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Y una vez más el Real Madrid somete al Palau Blaugrana (pero a punto de regalar el milagro)
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GRAN VICTORIA DE LOS DE SCARIOLO

Y una vez más el Real Madrid somete al Palau Blaugrana (pero a punto de regalar el milagro)

El Madrid transita una semana en la que logra su segunda victoria como visitante del curso, en la plaza que más gusta a sus seguidores y con un desarrollo casi perfecto de su juego ofensivo

Foto: El Madrid jugó el partido más serio de la temporada. (AFP7)
El Madrid jugó el partido más serio de la temporada. (AFP7)

No había conseguido triunfar el Real Madrid en ciudades que, a priori, figuraban en la lista de la compra para este año. Finalmente, el pasado domingo cayó, no sin esfuerzo y dificultades, la plaza de Zaragoza y su formidable capitán Santi Yusta. El atardecer del viernes visitó Barcelona, ante el habitualmente enfervorecido Palau Blaugrana y en el contexto de la Euroliga, que cambian mucho las cosas, para empezar, porque el arbitraje internacional difiere bastante del doméstico.

Y volvió a triunfar el Real Madrid, en una racha de victorias ante el eterno rival, que tal vez no ha sido antes vista. Suman ocho en fila, o por ahí, las últimas seis con Joan Peñarroya en el banco blaugrana. No tiene mucha suerte el técnico egarense en sus duelos contra los capitalinos blancos.

Fue un duelo jugado con un tremendo acierto ofensivo. El del Madrid fue insano durante muchos minutos, con lanzamientos triples por encima del 70% de acierto. El Barcelona no se quedaba atrás, superando el 50%, que es una cifra que firmaría cualquiera, salvo que el rival muestre semejante nivel de eficacia.

Foto: real-madrid-baloncesto-camino-barcelona

El duelo de triples (14/27 el Barça, 15/26 el Madrid) sugiere que en lo que se refiere a las defensas, muy buenas no pudieron ser. Hubo muchos tiros liberados, pero también hubo muchos forzados y es que pareció que los aros eran unos centímetros más anchos. Okeke embocó uno desde su pista al final del primer cuarto. Campazzo consiguió uno a un pie desde la esquina (la primera canasta del partido) y después otro contra el tablero. Punter y Clyburn consiguieron triples con el defensor encima y tiro libre adicional: era una noche en las que su cuñado le ganaría una apuesta a tirar de espaldas desde el logotipo central de la pista.

Pero no pareció que las defensas fueran débiles o tolerantes. Las circulaciones exteriores fueron duras por ambas partes y las ayudas funcionaban, aunque fuesen castigadas en un puñado de ocasiones.

La primera cuestión es que, una vez más, el Madrid entró en el partido como un meteoro, con una velocidad de ejecución extraordinaria, presión defensiva y transición, con un acierto exterior que le permitió generar un primer colchón de puntos. No muy grande, porque el Barcelona iba respondiendo a cada embestida, con la misma moneda del lanzamiento exterior y el juego veloz.

Sin embargo, en cuanto falló un par de tiros y Okeke lanzó desde veinte metros el buzzer beater del primer cuarto, la brecha empezó a consolidarse y se agrandó en el segundo cuarto.

Es complicado saber si la aparición o no de los jugadores en la pista corresponde a problemas físicos, trayectoria anterior o decisiones técnicas. Pero este viernes, en cuanto la primera y excelente unidad barcelonista se sentó a descansar, el Madrid puso más tierra de por medio. También se notó que las mejores piezas del engranaje de Sergio Scariolo eran fundamentales para mantener el ritmo en un partido de puntaje infernal: al final del tercer cuarto, el Madrid adornaba su marcador con 85 puntos, que es una barbaridad.

El aplomo de los de Peñarroya consiguió que los de Scariolo no reventaran la contienda hasta cifras escandalosas. Y la afición apretaba, como siempre, pues hasta los minutos finales no se podía dejar de creer a pesar de estar levantando hasta dieciocho puntos de desventaja. Silbaron algunas decisiones arbitrales, incluida una falta poco clara señalada sobre Satoransky, cuya protesta posterior fue sancionada con técnica y era la quinta, le mandaba al banco y era un claro error del jugador.

Foto: real-madrid-olympiacos-euroliga-baloncesto

Así que el Barça no anduvo lejos del milagro, porque también el Madrid había bajado el pistón incomprensiblemente. O es que la regresión a la media, de la que tanto se comenta en esta columna últimamente, no podía permitir porcentajes de triples del 70% con cerca de 30 lanzamientos. Al menos, nunca se ha visto hasta la fecha.

Mal ambiente en el basket blaugrana

La afición culé terminó indignada, los kleenex al viento de manera masiva. Uno pensaba que podría ser por esas decisiones del trío anaranjado, pero en un momento dado, el clamor que solicitaba la dimisión del directivo responsable de la sección, ponía de manifiesto el motivo del asunto.

Muestra el Barcelona un grave problema de confección de su plantilla. Es obvio que ni Willy Hernangómez ni, sobre todo, Youssoupha Fall, pueden ser los guardianes del center blaugrana. Y sin un pívot dominante, no hay gran cosa que hacer.

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Porque este viernes el Madrid ganó el partido desde su insultante dominio del rebote, que pudo ser incluso mayor. Las 36 capturas del Madrid, con 10 ofensivos, ridiculizan las 21 del Barcelona, con 14 defensivos. Es decir, la zona de los catalanes fue sistemáticamente conquistada por los madridistas. Este aspecto será bien revisado por Peñarroya y su staff técnico, seguramente.

En cuanto al Barcelona, es verdad que el esfuerzo que han realizado para sumar a Will Clyburn y Tornike Shengelia ha sido acertado: junto a Kevin Punter, están siendo lo mejor del equipo este año. Este viernes se sumó al grupo Nicolás Laprovíttola, que es una gran noticia por el gran encaje del escolta de Morón en la Ciudad Condal. Y merece un comentario Jan Vesely: da la sensación de que juega demasiado lejos del aro, su calidad es innegable en lanzamientos de media distancia o desde la línea triple, pero tal vez su equipo necesitaría más sus 213 centímetros capturando balones cerca del aro, dadas las circunstancias. Es una idea.

La mejora del Madrid empieza a visibilizarse

Para finalizar, es necesario también hablar en positivo sobre el esquema que se observa en el Real Madrid de las últimas fechas. Vale, punto uno: se creen los jugadores que meterán los tiros, fuera la ansiedad. Porque no se aprende a tirar en un par de semanas, pero sí puede relajarse la mente escuchando música a 432 Hz durante unos minutos.

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A esa frecuencia parece funcionar Trey Lyles, que se ha hecho con el dominio del hype continental tras las primeras jornadas de la competición. En el Palau se le vio sonreír, incluso reír, solamente al final del partido, porque su rictus de concentración recordaba a esos jugadores históricos, serios e imperturbables. Este viernes realizó su mejor partido hasta la fecha y no será el último, porque su prestación está incluso arrastrando a sus compañeros.

Así es que se percibe un cambio de actitud en Mario Hezonja, que tardó en ingresar en el partido y pareció mirar más a sus compañeros. Por otra parte, con Campazzo de vuelta tras unas buenas semanas y convertido en uno de los engranajes de los sistemas de Scariolo, donde también empieza a brillar Théo Maledon, cuyo su impacto en el juego es asimismo indudable.

El esquema de Scariolo parece plantear un movimiento rápido del balón, dividir y entrada a canasta rápida y si no sale, porque se cierra la defensa, abrir a las esquinas, o arriba, para lanzamientos liberados. Es un juego bonito de ver. Mejora a buen ritmo el color del equipo. Habrá que seguir la cuestión en la (siempre) complicada visita a Valencia, estrenando el Roig Arena, o ante la visita de PAO a Madrid, la semana que viene. Antes, viajar a Badalona, que es siempre una fiesta del baloncesto, este domingo por la tarde, no hay mejor plan para el sofá de casa.

No había conseguido triunfar el Real Madrid en ciudades que, a priori, figuraban en la lista de la compra para este año. Finalmente, el pasado domingo cayó, no sin esfuerzo y dificultades, la plaza de Zaragoza y su formidable capitán Santi Yusta. El atardecer del viernes visitó Barcelona, ante el habitualmente enfervorecido Palau Blaugrana y en el contexto de la Euroliga, que cambian mucho las cosas, para empezar, porque el arbitraje internacional difiere bastante del doméstico.

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