victoria por 86-69 en el clásico

Qué ha cambiado para pensar que el Barcelona ha vuelto y es rival del Real Madrid

El FC barcelona venció al Real Madrid en el primer enfrentamiento entre ambos equipos esta temporada. El Barça es líder en solitario y disfruta como hacía tiempo que no lo hacía

Foto: Los jugadores del Barcelona salieron minutos después del partido a la pista para celebrar la victoria. (ACB Photo / V. Salgado)
Los jugadores del Barcelona salieron minutos después del partido a la pista para celebrar la victoria. (ACB Photo / V. Salgado)

En noviembre de 2016, el Real Madrid visitó el Palau Blaugrana para disputar el primer Clásico de la temporada (sin contar el de la Supercopa), también en la Liga Endesa. La victoria se quedó en casa, con un triunfo claro del FC Barcelona por 85-75. La historia se repitió dos años después: victoria azulgrana por 86-69. Mismo partido, mismos rivales, mismos resultados. Pero dos situaciones muy diferentes. O eso debe pensar el Barça.

Lo que siguió a aquel triunfo de hace 24 meses fue una de las peores temporadas de la historia del Barcelona. Antes del partido contra el Real Madrid ya había síntomas que se confirmaron con el paso de las semanas. El curso acabó como el rosario de la aurora, fuera de los 'playoffs' de la Euroliga y eliminado en cuartos de final de la Liga Endesa. Una profunda crisis que se alargó al siguiente año y que hoy parece terminada, aunque no se deba exagerar el poder cegador de una victoria contra el Real Madrid, que casi siempre sufre en el Palau por muy mal que estén los culés.

Si nos apartamos del juego, hay dos grandes diferencias entre aquel Barça y este que ahora lidera la ACB en solitario. La primera es que ahora no está sufriendo la plaga de lesiones que le lastró entonces. El proyecto de Bartzokas se torció muy pronto y las bajas evitaron camuflar sus carencias. Todos los problemas de aquel equipo estaban a la luz. Se puede argumentar que esta plantilla es mejor que aquella y se puede estar en lo cierto. Pero en el caso del Barcelona (y lo mismo puede decirse del Real Madrid), la calidad de los jugadores nunca suele ser un problema. Al menos hasta el punto de explicar temporadas tan desastrosas como las dos últimas. Este mismo verano no fueron pocas la críticas por la configuración de la plantilla azulgrana.

En equipos como el Barça, la calidad de los jugadores casi nunca es un problema. El entrenador va a tener a sus disposición una de las mejores plantilla. El reto es hacer que juegue bien. Y el Barça ha mejorado mucho en eso. El de ahora es un equipo que defiende más y mejor, mucho más solidario y regular en el esfuerzo, con menos altibajos. Como son los equipos de Svetislav Pesic. El serbio le está dando una estabilidad a una sección que ha vivivdo tiempos convulsos. Un dato resume bien las diferencias de Barça y Madrid en los últimos años: solo tres jugadores de la actual plantilla azulgrana estaban hace dos años, mientras que en el Madrid son ocho.

Kyle Kuric, con 16 puntos, fue el máximo anotador del partido. (ACB Photo / V. Salgado)
Kyle Kuric, con 16 puntos, fue el máximo anotador del partido. (ACB Photo / V. Salgado)

Igual o más importante que todo lo anterior es la recuperación de la conexión con la grada, la segunda diferencia. El ambiente alrdedor del equipo es otro. El Palau Blaugrana rozó el lleno este domingo, animó como en las mejores ocasiones y ovacionó a sus jugadores. Tras el partido, la plantilla volvió a salir al parqué para saludar a los cientos de seguidores que aún quedaban en las gradas y que reclamaban su presencia.

Eso, que ya es un éxito para un equipo grogui hasta no hace mucho, ha llevado su tiempo. En el baloncesto, como todos los aspectos de la vida, hay momentos catárticos, pero se suele exagerar la trascendencia de los instantes concretos en detrimento de períodos de tiempo más largos. Los equipos no cambian de un día para otro. Lo que antes funcionaba muy mal no pasa a hacerlo muy bien por arte de magia. La química entre los integrantes del grupo no nace de la nada, se necesita tiempo. Y victorias. Pero no lo son todo.

Un Barça por el que nadie apostaba nada ganó la Copa del Rey el pasado mes de febrero, pero aquel título no fue un empujón que transformó al equipo el resto de la temporada. Mejoró sí, pero su final de curso se pareció más a la etapa de Sito Alonso que a aquel fin de semana en Las Palmas de Gran Canaria. Es ahora y no entonces cuando hay motivos para pensar que la historia no se va repetir. Lo que no hay son garantías.

ACB

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