La trayectoria de Michael Jordan, considerado uno de los jugadores más influyentes de la historia de la NBA, no puede entenderse sin mirar a su infancia. Antes de convertirse en la gran estrella de los Chicago Bulls, el exjugador ya había desarrollado una mentalidad marcada por la superación y la competitividad. En varias entrevistas recordó cómo la educación recibida en casa fue clave para forjar su carácter. "Nací aprendiendo a convertir lo negativo en positivo", explicó al hablar de las enseñanzas que recibió de sus padres y de cómo ese principio también trató de aplicarlo en la educación de sus propios hijos.
Durante una entrevista concedida al programa Good Morning America, el exdeportista reflexionó además sobre cómo ha cambiado la vida cotidiana desde que él era joven. Jordan recordaba una etapa muy diferente a la actual, sin la presencia constante de las redes sociales. "La gente a veces olvida que la vida antes no era así. No había Twitter, no había Instagram. Vivías la vida intentando aprender cada día y pasando tiempo con amigos y familia", comentaba. En aquellos años, añadía, era habitual comunicarse escribiendo cartas, un gesto que hoy prácticamente ha desaparecido.
Uno de los momentos decisivos de su carrera llegó en 1982, cuando estudiaba en la Universidad de North Carolina. En la final del campeonato nacional de la NCAA, Jordan anotó la canasta que dio la victoria a su equipo frente a Georgetown en los últimos segundos del partido. Aquella jugada cambió por completo su proyección pública dentro del baloncesto universitario. "Hasta ese tiro era conocido como Mike Jordan, y después de ese tiro se me presentó con todo mi nombre: Michael Jordan", recordaba al rememorar el instante que marcó el inicio de su fama.
La familia también desempeñó un papel fundamental en su desarrollo como deportista. Su hermano Larry Jordan fue su primer gran rival en el patio de casa. Al ser mayor, solía ganarle cuando jugaban, algo que despertó en Michael una enorme determinación por mejorar. Años después, en el documental The Last Dance, el exjugador también habló de uno de los momentos más duros de su vida: el asesinato de su padre, James Jordan, en 1993. "Siempre me enseñó que en las cosas negativas había que encontrar lo positivo", recordaba emocionado el seis veces campeón de la NBA, una enseñanza que, según él mismo reconoce, marcó profundamente su vida personal y su carrera deportiva.
La trayectoria de Michael Jordan, considerado uno de los jugadores más influyentes de la historia de la NBA, no puede entenderse sin mirar a su infancia. Antes de convertirse en la gran estrella de los Chicago Bulls, el exjugador ya había desarrollado una mentalidad marcada por la superación y la competitividad. En varias entrevistas recordó cómo la educación recibida en casa fue clave para forjar su carácter. "Nací aprendiendo a convertir lo negativo en positivo", explicó al hablar de las enseñanzas que recibió de sus padres y de cómo ese principio también trató de aplicarlo en la educación de sus propios hijos.