su jerarquía y, finalmente, culpan al que trabaja realmente: el único remero que mantienen en plantilla. Al final, tras costosos estudios y consultorías, concluyen que el problema es la incompetencia del remero, deciden despedirlo y subcontratar el trabajo, sin asumir que el verdadero fallo está en su propia gestión y exceso de burocracia. Resaltan además la mala actitud y quejas constantes del remero.

Ricky Rubio Sergio Scariolo Valencia Basket