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El Real Madrid es una merienda para Olympiacos: la defensa, asignatura pendiente
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Nueva derrota en Grecia

El Real Madrid es una merienda para Olympiacos: la defensa, asignatura pendiente

Se sabía que sería un duelo complicado ante la poderosa maquinaria de El Pireo. Pero lo que se confirmó es que el equipo español tiene un extraordinario problema defensivo

Foto: Sergio Scariolo, en una imagen reciente. (EFE/Sergio Pérez)
Sergio Scariolo, en una imagen reciente. (EFE/Sergio Pérez)

Claro que en condiciones normales el Real Madrid figura en la lista de candidatos al triunfo final de la actual Euroliga. Plantilla y recursos tiene para ello. Claro que todos los elementos que integran el mecanismo del equipo tienen que operar de manera coordinada y eficiente. Nadie puede dudar de eso. Y el equipo que finalmente levante el trofeo, mostrará también esas características de plantilla y rendimiento individual y colectivo, tanto en la pista como desde la dirección en el banquillo.

El problema es que, hoy por hoy, las deficiencias del Madrid en esos aspectos son más que evidentes. Y es ahora, cuando se está ventilando la fase regular, que los antiguos polvos se convierten en lodos, las montañas altas en escaladas imposibles.

Anoche, en El Pireo, la intensísima afición griega que abarrotaba el Pabellón de la Paz y la Amistad creyó ver el partido ganado a los dos minutos del comienzo, de la mano de un Tyler Dorsey tocado por la mano de un dios mitológico griego. La impresionante sucesión de bombazos evidenciaba la incapacidad de los blancos para defender el perímetro exterior: esta película, en versión tragedia griega, ya se viene contemplando frecuentemente.

Si anoche fueron Dorsey y Vezenkov los que se bastaron para liquidar a los de Scariolo, en Vitoria fueron Diakite y Simmons (más Luwavu-Cabarrot) y hasta el domingo, el plácido encuentro frente a Andorra no lo fue tanto con Yves Pons percutiendo también desde la línea de tres, Livingston y Needham en Gerona… La lista es interminable. El Madrid es presa fácil, incapaz de defender la jugada más primaria del baloncesto actual.

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El espejismo de la recuperación

El inicio desastroso de los blancos, en uno de los peores escenarios y con el contexto arbitral esperable lejos del calor del hogar propio, se dio la vuelta en el segundo cuarto con la sencilla receta que consiste en dar con los jugadores correctos entre los que aguardan su momento en el banquillo.

Anoche la estructura básica del Madrid (Campazzo, Hezonja, Tavares) colapsó por completo los primeros minutos. Garuba no resolvió los problemas y Scariolo llamó a Len, tercer poste sobre el parquet en el primer cuarto, aunque duró poco su presencia.

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El problema en el pivot era evidente, pero en el backcourt era mucho peor. Un Madrid sin Facu y sin Mario no se sostiene. Ayer, el recambio primario para ambos, Feliz y Lyles, sí fue capaz de suturar los agujeros en ataque y en defensa. La intensidad habitual y la brillantez del dominicano, más los tiros de Lyles, devolvieron al Madrid al partido. Se sumaba también la ausencia de Vezenkov y Dorsey, que descansaban y se relamían.

Fue todo uno: Bartzokas devolvió a la pista a sus dos estrellas y el Madrid desapareció, ya para siempre, de la pista griega. Por supuesto, no podía siquiera soñar con mantener los 12 de diferencia de la primera vuelta (89-77) y de hecho, llegó a perder por más de veinte puntos en algunos momentos.

Rebote, sí: acierto e intensidad, no

La briega de los madridistas se puso de manifiesto en la pelea por los rebotes, por la sucesión de errores en los tiros propios, o por capturar los pocos rechaces que se daban por los lanzamientos rivales. De poco servía dominar los tableros, un elemento pírrico en un partido como el de ayer.

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Es de suponer que Sergio Scariolo considerará la posibilidad de "reflexionar", que es un verbo muy socorrido para estas ocasiones. Podrá el técnico italiano darle una vuelta al porqué de la diferencia de intensidad entre el Madrid y sus rivales. Una vez más, el Madrid se vio superado en ese aspecto fundamental del juego.

Faltó la intensidad defensiva necesaria para dificultar los lanzamientos exteriores de los griegos, faltó la intensidad ofensiva necesaria para, al menos, sacar rédito de las jugadas en forma de faltas y tiros libres. En otras ocasiones demostró el Madrid poder hacerlo, pero anoche, solamente Olympiacos lo conseguía sistemáticamente, con 29 visitas a la línea por 13 de los blancos.

Y no es preciso aludir a la sistemática arbitral en los partidos de casa o de fuera. Los defensores blancos llegaban tarde, se excedían en el uso de los brazos o simplemente, caían por ingenuos ante los movimientos de los griegos, mucho más conectados al partido.

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Que no se pierda la esperanza

Así que puede reflexionar Scariolo con su numeroso staff. No es un desastre; se contaba razonablemente con la derrota en El Pireo. Lo duro fue regalar la plaza de Vitoria, que era fundamental. Anoche, esos minutos mágicos en que el Madrid lideraba el marcador, daban para soñar. Pues esa misma situación puede darse el jueves en Estambul, pues Fenerbahçe, que parecía intratable, lleva cuatro derrotas seguidas comprometiendo su clasificación.

El Madrid sigue dependiendo de sí mismo para lograr el objetivo primario del Top-4, pero pasa por vencer en Estambul y la jornada final ante los serbios de Estrella Roja en el Palacio de los Deportes. En ese caso, incluso apunta a ocupar el 2º puesto final. En caso contrario, el 6º es el más probable y enfrentaría como visitante a Hapoel o Valencia, en la mayor parte de los escenarios posibles.

Pero más allá de las matemáticas, la cuestión reside en la mentalidad del equipo. Claro que ha habido momentos buenos; incluso ayer fue emocionante contemplar de nuevo el acierto exterior de Trey Lyles, o comprobar que, si hay dificultades, el banquillo puede ofrecer soluciones.

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Dando por sentado que físicamente la plantilla está en óptimas condiciones en esta fase del año, es esencial que el chip emocional esté a la altura y no parece que sea así. Anoche hubo jugadores aparentemente superados por las circunstancias, incluso alguno fichado para liderar las operaciones, como Maledon (que parece más escolta que base, por cierto) y algunos otros de los que se echa bastante en falta algo más de energía y ambición.

Y si físicamente va bien, si mentalmente fuese bien, a ver si Sergio Scariolo acierta con la componente estratégica del asunto, que no puede negarse que está suscitando muchas dudas a más de uno.

Claro que en condiciones normales el Real Madrid figura en la lista de candidatos al triunfo final de la actual Euroliga. Plantilla y recursos tiene para ello. Claro que todos los elementos que integran el mecanismo del equipo tienen que operar de manera coordinada y eficiente. Nadie puede dudar de eso. Y el equipo que finalmente levante el trofeo, mostrará también esas características de plantilla y rendimiento individual y colectivo, tanto en la pista como desde la dirección en el banquillo.

Valencia Vitoria Sergio Scariolo