José Luis Mateo: "Me parezco a Monchi en que los dos llevamos el mismo peinado"
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José Luis Mateo: "Me parezco a Monchi en que los dos llevamos el mismo peinado"

El madrileño, uno de los ejecutivos con mejor olfato del baloncesto español, analiza el proyecto del Obradoiro, anfitrión y debutante en la Copa del Rey que arranca el jueves

Foto: José Luis Mateo llegó al Obradoiro en 2012 (Xoan Rey/Efe)
José Luis Mateo llegó al Obradoiro en 2012 (Xoan Rey/Efe)

Heurtel, Doellman, Singler, Muscala, Hummel, Mejri y Kleber son solo algunos de los jugadores que se han revalorizado tras ser contratados por él. El polaco Adam Waczynski, máximo anotador de la Liga Endesa, será el siguiente. Viendo su historial, si te llama José Luis Mateo, al menos te lo piensas. El madrileño, uno de los ejecutivos mejor considerados del baloncesto español, dirige la nave del Rio Natura Monbus Obradoiro, que ejerce de anfitrión en la Copa del Rey que comienza este jueves.

Tras un buen comienzo (cinco victorias en las ocho primeras jornadas), el equipo gallego ha encadenado una mala racha (una victoria en doce partidos) que provoca que no llegue en su mejor momento al torneo, en el que debutará el viernes ante el Laboral Kutxa (21:20 horas). Pero las ganas ayudan a superar los problemas. "Queremos compartir con todos nuestros aficionados la emoción que tenemos. Vamos a la Copa con mucha ilusión, sabiendo la dificultad que tiene", comenta Mateo, director general de club.

Rio Natura Monbus y Laboral Kutxa cerrarán los cuartos de final.

Siete años después de su llegada a la ACB, el Obradoiro quema una etapa más con su primera participación en el torneo copero. Tras casi veinte años de batalla judicial, el equipo de Santiago de Compostela llegó a la elite en 2009 con una estructura casi improvisada. Comenzó como un tiro, pero le fallaron las fuerzas y bajó a LEB. Consiguió subir doce meses después y desde entonces no se ha movido. "El club ha tenido muchas adversidades a lo largo de su historia y nunca se ha rendido. A pesar de muchos pesares, sigue adelante y tiene un proyecto con unos valores muy identificables", explica.

Mateo, periodista de formación y entrenador superior de baloncesto, llegó a Santiago en 2012 después de tres temporadas como director deportivo del Lucentum Alicante, donde acaparó elogios por su ojo para los fichajes. Elogios que ha seguido recibiendo por su trabajo en el Obradoiro, uno de los proyectos más estables (y baratos) de la ACB en el último lustro.

Pregunta. ¿Qué le convenció del Obradoiro?

Respuesta. Sobre todo la ilusión que le rodeaba. Santiago es una ciudad volcada con el equipo, que echaba mucho de menos el baloncesto de élite. Y también me atrajo que al mando del club hubiera empresarios en lugar de instituciones. El futuro del deporte profesional pasa por ahí.

P. ¿Eso lo dice porque ha tenido malas experiencias?

R. Yo he pasado por algún club que era propiedad de una institución pública, y en el momento en que esa institución deja de apoyar al club, si no hay detrás una masa empresarial privada importante, es difícil que el club continúe. Eso en Santiago no sucede, pero no es fácil competir contra equipos que tienen una ayuda de su diputación de 700.000 euros o de un millón de su ayuntamiento. Ojalá nosotros la pudiéramos tener, también te digo.

placeholder Mateo (izq.), junto a Raúl López (centro), presidente del club, y Moncho Fernández (der.), entrenador, en la renovación de este último (Cabalar/Efe)
Mateo (izq.), junto a Raúl López (centro), presidente del club, y Moncho Fernández (der.), entrenador, en la renovación de este último (Cabalar/Efe)

P. ¿Perjudica o ayuda tener que jugar una Copa del Rey?

R. Pensar en eso creo que no conduce a mucho. A mí me gustaría jugarla todas los años. Te aseguro que beneficia a todos los niveles del club, tanto social como de patrocinadores y de afición. Ojalá pudiéramos jugarla más de un año. Solo le veo ventajas a jugar el que posiblemente sea el mejor torneo KO del baloncesto europeo.

P. ¿Influye en la planificación de la plantilla?

R. No influye mucho. Uno de los puntos estratégicos del consejo es que el proyecto sea sostenible, que haya baloncesto en Santiago durante el mayor número de años posible. Por eso llevamos varias temporadas cerrando los ejercicios en números positivos. Este año, pese a tener la organización de la Copa, el presupuesto no aumentó y seguimos con 2.65 millones, con un gasto en plantilla de 1,6 millones. A partir de ahí, cada año tenemos que rearmar un equipo prácticamente nuevo. En los últimos tres años hemos perdido a tres de los cuatro máximos anotadores de la temporada anterior. Este año nos ha pasado con Maxi Kleber, Corbacho y Pumprla. Y de los diez jugadores que más juegan, siete debutan en la Liga Endesa, y eso es una dificultad añadida.

A Santi Yusta le dijimos la verdad: que no le queríamos ni como cupo ni como quinto alero

P. ¿Qué tipo de fichajes buscan?

R. Solemos traer jugadores en cuyo potencial creemos, a pesar de que en muchas ocasiones son jóvenes que necesitan adaptación a la liga. Pero es en lo que creemos. Tenemos un equipo técnico que realiza un magnífico trabajo a la hora de desarrollar las capacidad de los jugadores, de conseguir que mejoren de manera individual y de poder proyectarlos en la liga. Creemos en eso. Y la historia nos desmuestra que también ha sido una fuente de ingresos importante para el club en los últimos años. Tratamos de seguir por el mismo camino.

P. ¿Cómo convencieron a Santi Yusta?

R. Le dijimos la verdad: que iba a estar entre los cuatro aleros del equipo, que creíamos que tenía calidad para jugar en la ACB y que no le queríamos ni como cupo ni como quinto alero. Y después, Santiago es una ciudad universitaria donde iba a poder proseguir sus estudios. Tanto él como el Real Madrid consideraron que éramos la mejor opción. Y yo creo que se ha demostrado que así era.

P. ¿La de jugadores jóvenes de equipos importantes es una vía que quieren explotar?

R. Bueno, no creo en ese tipo de etiquetas. Tenemos un presupuesto limitado, y con ese presupuesto tratamos de hacer el mejor equipo posible. Lo cierto es que en la realidad del baloncesto europeo actual, la experiencia se paga, tiene un coste. Por eso, en ocasiones tenemos más juventud o más debutantes que otros equipos, pero no es algo que busquemos especialmente. Lo que tratamos es armar el equipo más competitivo posible para conseguir el objetivo que tenemos cada año, que no es otro que permanecer en la liga.

placeholder Corbacho (izq.) dejó Santiago el pasado verano tras cinco temporada. Y Yusta (der.) llegó procedente del Real Madrid (Igor Martín/ACB Photo)
Corbacho (izq.) dejó Santiago el pasado verano tras cinco temporada. Y Yusta (der.) llegó procedente del Real Madrid (Igor Martín/ACB Photo)

P. ¿Qué piensa cuando lee o escucha que es el Monchi del baloncesto?

R. Yo creo que es una etiqueta periodística. Me parezco a Monchi en que los dos llevamos el mismo peinado. Pero yo soy del Rayo Vallecano.

P. Pero con esa etiqueta se reconoce su capacidad fichar jugadores desconocidos que luego tienen un gran rendimiento.

R. Yo creo que eso es una labor de equipo. Pese a que el deporte estamos muy acostumbrados a los elogios individuales, creo que es un trabajo colectivo. Si a mí se me reconocen públicamente unas determinadas virtudes es porque tengo por encima un presidente y un Consejo que confían ciegamente en la gestión de los profesionales deportivos, y porque también tengo una serie de entrenadores, con Moncho (Fernández) a la cabeza, que son capaces de desarrollar a esos jugadores en la competición, de hacerlos mejorar y, sobre todo, lo que más valoro, de ponerlos a jugar. No todo el mundo hace eso. Hay mucho que reconocer a la hora de explicar por qué un fichaje sale bien. Hay un trabajo metódico de muchas horas durante la temporada; le dedicamos mucho tiempo para tratar de ser buenos en lo que es el I+D+i de nuestro club, que es tratar de tener una muy buena gestión deportiva.

P. ¿Qué papel tiene un entrenador a la hora de realizar un fichaje?

R. No sé cómo funcionan en otros clubes; yo sí creo que debe ser un trabajo en equipo. No creo en fichar un jugador sin que el entrenador esté convencido, sin que le guste, sin que piense que encaja en su estilo de juego, porque luego es él quien se va a poner el chándal, el que va a compartir pista con él y el que va a tener que sacarle el rendimiento. Yo considero fundamental que el entrenador y el director deportivo vayan de la mano y que hablen un idioma parecido. Con Moncho, y con otros entrenadores con los que he trabajado anteriomente, he intentado que sea así. Si fichamos a muy buenos jugadores, pero que no encajan con la filosofía, con lo que un entrenador considera importante, pues es posible que no desarrolle todo su potencial. Por eso creo que un entrenador juega un papel muy importante a la hora de confeccionar el equipo.

Dedicamos mucho tiempo para tratar de ser buenos en el I+D+i de nuestro club, que es tratar de tener una muy buena gestión deportiva

P. ¿Ha tenido ofertas para salir del Obradoiro?

R. Sí, pero se me olvidan.

P. ¿Cuántas?

R. Eso no le interesa a nadie. Como pasa con nuestros jugadores, por encima de las ofertas que pueda recibir Moncho o pueda recibir yo, lo que hay que valorar es dónde estamos trabajando a día de hoy, que es en el Obradoiro, más allá de las ofertas que hayamos podido recibir en el pasado o las que podamos recibir en el futuro. En el deporte, mucha veces pensamos en el futuro y se nos olvida saborear y vivir el día a día, y tenemos que estrujarlo. Ahora hay que disfrutar y saborear la Copa del Rey al 110%, en lugar de pensar dónde vamos a estar el año que viene, que francamente me da igual.

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