quinta en las siete últimas temporadas

El Real Madrid elimina al Darussafaka y se acerca a su gran objetivo: la Décima

El equipo madridista venció también en el segundo partido fuera de casa y se clasificó para la final a cuatro. Será la quinta desde 2011, cuando rompió una sequía de 14 años

Foto: El Real Madrid vuelve a una Final Four dos años después. (EFE)
El Real Madrid vuelve a una Final Four dos años después. (EFE)

El Real Madrid se clasificó para la Final Four de la Euroliga tras vencer al Darussafaka por 78-89 en el cuarto partido de la eliminatoria de 'playoffs'. El equipo madridista volverá a pelear por ser campeón de Europa dos años después. La última vez que lo hizo fue en 2015, en casa, y acabó con un triunfo que cortó una sequía de dos décadas. Un par de temporadas después, el Madrid vuelve a estar entre los cuatro mejores equipos de Europa, un logro que se ha convertido en una costumbre.

La relación entre el Madrid y Estambul solo puede acabar de dos maneras: en un amor para toda la vida o en un odio visceral. El próximo 21 de mayo por la noche, cuando termine la Final Four, crecerá a orillas del Bósforo uno u otro sentimiento, no habrá término medio. Para entonces el equipo madridista habrá ganado la Euroliga, su décima Copa de Europa, o no. Ese será el último viaje de la temporada a la megalópolis turca, adonde ya ha viajado cinco veces, la última esta semana para conseguir algo poco habitual: ganar dos partidos fuera de casa en una eliminatoria. "Probablemente hemos jugado mucho mejor fuera de casa que en casa", admitió Laso. Esta temporada también lo ha hecho otro equipo: el Fenerbahçe de Zeljko Obradovic, su rival en la final a cuatro.

Entre 1996 y 2010, el Real Madrid no pisó la Final Four, pero desde 2011 lo ha hecho cinco veces. Es un dato que lo dice casi todo del equipo que dirige Pablo Laso, que ha llevado al equipo al último escalón de la Euroliga cuatro veces en los último cinco años. La última la ganó, pero la dos primeras, en Londres y Milán, son de infausto recuerdo. Sobre todo la segunda, en la que todo estaba de cara hasta que el Maccabi de Rice y Blatt le dio la vuelta al partido y le quitó el título a los blancos.

Sergio Llull fue el máximo anotador de Real Madrid ante el Darussafaka con 17 puntos. (EFE)
Sergio Llull fue el máximo anotador de Real Madrid ante el Darussafaka con 17 puntos. (EFE)

Otra remontada del Darussafaka

Tres años después, el técnico americano-israelí ha vuelto a complicarle la vida al Madrid de una manera bastante parecida. Otra vez con un equipo perseverante hasta el extremo y un jugador, en este caso Brad Wanamaker, ejerciendo de líder absoluto. La diferencia es que esta vez la batalla no era a un partido, sino a cinco, y el Madrid ha sabido ajustar lo necesario para evitar el fiasco. Y aun así ha sufrido bastante para ganar.

Sirva como ejemplo el cuarto partido disputado este viernes: el Madrid ganaba por 17 puntos a poco más de seis minutos del final (65-82), pero casi cuatro minutos de sequía, unidos al empuje del Darussafaka, que tiene muchos defectos, pero uno de ellos no es rendirse cuando parece que todo está perdido, convirtieron lo que tenía que ser un final plácido en un amago de remontada histórica. A la desesperada, con cinco pequeños, el Darussafaka estrechó la diferencia hasta los seis puntos (76-82) a dos minutos del final.

En el tercer partido había pasado lo mismo. También en los dos primeros, aunque en menor medida. El turco es un equipo con varias vidas, un incordio; basa casi todo su juego de ataque en las individualidades, y eso lo hace más peligroso, pues su cuarteto de americanos tiene puntos para dar y regalar. Ante ese panorama, al Madrid le costó reaccionar, cayó en el juego del rival y casi lo paga muy caro. Pero al final mantuvo la calma y se impuso para certificar su clasificación.

Pablo Laso da órdenes durante el Darussafaka-Real Madrid (EFE)
Pablo Laso da órdenes durante el Darussafaka-Real Madrid (EFE)

El fondo de armario de Laso

Si algo ha demostrado el equipo madridista en esta eliminatoria es cintura. Han sido varios los ajustes que ha necesitado para quitarse de encima al Darussafaka, pero ninguno tan importante como la entrada en el quinteto inicial de Luka Doncic, que sustituyó a un Maciulis que pasó de titular en los dos primeros partidos a no estar convocado en el cuarto. El esloveno desmiente con cada bote que tenga solo 18 años, respondió con 12 puntos, 6,5 rebotes y 4,5 asistencias en los dos partidos en Estambul.

Otro factor fue la aparición de Trey Thompkins, el sustituto de Maciluis entre en los doce elegidos. El ala-pívot fue clave este viernes con 15 puntos. No ha sido el único jugador de la segunda unidad, término que ahora está en boca de todos con el equipo de fútbol, en tener una importancia capital en la eliminatoria. En el primer partido también había sido muy importante Draper. Por no hablar de Carroll, que ha promediado 16,5 puntos en las dos últimas victorias. Tres ejemplos del fondo de armario que tiene y al que da uso Pablo Laso. Además, este viernes volvieron a destacar los sospechosos habituales: Llull (17 puntos y 5 asistencias), Randolph (15 puntos) y Ayón (8 puntos, 8 rebotes y 3 asistencias).

El Real Madrid ya está a solo dos pasos del título. En tres semanas viajará por sexta y última vez a Estambul. En teoría no lo hará como visitante, pero en la práctica jugará en territorio hostil contra el Fenerbahçe, un reto mayúsculo en su camino a la Décima, su gran objetivo de la temporada. "Todavía no hemos hecho nada. Vamos a luchar por la Final Four, estamos en ella y queremos ganarla", dijo Doncic.

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