"De niño, no acababa de dar el estirón": la vuelta a casa de Pau Gasol
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Las dos vidas del pívot en el Barça

"De niño, no acababa de dar el estirón": la vuelta a casa de Pau Gasol

Salvo imprevisto de última hora, Gasol debutará con el Barcelona en el partido de Euroliga frente al Bayern de Múnich. El Confidencial repasa los inicios del catalán en el club blaugrana

placeholder Foto: Pau Gasol en su presentación como jugador del Barcelona. (Reuters)
Pau Gasol en su presentación como jugador del Barcelona. (Reuters)

“La Euroliga es el título que me falta”. Pau Gasol habló claro en su presentación. Su regreso al Barcelona dos décadas después no es puro maquillaje deportivo para los Juegos Olímpicos de Tokio, el catalán quería aportar al equipo y ser la pieza de lujo para el plantel blaugrana en su intento por conseguir el máximo trofeo del viejo continente. Mes y medio ha pasado desde que se oficializara su fichaje por el club culé y por fin llegó la hora. Salvo imprevisto de última hora, Pau debutará en Euroliga frente al Bayern de Múnich, la intrascendencia del resultado -el Barça será primero de grupo pase lo que pase- convierte al partido en el escenario ideal para la vuelta a las pistas del pívot.

El propio Sarunas Jasikevicius dejó entrever que hoy, viernes, era una buena fecha para que Pau acumulase sus primeros minutos de la temporada, mientras que el jugador creó expectación en las redes sociales solicitando banda sonora para “un momento que llevabais tiempo esperando”. Gasol lleva superando con nota el programa de entrenamientos de las últimas semanas, una puesta a punto definitiva después de llevar más de dos años sin disputar un partido oficial. Una tranquila sesión de tiro en la mañana de hoy será la última prueba que Pau tendrá para medirse. Él tendrá la última palabra. Salvo malas sensaciones en dicho entrenamiento, el pívot disputará minutos contra el Bayern, según ha podido saber El Confidencial.

placeholder Pau Gasol y Joan Laporta, en un gesto cariñoso. (Efe)
Pau Gasol y Joan Laporta, en un gesto cariñoso. (Efe)

Pau comienza así un segundo recorrido con el Barcelona, una segunda vida deportiva 20 años más tarde. Juan Llaneza, actual director de scouting del club catalán, atiende a este medio para hablar de aquel niño de 15 años que, aunque ahora cueste creérselo, todavía no había sacado a relucir su potencial físico. “Era el director de cantera y entrenaba al equipo Junior. Pau era un chico que teníamos controlado desde hace tiempo, pero no acababa de crecer, de dar el estirón definitivo. Era un jugador interesante para nuestra formación, le vimos sobre el 1,94 metros en el primer barrido de la temporada, meses más tarde rondaba los 2,04 metros”, relata.

“El jugaba en el Cornellá y se enfrentaron a nosotros en la final de Preferente B, contra nuestro Cadete de primer año. Le vimos y el cambio fue muy significativo”, recuerda Llaneza. Aquel día el club catalán ató al considerado mejor jugador español de todos los tiempos.

Foto: Becky Hammon, en una imagen de archivo. (Reuters)

Llaneza aprovecha la charla para aclarar uno de los episodios más comentados sobre los inicios de Pau Gasol en España: su posible fichaje por el Valencia Basket. “Eduardo Beirut tomaba las riendas de la cantera del Valencia y era amigo de Aíto García Reneses, nuestro primer entrenador. Aíto nos pidió si les podíamos pasar algún nombre de jugadores que tuviésemos controlados y que podrían haber sido interesante para ellos. Entre ellos estaba el de Pau. De ahí salió como que nosotros no le queríamos, pero no fue así”. Fue el propio García Reneses quien acabaría por hacer debutar a Gasol en ACB un 17 de enero de 1999 en Cáceres. El resto es historia.

El impacto de Pau Gasol en el Barça

“No he tenido nada que ver, no creo que Pau Gasol necesite ningún scouting”, se ríe Juan Llaneza al ser preguntado por el regreso del pívot al Barça. Ni siquiera durante su extensa carrera en la NBA ha perdido el contacto con el club blaugrana, del que nunca ocultó su afición. De hecho, Pau ha compaginado su figura como jugador de la NBA con un cargo de embajador internacional del equipo en los últimos años.

El covid y los estrictos protocolos del club han impedido un reencuentro en condiciones entre Pau y el que fuera su primer entrenador en el Barcelona: “No tenemos la cercanía de antes de la pandemia”. Llaneza, eso sí, apostilla que pudieron coincidir en los San Antonio Spurs, cuando el pívot español formaba parte del equipo de Gregg Popovich y él trabaja como scout en un training camp de la franquicia texana.

Foto: Pau Gasol en un calentamiento con los Bucks. (Efe)

“Lo que siempre tuvo fue inteligencia. Desde el punto de vista baloncestístico, personal y académico, tenía notas extraordinarias. La inteligencia venía de serie, luego vino el desarrollo físico. Es un jugador sobresaliente en todo, sus condiciones físicas son evidentes. Pau Gasol sigue teniendo tiro y pase, conoce el juego a la perfección, va a aportar mucho en los finales de partido por sus conocimientos. Además, tiene una madurez profesional y personal como para entender y hacer entender al equipo cómo se deben afrontar finales de temporada con la presión que va a tener el equipo”, reflexiona Llaneza, antes de añadir “tenemos grandes líderes en la plantilla, pero el aporte de Pau es indudable”.

De Wilkins a Sabonis, las súper estrellas veteranas en la Euroliga

Con 40 primaveras a su espalda -el próximo 6 de julio cumplirá los 41 años- Pau Gasol participará en una Euroliga por primera vez en 20 años. Su primera participación se saldó con la eliminación del Barça frente al Benetton de Treviso, en unos octavos de final que el pívot no pudo jugar por culpa de una inoportuna apendicitis. La historia de la competición europea deja a Pau buenos ejemplos para seguir en su objetivo de alzarse con el único título que le falta a su palmarés deportivo.

En 1995, Dominique Wilkins sorprendía al mundo abandonando la NBA para recalar en el Panathinaikos griego. Todo un 9 veces All Star de la mejor liga de baloncesto del mundo que recalaba en el baloncesto europeo. El resultado fue espectacular para el prodigioso alero, quien ayudó a los atenienses a levantar su primera Euroliga en la historia. Wilkins se llevó además el premio a mejor jugador de la Final Four, todo ello a pesar de la complicada relación que le unió a su entrenador, el mítico Bozidar Maljkovic.

placeholder Dominique Wilkins en una imagen de archivo. (Efe)
Dominique Wilkins en una imagen de archivo. (Efe)

Especialmente dolorosa fue esa final para los aficionados del Barcelona. Con un 67-66 en el marcador, los hombres de Aíto robaron un balón al contraataque que les daba la victoria si anotaban. Stojko Vrankovic consiguió llegar para defender la entrada a canasta de Montero, quien dejó una bandeja contra el tablero. El pívot croata repelió el balón, pero antes tocó con claridad el tablero, debería haber sido ilegal. La propia FIBA reconoció el error y pidió disculpas días después. “Lo siento, pero no voy a cambiar de opinión nunca, creo en lo que digo y así será hasta que muera”, comentó Wilkins años más tarde en una entrevista con Mundo Deportivo.

El todopoderoso Arvydas Sabonis -qué jugador habría sido de no ser por las lesiones- quiso sacarse una última espina en el final de su carrera, regresando a Europa tras su periplo en la NBA. En el 2003, el lituano firmó por su antiguo equipo, el Zalgiris Kaunas, para ayudarlos a competir en la Euroliga. El título se les escapó pese a que el pívot fue nombrado MVP de la fase regular del torneo, en la que promedió 18.1 puntos y 11.5 rebotes. Pese a sus lastradas condiciones físicas, Sabonis fue capaz de erigirse como el ‘big man’ por excelencia del torneo. Tenía 39 años.

placeholder Arvydas Sabonis, junto a la expresidenta de Lituania, Dalia Grybauskait, en el 2016. (Efe)
Arvydas Sabonis, junto a la expresidenta de Lituania, Dalia Grybauskait, en el 2016. (Efe)

Otras estrellas de la NBA probaron, con distinta suerte, los placeres del baloncesto europeo. Quizás el que más éxito tuvo por el viejo continente fue Bob McAdoo. Tras ganar dos anillos de la NBA con los Ángeles Lakers y su ‘Showtime’ de los años 80, el pívot se marchó a Italia para probar suerte en el Olimpia Milano. ¿El resultado? Dos títulos de la Copa de Europa consecutivos (antigua Euroliga) entre 1986 y 1988. Solo Toni Kukoc supera su palmarés con 3 anillos de la NBA y 3 Copas de Europa, aunque el croata nunca regresó a Europa tras la NBA.

La experiencia más negativa se la llevó Allen Iverson, sin duda uno de los jugadores con más talento en pisar parqué de la Euroliga, pero solo jugó tres partidos. ‘La respuesta’ fichó por el Besiktas en un intento por relanzar su carrera habiendo cumplido 35 años, pero tras unos meses se le descubrió una lesión complicada en la pantorrilla. Iverson se marchó a Estados Unidos para operarse en enero, en la misma temporada de su fichaje, y nunca volvió.

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