el seleccionador más laureado

El oro de Sergio Scariolo: su obra maestra con la Selección española

El seleccionador ha solventado con una matrícula de honor su torneo más complicado con la Selección. Antes, lideró también la clasificación desde el banquillo

Foto: Sergio Scariolo posa con el Trfeo Naismith que acredita a España como campeona del mundo. (EFE)
Sergio Scariolo posa con el Trfeo Naismith que acredita a España como campeona del mundo. (EFE)

Cuando llegó a la Selección en 2009, Sergio Scariolo se encontró a un equipo que ya había sido campeón del mundo y subcampeón olímpico. "Es el mejor equipo que habré entrenado nunca", dijo en su presentación. Una década después, ese equipo es aún mejor. Y él tiene buena parte de culpa. Con él ha ganado los tres primeros títulos europeos de su historia, otra plata olímpica y otro oro mundial, logrado este domingo tras vencer a Argentina en la final disputada en Pekín. Cada torneo engrandece más la figura del técnico italiano, el más laureado de la historia de la Selección.

Los entrenadores no suelen tener el reconocimiento que merecen. Scariolo es una figura clave en la mejor época del baloncesto español, a la altura de algunos de los jugadores más importantes. En una década ha dirigido a la Selección en ocho campeonatos y ha ganado siete medallas. A pesar de eso, no recibe una gratitud unánime en España. Aún recibe críticas, aunque cada vez son más escasas.

De todos los éxitos que ha dirigido desde el banquillo, este oro mundial es el que tiene su sello más marcado. La dirección del italiano ha sido fabulosa. Ha sabido llevar a los jugadores para que alcanzaran su mayor rendimiento cuando más necesario era, a partir de la segunda fase. Ha intervenido en la táctica mucho más que en años anterioes, especialmente en defensa, donde España ha sido el mejor equipo del torneo. Ha exprimido a un equipo que no tenía la materia prima de sus predecesores.

Sergio Scariolo y Ricky Rubio se abrazan tras la victoria de España en la final del Mundial. (EFE)
Sergio Scariolo y Ricky Rubio se abrazan tras la victoria de España en la final del Mundial. (EFE)

"Sabíamos que teníamos que encontrar una manera diferente de jugar que no fuera el uno contra uno", explicó en la rueda de prensa posterior a la final. "No tenemos el talento suficiente para hacer eso. No tenemos el tamaño. No somos atléticos. Por supuesto que tenemos talento, tamaño y físico, pero no el suficiente para un juego de uno contra uno. Tenemos que jugar el cinco contra cinco, jugar juntos, compartir el balón. Cada jugador debe rendir a su máximo en defensa. Con esas condiciones, podemos competir contra cualquiera. Eso lo sabemos. Es una gran parte de la identidad de este equipo. Esa es su gran fortaleza. Son grandes jugadores, pero al mismo tiempo son grandes jugadores de equipo".

"Nos da muchas armas, especialmente en defensa, pero también en ataque", dijo Ricky Rubio. "En defensa, creo que lo que hicimos ante Serbia o Australia es algo que no muchos entrenadores han hecho. Tiene mucha culpa del éxito de este equipo. A veces los entrenadores no tienen mucho reconocimeinto porque los que brillan son jugadores, pero al final es un trabajo de equipo. Preparar todo esto en solo seis semanas, conseguir que todos estén en la misma línea cuando vienen a jugar aquí tras tener un rol diferente en su equipo, no es nada fácil. Tenemos nuestros egos, seguro, y le ponemos difícil controlarlos, pero hay que darle a él (Scariolo) y a todo su equipo el reconocimiento que merecen. No estaríamos aquí si no fuera por nuestro cuerpo técnico".

Sergio Scariolo y los hermanos Hernangómez posan con el título de campeones del mundo. (EFE)
Sergio Scariolo y los hermanos Hernangómez posan con el título de campeones del mundo. (EFE)

Todo comenzó en Benahavís

El oro de Pekín comenzó a fraguarse en Benahavís hace más de dos años. En esa pequeña localidad de Málaga concentró la Federación Española de Baloncesto (FEB) a varios jugadores a los que todos nos apresuramos a llamar 'Selección B'. "Es el mismo equipo", dijo Scariolo en referencia a ese grupo y al que comenzaría poco después la preparación del EuroBasket 2017. Pocos lo tomaron en serio, pero ahora esas palabras tienen mucho sentido.

De los convocados en Benahavís salieron buena parte de los jugadores que disputaron la clasificación para el Mundial, en la que apenas participaron jugadores de la Euroliga y la NBA. Scariolo construyó un equipo que logró el billete con solvencia. Ninguno tenía asegurada su presencia en China, pero las bajas hicieron que convocara a varios de ellos. Tras la victoria, el técnico se acordó de ellos: "El camino hacia esta medalla de oro ha sido largo. Cuando se implantó el nuevo formato, con las ventanas, empezamos a trabajar. Tuvimos una concentración de una semana en un pequeño pueblo cerca de Málaga. La mitad de esos chicos está aquí. Todos los que participaron en la clasificación deben tener una medalla porque la han ganado. Seguro que la federación les dará una a cada uno".

Por el camino, Scariolo también hizo un sacrificio importante. Durante la última temporada compaginó su puesto de seleccionador con el de asistente en los Toronto Raptors, algo que seguirá haciendo hasta los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Como Marc Gasol, él también puede decir que ha sido campeón de la NBA y del Mundial en el mismo año.

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