victoria en milán por 85-91

Randolph y Campazzo sostienen al Real Madrid en un partido insólito de Llull

El Real Madrid ganó en Milán (85-91) un partido que tenía muy cuesta arriba con una gran actuación de Randolph y Campazzo y a pesar de lo mal que jugó Llull, que se quedó a cero

Foto: Facundo Campazzo fue de lo mejor del Real Madrid en Milán con 21 puntos y 7 asistencias. (EFE)
Facundo Campazzo fue de lo mejor del Real Madrid en Milán con 21 puntos y 7 asistencias. (EFE)

En este Real Madrid, las apariencias engañan. Sin Luka Doncic, ya bajo los focos de la NBA, la capa de líder debería ser para Sergio Llull, ya al 100 % tras perderse casi toda la pasada temporada por lesión. Pero llega un partido como el de este miércoles en Milán, ante un Olimpia que se pone 15 arriba, y el menorquín se pasa los últimos 17 minutos del partido en el banquillo y se queda sin anotar. Y eso no impide que el Madrid gane por 85-91, logre su segunda victoria en la Euroliga y se mantenga invicto en lo que va de temporada.

El Madrid sabe ganar partidos sin Llull. No hay mejor ejemplo que toda la temporada pasada. Pero que juegue y no anote es otra cosa. Hacía más de tres años que no sucedía. La la última vez fue el 22 de febrero de 2015 en la final de la Copa del Rey que el Real Madrid le ganó al FC Barcelona en Gran Canaria. El base menorquín jugó 26 minutos y falló los ocho lanzamientos que intentó. Como no fue a la línea de tiro libre terminó el partido con un rosco. En la Euroliga hacía más tiempo aún: su último cero había sido el 18 de mayo de 2014, en la final que el Maccabi de Tel Aviv ganó al Madrid por 86-98. Aquel partido se jugó en el Mediolanum Forum, el mismo pabellón del partido de este miércoles. Llull había metido al menos un puntos en los últimos 205 partidos oficiales que había jugado con el Real Madrid.

Ante el Milán, la participación de Llull fue irrelevante, algo que cuesta escribir cuando se habla del Real Madrid. Jugó apenas diez minutos en los que falló sus tres tiros (dos de dos y uno de tres) y dio una asistencia. Salió de titular y fue sustituido a tres minutos del final del primer cuarto tars cometer dos faltas y ya no volvió hasta la segunda parte. Salió de nuevo en el quinteto inicial, pero a los tres minutos fue relevado por Jaycee Carroll. No volvió a jugar.

A los mandos se quedó Facundo Campazzo, que jugó toda la segunda parte al completo. El argentino terminó con 21 puntos, 4 rebotes y 7 asistencias. Nueve de esos puntos los metió en los últimos cuatro minutos, pero antes ya había sido clave para que el Madrid le diera la vuelta al partido. No necesitó de Llull para ganar a un rival muy complicado, al que se le caen los puntos gracias al acierto de James o Micov (Nedovic esta vez no estuvo muy acertado), en parte porque tiene al Facu.

Mike James fue el máximo anotador de los locales con 21 puntos. (EFE)
Mike James fue el máximo anotador de los locales con 21 puntos. (EFE)

El Madrid no tiene a Doncic, pero puede que tenga más equipo que la pasada temporada. Son 16 jugadores capaces para rendir en cualquier momento. A los que Pablo Laso puede rotar y combinar de cualquier manera dependiendo de las necesidades del equipo (y de que no se lesionen). Por ejemplo: tiene a tres 'cincos' puros como Edy Tavares, Gustavo Ayón y Ognjen Kuzmic. Pero la baja del mexicano por problemas familiares y la falta de ritmo del serbio, entrando poco a poco tras su lesión de hace un año, le ha llevado a jugar a veces con un quinteto muy pequeñocon Reyes de cinco y Deck de cuatro.

Lo hizo este miércoles durante unos minutos, aunque la pareja interior que desniveló el encuentro la formaron Randolph y Tavares. El primero porque por fin está siendo el jugador que todo el mundo espera que sea. Ante el Milán asumió la responsabilidad en el segundo cuarto, después de que el Madrid acabar el primero 15 abajo (28-13). Anotó 13 puntos en esos diez minutos, suficientes para que el Madrid no se desconectara por completo. Acabó con 25 y 11 rebotes y fue el mejor junto con Campazzo.

A su lado, Tavares volvió a brillar. A diferencia de la temporada pasada, cuando lo hacía casi siempre en defensa, este curso lo ha empezado siendo también importante en ataque. El caboverdiano tampoco es lo que parece. Tras pasarse casi todo el primer tiempo en el banquillo por faltas, en el tercer cuarto fue decisivo. Cerró el aro atrás y anotó en ataque cada balón que le dieron sus compañeros cerca de la canasta. Doce puntos, siete rebotes y tres tapones para él. Su efectividad ofensiva en lo que va de temporada es altísima: en ocho partidos ha metido 30 de sus 35 tiros, un 87,5%.

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