empieza la temporada en la acb

Claver se enfrenta con el Barça al Madrid, que le quería solo si era gratis

El alero estuvo muy cerca de jugar este año de blanco, pero el campeón de liga no quiso abonar dos millones al Valencia, hoy, de azulgrana, amenaza a los de Laso en la semifinal de la Supercopa

Foto: Víctor Claver, en su presentación.
Víctor Claver, en su presentación.

Víctor Claver apuntaba al Real Madrid. Lo decía abiertamente, sin ambages. Quería jugar con el campeón pero, fundamentalmente, quería volver a España. Y, como requisito mínimo, también se planteaba jugar en Euroliga. Los blancos parecían genuinamente interesados, especialmente si se tiene en cuenta que en ese momento no sabían si podrían retener a Gustavo Ayón. Iniciaron los trámites y se dieron de bruces con la burocracia de la ACB. Llevaba Claver desde 2012 sin ser parte del Valencia, pero estos retenían un derecho de tanteo en virtud al acuerdo entre la liga y la asociación de baloncestistas. Si cualquier equipo de Europa quería ficharle no tenía que pagar un céntimo, pero si el club era español debía pagar una talegada al equipo del Turia. El Madrid no accedió, el Barcelona sí y, por eso, esta noche jugará con los azulgranas y contra los blancos la semifinal de la Supercopa (21.30 h., Movistar+).

Claver tiene una carrera de altibajos, pero nunca le faltarán ofertas. Es un 2.07 atlético, con buenos fundamentos y plaza de nacional, lo que es un reclamo en sí mismo. La frialdad con la que a veces se ha manejado, esa que le ha impedido dar el salto a súper estrella, no es suficiente para que los equipos no sueñen con reconvertirle en un crack. Por eso le quería el Madrid y el Barcelona hizo el esfuerzo que hizo. El pelirrojo, además, viene de una gran temporada en el Lokomotiv Kuban. Allí coincidió con Bartzokas, que ahora vuelve a ser su entrenador en el Barça. 

Un año más, el Barça ha estado inquieto como lagartija en el mercado estival. El año pasado no consiguieron entrar en la final a cuatro de la Euroliga y se quedaron lejos del Madrid en los torneos nacionales. Las tornas han cambiado, porque el deporte es cosa de ciclos. En los noventa los madrileños vivían en la irrelevancia, no ganaban y cada año mutaban su plantilla por completo, ahora el Barcelona, sin llegar a esos extremos kafikianos a los que se acostumbró el equipo blanco, es quien tiene más necesidad en el mercado. Por eso hizo el esfuerzo por Claver y fichó también a jugadores punteros en Europa como Tyrese Rice o Petteri Koponen, aunque el finlandés no estará después de un accidente de tráfico de esta semana que le produjo una conmoción cerebral. El Madrid también ha apuntalado la plantilla, con Anthony Randolph, Otello Hunter y Dontaye Draper. Quien gane este viernes subirá la moral, el que pierda estará en crisis. La dualidad de los dos futboleros funciona así. 

El famélico mercado

En el mercado Europeo hay, en tiempos recientes, un factor con el que antes no se contaba. En su día había una bolsa de jugadores estables por la que los gallos del continente peleaban, la opción de la NBA era remota, cuando no inexistente en muchos de los casos. Desde hace unos años ya no es así, los jugadores europeos han ganado valor en la liga americana y no es raro verles cruzar el charco. Este año, además, se ha sumado un nuevo factor a todo esto, pues han subido los límites salariales en la gran liga y ahora aspiran a pagar millonadas a jugadores que no tendrán roles importantes en sus equipos. Hasta ahora el Madrid o el Barcelona podían plantearse hacer un esfuerzo para retener sus mejores talentos, ahora están a merced de que el jugador no quiera moverse. Hay varios ejemplos de este verano, cuando se han marchado Sergio Rodríguez, Alex Abrines o Tomas Satoransky

Los aficionados del Madrid y el Barcelona tienen cierto trauma con ese tema. No están acostumbrados a no ser el que manda en el mercado, a saber que antes o después sus figuras jóvenes terminarán marchándose. Le pasa al Madrid con Luka Doncic, que tomará el relevo en el puesto de base de Sergio Rodríguez. Es uno de los jugadores más prometedores del mundo, su paso por las categorías inferiores y por las selecciones eslovenas dejó impresionado a todo el mundo, ha sido desde hace muchos años la perla de la cantera del Madrid y, sin embargo, saben que tiene fecha de caducidad. En un par de años irá al draft, será de los primeros en salir elegido, cogerá las maletas y se irá. Lo mismo que le ha pasado a Abrines, aunque este fuese canterano de Unicaja. 

Las estrellas, obligatoriamente, tienen que adaptarse a otros perfiles. Claver, por poner el primero, es un jugador que no fue capaz de adaptarse a la NBA. Como Bargnani, que fue número 1 del draft y ahora es el fichaje de campanillas del Baskonia (los vitorianos disputan la otra semi contra el Gran Canaria a las 19.00 h.). Tampoco es lo suficientemente duro para la gran liga Ante Tomic, pívot estrella del Barcelona. Rudy Fernández está en Europa porque el físico no le permite una temporada de 82 partidos que duran 48 minutos. Navarro probó y no le gustó, aunque hoy en día el físico no le daría tampoco para eso. Llull ha preferido siempre ser cabeza de ratón a cola de león y Ayón se dio cuenta de que en Estados Unidos no encontraba los minutos que necesita. Los jóvenes, todos los jóvenes, están aprendiendo con la NBA puesta entre los objetivos personales. 

Esa es la realidad del baloncesto europeo, y eso que la Liga Endesa, en todos los baremos, sigue siendo la segunda mejor del mundo. Lejos, sí, cada vez más lejos, probablemente, pero la segunda mejor. Y la Supercopa es el primer acto de todo esto. El martes hubo una presentación de campanillas, con jugadores de todos los equipos y discursos que hablaban de crecimiento y consolidación. Palabras que necesitan hechos para no sonar vacías

ACB

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