triunfo por 93-94 en un polémicos

El Barça gana la final de la Copa al Madrid con polémica (y una canasta que no fue)

Real Madrid y Barcelona protagonizan la final de Copa del Rey celebrada en Madrid. Será la octava final para el Barça en la última década, la novena en el caso del equipo merengue

Foto: El Barcelona con su trofeo como campeón de Copa del Rey. (EFE)
El Barcelona con su trofeo como campeón de Copa del Rey. (EFE)
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Ni el FC Barcelona Lassa sabe cómo ha ganado esta Copa del Rey ni el Real Madrid sabe cómo la ha perdido. En un final con más altibajos que una montaña rusa, los dos equipos tuvieron el título ganado y perdido. Los dos celebraron y lloraron, pero el que rio el último fue el Barça, que conquistó su segundo título copero consecutivo tras ir perdiendo por 16 puntos y con el añadido de que este se lo ganó al Madrid en su casa (93-94).

A veces el final de los partidos copa las crónicas y se deja de lado todo lo anterior aunque sea muy importante. Esta vez todo lo relevante sucedió a partir del último cuarto, lo anterior es accesorio. El resto del partido se puede resumir en que el Madrid creía que tenía ganada la Copa tras un parcial y se equivocó. En el último cuarto, el Barça reaccionó liderado por Thomas Heurtel, elegido ‘MVP’ de la Copa. El francés anotó 14 puntos en ese período y cambió el partido.

El Barça salió victorioso de un final alocado y confuso, con muchas alternativas y errores. Justo cuando creíamos que el videoarbitraje iba a hacernos la vida más fácil, nos encontramos con todo lo contrario. El 'instant replay', implantado ya hace unos años en el baloncesto sin tanto jaleo como el VAR en el fútbol, minimiza los errores, pero nos los elimina. El final de la Copa fue el mejor ejemplo. Una falta no pitada, y por tanto no revisable, y otra revisada pero quizá mal interpretada.

[Los diez segundos locos de la polémica Copa del Rey del Barça]

Y, por fin, apareció Llull

El hundimiento del Madrid en el último cuarto fue muy pronunciado. Recibió 31 puntos y si no llega a ser por Causeur, que empezó el torneo en el banquillo y acabó siendo decisivo, y Campazzo no habría llegado con vida a los últimos instantes. El Barça mandaba por 73-76 cuando Hanga cometió una falta sobre Campazzo cuando el argentino estaba tirando de tres. El base metió los dos tiros libres y falló el tercero. Quedaban 5,3 segundos y la Copa cogía color azulgrana.

Claver tuvo dos tiros libres. Falló el primero y metió el segundo. Quedaban 4,3 segundos y esta vez el balón iba a estar en manos de Llull. No había hecho una buena Copa, a la que llegó muy justo por culpa de una lesión. Pero en los momentos calientes, la bola es suya. Tiene que ser suya. Había fallado el triple anterior para empatar, pero en la última jugada volvió a jugársela. Sacó de banda para Ayón, que le devolvió el balón. Intentó hacerse un hueco para tirar de tres, no pudo hacerlo y se fue para adentro. A medio camino se paró y lanzó en suspensión para forzar la prórroga. El WiZink Center estalló de júbilo.

La locura final

En momentos así, el equipo que viene de atrás suele llegar mejor a la prórroga que el que ve escapar la victoria en el último momento. No fue así en esta ocasión. El Barça aguantó el tipo y llegó por delante a otro final de locura. Más imprevisible que el vivido unos minutos antes.

A 21 segundos para el final, el Barcelona ganaba por 87-92. Tenía la Copa ganada, pero por unos segundos la perdió. Randolph anotó un triple y acto seguido taponó a Singleton cuando el azulgrana iba anotar a placer. Es probable que los árbitros fueran los únicos que no vieron la falta del madridista. El balón suelto lo cogió Carroll, que se recorrió la pista, penetró y sacó un 2+1. Svetislav Pesic invadió la pista llevándose las manos a la cabeza, no se sabe si porque no se creía que no hubieran pitado falta o porque no se creía que su equipo podía perder el partido.

Aún quedaba otra acción polémica que acabaría decidiendo la final. El Barça metió el balón en la zona para Ante Tomic, el jugador más pitado por la afición madridista por su pasado en el club. El croata se revolvió y dejó una bandeja a aro pasado que Randolph taponó. Victoria del Real Madrid, pensaron todos, pero los árbitros contuvieron la euforia al revisar la jugada. Decidieron que la acción de Randolph era ilegal y le dieron dos puntos al Barça (93-94) ante el enfado monumental del Madrid. Quedaban 1,2 segundos y ningún tiempo muerto. Llull se la jugó desde su casa y el balón casi entra. Tal y como había sido el partido, a nadie le habría sorprendido.

Hace un año, el Barcelona estaba perdido. La sección estaba a la deriva; llevaba dos años y medio sin ganar un título, un mundo en un equipo al que se le exige la victoria. Ni Georgios Bartzokas ni Sito Alonso habían logrado llenar el hueco dejado por Xavi Pascual, el último gran entrenador azulgrana. Para salir del pozo, el club recurrió al otro técnico que ha sido capaz de ganar la Euroliga con el Barça: Svetislav Pesic. El serbio, semirretirado, llegó a una semana antes de la Copa celebrada en Las Palmas de Gran Canaria y llevó al equipo al título. Un año después lo ha revalidado en ua final que será recordada más por las decisiones arbitrales que por el juego, que fue fantástico.

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