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El paso de gigante del Madrid en el infierno de Belgrado para seguir soñando en la Euroliga
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DOS TRIUNFOS FUNDAMENTALES

El paso de gigante del Madrid en el infierno de Belgrado para seguir soñando en la Euroliga

El equipo blanco logró una victoria de gran mérito en un escenario atronador, demostrando mucha fortaleza mental. Las dos jornadas finales ofrecen un excitante e igualado final

Foto: El Madrid ha remontado el vuelo en Euroliga. (EFE/Juanjo Martín)
El Madrid ha remontado el vuelo en Euroliga. (EFE/Juanjo Martín)

Hace veintitrés días, el Real Madrid recibía una triste derrota en Atenas ante un Panathinaikos muy superior. Las perspectivas no eran entonces las más halagüeñas para el equipo y se resumían en dos aspectos, necesarios para apenas dar esperanzas de evitar la eliminación: vencer a Bolonia en Italia y conseguir todos los triunfos restantes en casa, tres partidos adicionales. Con esas cuatro, la probabilidad de esa preclasificación era muy grande. Pero el acceso directo a play-off requería rascar algo en alguna de las dos visitas a Belgrado, pendientes todavía para el club blanco.

Tras aquella noche ateniense, las últimas semanas han propiciado un cambio sideral en la dinámica de juego del Real Madrid, avalado por una importante racha de triunfos: 4 en Euroliga y 5 adicionales en ACB, donde no pierde desde diciembre y lidera en solitario, incluyendo la excelente victoria del pasado domingo en Málaga. Esta senda triunfal, que permite pensar ya en perspectivas mucho más interesantes para el futuro europeo del equipo a corto plazo, vivió este viernes uno de sus episodios más brillantes de la temporada, con una victoria de gran mérito en el imponente Belgrado Arena, revestido con los rojiblancos colores del Crvena Zvezda.

Hasta ese momento, iba el Madrid cubriendo mínimos con victorias aparentemente cómodas (+13 en Bolonia, +11 frente a ASVEL o +7 frente a Milán), pero con un poso de inquietud y dudas por la consistencia del equipo durante los cuarenta minutos de cada partido. Se repitió el guion que tanto se prodiga últimamente, con el equipo saliendo a toda pastilla y consiguiendo ventajas importantes, para ir decayendo poco a poco hasta producir un nudo en la garganta de sus aficionados aunque, menos mal, los finales están siendo favorables estos días.

Foto: real-madrid-unicaja-malaga-garuba-llull-hezonja

'Judocesto' en Belgrado

Comenzando con el evento más reciente, el espectáculo de este viernes permite asegurar que, si bien algunas parcelas técnicas del equipo requieren trabajo adicional, otras han mostrado la suficiente solidez como para merecer un alto grado de confianza tanto en el roster como en la labor de Chus Mateo. Y es cierto que aspectos tales como el tiro exterior o las pérdidas ante la defensa alta presionante deben trabajarse un poco más, pero es justo reconocer la notable eficacia del equipo en su fase defensiva y también que, a pesar de las dificultades, los quintetos sucesivos pasan con nota la gestión de los finales comprometidos.

Sucedió en Belgrado, donde se superó el intensísimo ambiente del Belgrado Arena y se firmó un sobresaliente inicio del equipo una vez más, que se prolongó incluso hasta el descanso, antes de una mala gestión del último balón que permitió un triple postrero para el 27-42 que dejaba todo en el aire. De la mano de Abalde, Garuba o Tavares, hasta un triple estratosférico de Hugo González, culminó un primer cuarto para enmarcar. La defensa abierta planteada por Mateo impactó de tal modo a los serbios que se dieron dos circunstancias excepcionales en los diez primeros minutos: consiguieron un ridículo 1 de 14 en tiros triples y atraparon 9 rebotes ofensivos bajo el aro madridista.

placeholder Sergio Llull, ante varios jugadores del Armani Milán. (AFP7)
Sergio Llull, ante varios jugadores del Armani Milán. (AFP7)

Hasta 19 rebotes se generaron ante el aluvión de errores en los lanzamientos y el Madrid sufrió la teoría de la manta: cuando se defiende tan abierto y se intimida el tiro, se desprotege el rebote. Si en otras ocasiones Mateo optó por la defensa zonal precisamente para conseguir el efecto contrario, este viernes demostró el Madrid que también dispone de este recurso en su caja de herramientas. Y el segundo cuarto continuó por parecidos derroteros: hasta el triple postrero de Miller McIntyre, que enardeció a la hinchada, el registro de triples de Estrella Roja andaba por el 2 de 20 y en el Madrid se conseguía mantener la diferencia en un contexto de creciente agresividad defensiva de los serbios, especialmente tras la entrada en la pista de John Brown III.

Así que el segundo tiempo se presumía complicado y, a pesar de la ventaja, se respiraba remontada balcánica. Se unió el trío arbitral a la fiesta, con un criterio tan diferente en una y otra zona que aquello parecía más una broma generada por IA, que un partido de verdad. Se sucedieron las simulaciones en los bloqueos, cariñosos y flagrantes (y probablemente fragantes) abrazos defensivos, leña de primera bajo los aros, todo ello bajo la atenta e inoperante mirada de Lottermoser y sus ayudantes que, sin duda, colaboraron en todo. Tres faltas en ataque señaladas a Tavares, a cada cual más rigurosa, teniendo en cuenta la ensalada de producto lácteo que recibió el caboverdiano cada vez que atrapaba un balón.

Llegó también una de las jugadas del día, donde Kalinic ni se preocupaba por el balón y agarraba con ambos brazos al gigante que, al intentar zafarse del serbio, terminaba apartándolo con el brazo, que es algo que en cámara lenta y tras minutos de deliberación, fue calificado de antideportiva para el madridista. Si llegan a ralentizar un poco más la jugada, Tavares habría dormido en una comisaría de Belgrado, acusado de homicidio en grado de tentativa. Y cada vez que los del silbato se acercaron a revisar, castigaron prevaricadoramente a los blancos: una salida de pista de Deck, sancionada a favor del Madrid, fue modificada tras la revisión sin que se viese nada con claridad en las borrosas imágenes de las cámaras de televisión.

A todo ello, la parte buena, la parte excelente del asunto, es que a diferencia de otras ocasiones, el equipo no se vino abajo por ello, no hubo protestas excesivas por parte de Mateo, los jugadores bramaban, pero en un silencio muy individual, muy de recogimiento monacal y eso indica que se ha trabajado en este sentido, lo que al final puede parecer frustrante pero en realidad es un camino al éxito del que los seguidores pueden sentirse más que orgullosos. Y más aún: de nuevo demostró el Madrid su temple con una fila final de tiros libres que, sin apenas fallos, terminó de decantar este dificilísimo partido. Venían los serbios de vencer en el mismísimo Pabellón de la Paz y la Amistad al líder Olympiacos, mejorando su expectativa de clasificación que parecía tambalearse. Así que para el Madrid este triunfo es también una inyección de prestigio en el contexto continental.

Victoria incompleta en el Palacio

Antes del duelo en los Balcanes, enfrentó el Madrid en el Palacio de Goya a un Armani Milano tan necesitado de victorias como todos los que integran ese igualadísimo pelotón en la zona intermedia de la clasificación. Y en ese contexto de empezar los partidos en modo apisonadora, liquidaron a los italianos en un primer cuarto memorable, 31-16 activando el modo espectáculo. A partir de ahí, contuvo la hemorragia Messina y comenzaron a remar hasta regresar al límite emocional de los diez puntos. Y hubo una buena mandarina de Sergio Llull, en su más sofisticado estilo: más de nueve metros, a una pierna, con la mecánica de tiro mandarináceo y, por supuesto, a tablero. A escala planetaria, ocupa seguramente un puesto de privilegio en este tipo de lides. Se le ve en el calentamiento de los partidos tirar triples con la izquierda. Cualquier día nos deleitará con uno, dicen los compañeros que también los mete.

El caso es que el último cuarto no presagió nunca una derrota merengue, pero el basket-average sí estaba en juego, una vez que el Madrid perdió en Milán por nueve puntos. Comenzó el show de Mirotic, que tiene de siempre un idilio arbitral en la generación de faltas. Debe tener él razón, puesto que las consigue en todo lugar con esa sobreactuación propia de ciertos jugadores, una estrategia que funciona. Regresó al banquillo a falta de 3:26, con el resultado 66-61 para el Madrid, lo que tiene mucho mérito anotando doce puntos en el cuarto. Y aunque el tramo final lo comenzase el Madrid poniendo de nuevo tierra de por medio, rondando la veintena, entró el grupo de Mateo en un apagón que terminó incluso arruinando la ventaja en el criterio de desempate, con un triple de Mirotic sobre la bocina.

Perspectiva apasionante: quedan dos jornadas

La exitosa semana blanca genera una ola de optimismo de cara al final. Los resultados sorprendentes han regresado de nuevo en esta jornada doble: Olympiacos ha perdido momentáneamente el cetro de la fase regular en favor de Fenerbahce, tras su tercera derrota seguida. Después de vencer por dos puntos a PAO en el Pireo, perdió de nuevo en casa frente a Estrella Roja, después en Villeurbanne y ahora de nuevo en Mónaco. Es difícil descifrar esta cuestión, pero por poner un ejemplo, el Madrid de Mateo perdió el año pasado siete partidos en todo el año, mientras que el gran Olympiacos lleva ya diez en este. Y si la derrota ante Estrella Roja dañaba al Madrid, aunque la compensara este viernes, la de Mónaco no lo es menos.

Por su parte, PAO daba otra sorpresa cediendo en casa ante Paris Basketball en otro duelo polémico disputado en un OAKA de ambiente infernal, con los árbitros saliendo protegidos como hacía años que no se veía en una pista. Habrá que ver las sanciones, porque las cosas ya no son como antes. Fue un partidazo para verlo un par de veces y Paris, el equipo sorpresa del año que iba poco a poco reubicándose en una zona más acorde a su teórico lugar, se reivindica de nuevo y vuelve a depositar su candidatura sobre la mesa: el partido del próximo jueves en Madrid será casi una final para ambos. No puede contemplarse nada que no sea una victoria ante la locomotora parisina que ha armado Tiago Splitter. De nuevo, como ante Unicaja o ante Estrella Roja, la defensa contra el bombardeo. Habrá que ver si Mateo opta por la defensa zonal o por la individual abierta. Ambas han funcionado estos días.

Se avecinan otros dos partidos trascendentes: Fenerbahce-Barcelona y Monaco-Panathinaikos. Van a decidir bastantes emparejamientos y desempates. Varios escenarios alternativos dejarían al Madrid una opción triunfal en Belgrado frente a Partizán: jugar play-off como local para acceder de nuevo a la Final Four. No se detecta pesimismo en los foros, de unos días a esta parte y hay que pensar en grande, se puede llegar a play-off.

El equipo está conectado

A lo largo del año se han sucedido las subidas y bajadas de rendimiento en algunos de los jugadores que son pilares del equipo, achacados a toda suerte de motivos. A día de hoy, el regreso de Deck es una bendición, Garuba está en el mejor momento de su carrera, el backcourt cohesionado como nunca, Tavares de nuevo diferencial y los brate completando el panorama. Tuvo una actuación estelar Rathan-Mayes en Málaga pero no ha sido de la partida esta semana de doble partido.

Los problemas de Fernando y la ausencia de Ibaka, los escasos minutos de Hugo González o los banquillazos de Eli Ndiaye ya indican el contexto de la temporada: se acerca el final. Es de esperar que el domingo ante Bilbao se dé un descanso a los más sobrecargados de minutos, aunque solamente sea para reducir el riesgo de lesiones y porque también los secundarios han aportado durante el año y merecen su protagonismo, ganar confianza y divertirse.

Hace veintitrés días, el Real Madrid recibía una triste derrota en Atenas ante un Panathinaikos muy superior. Las perspectivas no eran entonces las más halagüeñas para el equipo y se resumían en dos aspectos, necesarios para apenas dar esperanzas de evitar la eliminación: vencer a Bolonia en Italia y conseguir todos los triunfos restantes en casa, tres partidos adicionales. Con esas cuatro, la probabilidad de esa preclasificación era muy grande. Pero el acceso directo a play-off requería rascar algo en alguna de las dos visitas a Belgrado, pendientes todavía para el club blanco.

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