EL alero SE LESIONA PARA MÁS DE UN MES

Randolph agrava el problema del Madrid: a los de Laso les ha mirado un tuerto

El jugador estadounidense estará entre cinco o seis semanas de baja por la rotura del metatarsiano. Se suma a Ayón, Llull y Kuzmic entre las estrellas del equipo lesionadas de gravedad

Foto: Randolph, en un partido reciente del Madrid. (EFE)
Randolph, en un partido reciente del Madrid. (EFE)

Llegó noviembre y el telón del Real Madrid de baloncesto cayó con estrépito. Hasta la llegada del mes el equipo tenía un historial inmaculado tanto en Euroliga como en la ACB. Cinco victorias en Europa, con su liderato aparejado, seis en el campeonato nacional, también válidas para ser primero de la clasificación. Todo perfecto y eso que las cosas no estaban resultando sencillas, pues ya había bajas de consideración en los meses previos. Desde entonces, cuatro derrotas en cinco partidos y una crisis galopante a las espaldas. La plaga de lesiones es una frase hecha que ahora cobra aún más sentido, pues este miércoles se ha sabido que Anthony Randolph estará también de baja cinco o seis semanas. Y con él ya han caído todos los que el Madrid podría considerar 'estrellas', Randolph, Ayón​, Kuzmic, Llull. Salvo Doncic, claro, el niño sigue en guardia.

En quince días de noviembre el Madrid ha jugado cinco partidos y solo ha sido capaz de ganar uno, de ACB contra el Tenerife. El balance es pésimo y ha hecho que salten todas las alarmas. Las derrotas, que ahí están, han sido de todos los colores, desde la casi meritoria contra Maccabi, pues el equipo plantó cara hasta el final sin jugadores interiores, hasta la muy sonrojante que le propinó el Baskonia este martes en Vitoria. 30 puntos de diferencia son a efectos clasificatorios lo mismo que perder por uno. El ánimo es otra cosa, aunque Laso no le de más importancia.

Sin energía e inicio horrible

"Estoy jodido porque he perdido por 30 puntos, pero estaría igual si hubiese perdido por un punto", explicaba Laso en Vitoria tras el encuentro. La excusa, en este caso, era una ausencia de energía y un inicio horrible. Lo primero es obvio, en el primer cuarto ya se encontraron con 19 puntos de diferencia, déficit suficiente para casi dormir lo que quedaba de encuentro.

La "energía" de la que habla Laso es un concepto algo etéreo. El físico algo menos. El Real Madrid, que lleva un lustro siendo uno de los mejores equipos, pasa de repente una racha muy negativa. No es la primera, el año en el que consiguió el triplete Laso también se vio cuestionado por estas fechas. Los resultados no llegaban y se especuló con su salida del banquillo. En primavera, cuando la cosa se pone realmente tensa, el equipo demostró estar en uno de los mejores momentos de su historia.

Randolph (i), salta ante el jugador Baskonia Vincet Poirier. (EFE)
Randolph (i), salta ante el jugador Baskonia Vincet Poirier. (EFE)

Mucho trabajo para Tavares

Puede referirse Laso a que el equipo se ve carente de físico, y eso quizá explicaría la incapacidad manifiesta que tiene el Real Madrid de dominar el rebote. Contra el Baskonia volvió a ser una sangría, a pesar de los ímprobos esfuerzos de Willy Tavares, que en su segundo encuentro de blanco ya tuvo una aportación notable. El caboverdiano sumará, sin duda, su dosis de rebote, al fin y al cabo mide 2.21 y eso marca la diferencia, pero está tratando de solventar dos ausencias, no solo una. Y a partir de ahora, con Randolph fuera, una tercera. Mucho para un solo hombre.

Kuzmic y Ayón iban a ser los pívots de este equipo, pero ambos han terminado en el quirófano y con meses de espera hasta volver a pisar el parqué. Están en la éite europea y en ellos se confiaba todo el juego interior. Ahora hay que empezar de cero y con piezas de menos valor, pues Felipe Reyes por edad, y Tavares por calidad, no apuntan a dar un rendimiento como los ausentes. Otros como Thompkins o Randolph deben apoyar en estas labores, pero por físico tampoco pueden a hacer frente a muchos pívots de una Europa que está llena de 'cincos' de gran tamaño. Claro que el americano, que también es un excelente anotador, estará cinco o seis semanas de baja por una lesión en el tercer metatarsiano. A este Madrid le ha mirado un tuerto fijamente.

En cuanto a lo de fuera, Doncic bien. El problema está en echarse a los brazos de un solo jugador que, además, tiene solo 18 años. Es cierto, no lo parece, su juego es de una madurez notable y parece capacitado para reventar cualquier reto que le pongan por delante. Pero, como idea general, las esperanzas de un equipo no pueden estar puestas en un solo jugador, tiene que haber más para darle el relevo. En Vitoria solo él y Tavares, nuevo en la plaza, superaron la barrera de los 10 puntos.

Aquí hay otra ausencia de esas insustituibles. No es posible encontrar a alguien que haga de Llull, porque para eso hay que ser Llull y, por el momento, Llull está convaleciente, saliendo de una rotura del cruzado, ya sin muletas pero aún muy lejos de volver a las canchas. Y cuando vuelva es posible que haya que darle un tiempo hasta que vuelva a ser él, que es el único que puede ser él, porque las lesiones de rodilla son muy traicioneras, y provocan respeto y hacen mucho daño a los jugadores explosivos como lo es él.

La 'doncicdependencia'

Repasar la plantilla en este mes de noviembre, con el ventajismo que siempre tiene el resultado, es torcer el gesto para el madridismo. Caseur no es más que un secundario, Carroll no tiene para jugar tantos minutos, Rudy es una sombra de lo que fue por el físico. Y Campazzo no es jugador para ponerse sobre sus hombros todo un Real Madrid.

Queda en medio de todo esto Doncic y este proceso del Real Madrid en el que se ha abrazado la 'doncicdependencia'. A él la estadística casi siempre le sonríe, porque es un jugador fiable. Los ojeadores de la NBA están enloquecidos con su potencial y con su madurez, pero no se debe olvidar que tiene 18 años. Contra el Barcelona y el Baskonia no se puede decir que hiciese malos encuentros, pero sí que tomó malas decisiones. Falló en la resolución de algunos pases, no leyó las defensas todo lo bien que puede. Todos los jugadores tienen derecho a tener días malos, pero cuando eres lo único que funciona de verdad bien en el equipo, la diferencia se nota. Mucho.

Y así, en este noviembre negro, las perspectivas de golpe se han vuelto malas. Lo que era un 5-0 en Euroliga ahora es un 5-3 peligroso. Esta primera fase es muy larga, sí, pero los descuidos se pagan luego con rivales más díficiles en los cruces, o con la pérdida del factor cancha. En un campeonato tan competitivo los pequeños detalles marcan la diferencia y perder contra el Baskonia, que llegaba con una sola victoria en seis partidos, es la típica cosa que un equipo con anhelos de ser el mejor no puede permitirse. En ACB perdieron en clásico, lo que es un dolor por la tradición y lo que eso supone, pero deportivamente es algo un poco menos grave.

Laso, que ya es historia del baloncesto madridista, tiene una de las papeletas más difíciles de su mandato. Mira a la plantilla y lo que hay no está mal, pero es muy inferior a lo que tenía presupuestado. Sin Llull, sin Ayón, sin Kuzmic, ahora sin Randolph, el mundo es más complicado. A veces las lesiones son consecuencias de una mala planificación, problemas musculares como plagas. No es el caso, Llull y Kuzmic se destrozaron la rodilla, Ayón un hombro y Randolph un pie. Todos son producto de la casualidad. De la mala suerte si se quiere. Un equipo en el que todas las estrellas están en la enfermería.

ACB
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