El Real Madrid de basket, el andar del borracho y el último desastre de Belgrado en Euroliga
El fenómeno conocido como regresión a la media arrastra al equipo de Sergio Scariolo a una dinámica de idas y venidas que se interpreta como una relevante inestabilidad en la pista
Hay un libro, de lo más interesante, escrito por Leonard Mlodinow, que es un físico y matemático, profesor en el Instituto de Tecnología de California (Caltech, para los del gremio). El libro en cuestión se llama The Drunkard’s Walk: How Randomness Rules our Lives y en español lo titularon El andar del borracho: cómo el azar gobierna nuestras vidas. En fin, entre otros asuntos menciona Mlodinow una historia de un científico llamado Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía en 2002.
Aunque Kahneman no era economista, sino psicólogo y durante años, se dedicó a estudiar las percepciones incorrectas del azar. La historia en cuestión tenía que ver con la respuesta de los instructores de vuelo de la Israeli Air Force, quienes sostenían que sus pupilos respondían bien a los gritos y castigos, pero muy mal a los elogios. Por tanto, la mano dura conduciría sin duda a los mejores resultados. Todos los que trabajan con animales saben perfectamente que esto no es así y que son las recompensas positivas las que permiten mejorar.
Kahneman lo sabía y demostró a los instructores el motivo de que dicha conclusión no fuese cierta y es que los gritos podían anteceder a la mejora en el desempeño de los pupilos. En otras palabras, si después de ejecutar una mala maniobra se castigaba al piloto, el hecho de que la siguiente oportunidad lo hiciese mejor no se debía al castigo, sino a la calidad inherente al piloto. Y viceversa, después de una magnífica ejecución, los elogios no podían impedir que la siguiente fuese inferior, puesto que se correspondía con el nivel real del aspirante.
Viene a cuento todo esto porque el desempeño del Real Madrid durante estas primeras semanas del curso dista mucho de ser estable y semejante cantidad de vaivenes, que para nada son normales, hace necesario pensar que haya otras razones más escondidas, las que corresponde a Sergio Scariolo y todo su staff técnico identificar y resolver. Algunas las puede explicar en parte el azar, otras son incomprensibles, pero lo que no es normal es el deambular del equipo por las competiciones.
Tras siete partidos, el Madrid registra una tarjeta de 4-3, donde la Euroliga contempla un 3-2. Todas las visitas del equipo a otros pabellones se han resuelto con derrotas duras. La de Bolonia, que era una victoria esperable; el desastre de Vitoria en la ACB, perdiendo hasta 20 puntos de ventaja, o la de este viernes en Belgrado, en otro partido desastroso del roster blanco.
Justamente, los jugadores han mostrado caras bien distintas, que ofrecen buenas y malas noticias. Las buenas han venido siendo aportadas, precisamente, por las nuevas incorporaciones, donde se vislumbra un futuro luminoso, tanto en Théo Maledon, como en Chuma Okeke o Trey Lyles, siendo los americanos el sustento principal del equipo hasta la fecha y con un devenir que se intuye feliz para el jugador francés.
Sin embargo, la vieja guardia, por la razón que sea, no parece despertar del letargo veraniego. Ni Facu Campazzo, ni Andrés Feliz, ni Sergio Llull, ni mucho menos Mario Hezonja están rindiendo en el mínimo nivel esperable. Lo del croata es un expediente X en toda regla. Aceptando cualquier tipo de excusa, como los nuevos sistemas de Scariolo, o cualquier otro motivo, no puede justificar semejante número de errores y pedradas varias, que palidecen incluso hasta en la comparación con las mandarinas extemporáneas de Llull.
Hay un indicador de comparación, que consiste en cuantificar los triples lanzados por el terceto de la vieja guardia (Facu, Mario, Sergio) y compararlo con una tripleta de nuevas incorporaciones (Lyles, Okeke, Kramer.. o ahora Maledon). Las cifras deberían provocar un cierto enrojecimiento facial a algunos: mismo partido, mismo rival, mismos sistemas.
Por citar los últimos cuatro partidos del equipo: Baskonia en la ACB y Asvel, Partizán y Crvena Zvezda en Euroliga, tenemos el siguiente resultado: los nuevos han embocado 22 de 43 lanzamientos triples (más del 50%), mientras que el trío de veteranos han conseguido 14 de 59 (menos del 24%). Diría el Nobel Daniel Kahneman que no serviría de nada castigar el bajo rendimiento, porque la "regresión a la media" nos traerá de vuelta a la Magia Facu, a Super Mario y al Indomable Sergio Llull. Habrá que darle una ojeada a algún manual de paciencia budista.
Por arriba, hay que reconocer una debilidad que se desea temporal. Porque tanto Usman Garuba como Bruno Fernando demostraron una buena capacidad para completar los postes del Madrid este año. Sin embargo, a día de hoy no soportan la comparación con Edy Tavares. El gigante de Maio continúa siendo un jugador diferencial, insustituible y, por cierto, uno de los más maltratados por los hombrecillos de naranja.
Vayamos con este asunto, que es más que procedente. La mera contemplación de Mr. Muscleman, el ínclito Mehdi Difallah, que ha perdido algo de peso por cierto, ya era un elemento de gran preocupación, como siempre que te lo encuentras en un bulevar de Belgrado, Atenas o Estambul y ese día, casualidades de la vida, tienes partido y también asiste él.
El espectáculo arbitral de este viernes tanto contribuyó a la escalada serbia como a debilitar las fortalezas blancas. No fue en absoluto culpable del desastre madridista. Pero es bien cierto que las jugadas concretas cayeron siempre del lado serbio. Tavares terminó el partido con cuatro faltas y no llegó a recibir siquiera una, lo que es estadísticamente insostenible. Tavares fue el pívot de Schrödinger: cuando estaba, hacía faltas, pero cuando no estaba, no podía recibirlas. Estaba y no estaba, al mismo tiempo. Como estableció Schrödinger, es el observador el que puede determinar si está o no está. Y los observadores, que eran tres, solamente lo comprobaron en algunos momentos, y en otros, pues no.
Para finalizar con estos comentarios, habrá que examinar un tanto la labor de Scariolo, al que estaría bien transmitir algunas cuestiones, desde el respeto más absoluto y asumiendo que ya sabe él lo que hace, mucho mejor que los que apenas lo podemos ver por la tele, por grande que esta sea.
Es bien conocido el atteggiamento, la actitud del técnico de Brescia, mucho más tranquilo y comedido a medida que pasa el tiempo. Aunque se añora a veces la mala uva de Zeljko, no gusta por Madrid los histrionismos y en la Euroliga campean varios. Será interesante hablar un día de ello, porque se trata de gestión de equipos de alto nivel y sobre todo en una actividad tan intensa y efímera como es el deporte, nada que ver con las empresas de 7 a 15.
Así que se acepta esa calma ante situaciones concretas que pueden cambiar partidos, pero no se pelean lo suficiente. La maniobra de Maledon era merecedora de los tres tiros, pero la protesta no prosperó, la revisión no fue solicitada. Las sonrisas de alguno de los árbitros no pasaron desapercibidas. Habrá que hacer un poco de seguimiento, porque lo más probable es que, en Madrid, será diferente.
No mejora el equipo en los mecanismos ofensivos. Solamente el acierto de Lyles y Okeke, y lo que se percibe en Maledon, parece ser diferencial por el momento en ese juego liberado que practica el equipo. La ansiedad de Facu en ataque hay que calmarla cuanto antes, se ha convertido en un atractor al más puro estilo Llull, amasa el balón, pide bloqueos para salir por el lado débil y si no, hacia fuera y mandarina. Y hay que calmar a Super Mario, que por cierto anda como muy tranquilo este año, concentrado, no se enfada… no toca el aro desde el perímetro, apenas llega al 50% en tiros libres. ¿Está sereno, o está tranquilo, o qué es lo que está? Es un enigma que tal vez pueda explicar el azar.
El equipo se desenvuelve en parámetros psicológicos muy positivos, el lenguaje no verbal es excelente, Scariolo va a ser muy ponderado con el Excel de minutos y su trato, propio de un gentleman lombardo que sabe muchísimo de esto, encandila a quien se ponga por delante. El partido comenzó bien y luego se fue torciendo. Apenas llegado el descanso no parecía probable cualquier remontada en un escenario impresionante. Y no dio la talla el Madrid. En Scariolo solamente se apreció una aceptación de la derrota.
Por cierto, que sigue siendo la misma Belgrado de antes, ante el mismo público, una afición extraordinaria, donde el Madrid ha vencido recientemente y no solamente en una, sino en varias ocasiones. No hablan muy bien de la belleza de la ciudad; sin embargo, tengo la certeza de que es el mejor lugar del mundo para disfrutar de un partido de baloncesto.
Hay un libro, de lo más interesante, escrito por Leonard Mlodinow, que es un físico y matemático, profesor en el Instituto de Tecnología de California (Caltech, para los del gremio). El libro en cuestión se llama The Drunkard’s Walk: How Randomness Rules our Lives y en español lo titularon El andar del borracho: cómo el azar gobierna nuestras vidas. En fin, entre otros asuntos menciona Mlodinow una historia de un científico llamado Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía en 2002.