EL CROATA, MÁXIMO ANOTADOR DEL PARTIDO (78-72)

El Madrid da el primer golpe a un Barça que aguantó por las siete vidas de Hezonja

Un fantástico Mario Hezonja, especialmente en el último cuarto, mantuvo con vida a un Barça que nunca pudo imponer su juego ante el Real Madrid, que encontró en Rudy a su líder indiscutible

Foto: El Madrid da el primer golpe a un Barça que aguantó por las siete vidas de Hezonja

El Real Madrid se anotó el 1-0 en la final por el título al vencer al Barcelona por 78-72, en un partido en el que la igualdad fue la nota predominante y en el que Rudy ejerció de faro en los momentos importantes, contrarrestando un maravilloso final de partido de Mario Hezonja, el único azulgrana que superó los 10 puntos, siendo incluso el máximo anotador, aunque no le sirviera para ganar, sí le sirve para asustar para los próximos partidos.

Puede que fuera por el hecho de jugar en casa, o por ser de largo el favorito claro para llevarse el título, pero el Madrid no dejó al Barça dominar nada más que el saque inicial. Esa pelota fue azulgrana, y muchas otras, como es natural, pero nunca tuvo el tempo del encuentro, no marcó el ritmo, sino que se tuvo que adaptar como buenamente pudo al que le impuso el actual campeón de Europa. Si el Madrid quería correr, había que correr. Si los Sergios decidían que había que bajar las pulsaciones, se bajaban, y por tanto el ritmo anotador era prácticamente el mismo que el de juego, sin que variase en demasía el de un equipo sobre el otro.

La aportación al descanso del quinteto titular azulgrana habla bastante bien de cómo estaba la situación del partido. El único que aportó de verdad ofensivamente fue Maciej Lampe, con 7 puntos después de los dos primeros cuartos. Satoransky tenía 5, Tomic, 2 y Thomas, otros 2 y Oleson no se estrenó. Mientras, el Madrid se ponía las botas más allá del arco, especialmente Rudy, desatado. Fueron los puntos del banquillo (al final del partido prácticamente doblaron a los reservas madridistas), en particular los de Hezonja y Marcelinho, los que permitieron que el Barça no llegara con un saco que remontar a la mitad del partido.

Y con todo, el Madrid no se podía alejar a más de nueve puntos. Cuando se encontraba en un ataque propicio para romper el encuentro y empezar a correr y anotar como le gusta al equipo de Pablo Laso, algo fallaba, por lo general la falta de acierto de cara al aro, la que surgía de la nada cuando el Barça se acercaba peligrosamente a cuatro o cinco puntos. Ahí el mandato de Rudy y Felipe era indiscutible. El problema es que a la hora de anotar, sólo ellos estaban inspirados. El acierto de los demás no fue el de siempre. Por todo ello, el Barça aguantó y siempre estuvo a una distancia prudencial para jugarse el partido en el último cuarto.

Un encuentro que tenía todos los visos de acercarse a los 80 o 90 puntos se vio frenado en ese tercer cuarto. La ineficacia ofensiva de los blancos también se debió a que la defensa azulgrana creció hasta dejar al Madrid en apenas 12 puntos en esos terceros diez minutos. Pero ese trabajo bajo su aro no se vio compensado en el contrario. De hecho, de no ser por una falta sobre Juan Carlos Navarro de Marcus Slaughter a falta de una décima para el final, el Madrid se habría ido habiendo ganando el cuarto a pesar de los pírricos 12 puntos anotados. El capitán culé no falló desde la línea de tiro libre y puso los seis de desventaja.

Y ahí, con el partido cuesta arriba y con la obligación de remontar presente para conseguir el factor cancha, apareció Mario Hezonja, que probablemente esté jugando sus últimos partidos con el Barça a la espera de dar el salto a la NBA. Tres triples forzados, desde su casa, redujeron la nueva máxima que había puesto el Madrid, un +11 que podía parecer casi definitivo. Pero esos seis puntos de Hezonja volvieron a dar vida al Barça en la final, una vez más.

Esa gran actuación, sensacional, en realidad, contrasta con la última acción importante del joven croata. Estaba tan en racha, tan fresco y con tanta confianza en sus lanzamientos que, cuando se acababa el partido y la distancia empezaba a ser prohibitiva, volvió a jugarse otro, desde más lejos aún. Pero esa vez no entró, y el Real Madrid sentenció el partido a base de tiros libres. El primer golpe de la final está dado, pero Laso ya sabe que enfrente tiene a Hezonja, que le va a intentar destrozar en cada oportunidad que tenga.

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ACB

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