venció por 75-95

España toca de nuevo el cielo tras aplastar a Argentina en la final del Mundial

La Selección española dio una exhibición en la final del Mundial ante Argentina y conquistó por segunda vez en su historia el título mundial, tras el oro logrado hace 13 años en Japón

Foto: Los jugadores y el cuerpo técnico de la Selección posan con el trofeo de campeones del mundo. (EFE)
Los jugadores y el cuerpo técnico de la Selección posan con el trofeo de campeones del mundo. (EFE)

España vuelve a reinar en el baloncesto. Venció a Argentina por 75-95 en la final del Mundial de China y conquistó el segundo título de su historia, tras el de 2006 en Japón. La Selección se colgó el oro tras una exhibición que cerró un torneo memorable e imprevisible. De menos a más, España puso la guinda con su mejor partido del torneo, una actuación majestuosa con la que no dio ninguna opción a su rival. Ricky Rubio, con 20 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias, fue el mejor de la final y se llevó el 'MVP'.

España regresa a la cima 13 años después. Sin salir de Asia, de Saitama a Pekín, suma su segundo título mundial. Como aquella, esta medalla de oro ha sido inesperada. Se daba por hecho que la etapa que arrancó con el bronce del EuroBasket 2001 y que tuvo en la victoria ante Grecia uno de sus puntos más altos ya se había terminado. Pero no ha sido así. Cuando parecía que no habría una medalla más durante un tiempo, ha llegado otra. Y de oro.

El triunfo de España, igual que el de Argentina, aunque no haya ganado, es el triunfo de una idea. Se consideraba imposible igualar lo logrado por la mejores generaciones de su historia, los Júniors de Oro y la Generación Dorada. Después de ellos, ¿qué? En ambos casos se han incumplido los pronósticos. El legado de los que ganaron un título mundial, un oro olímpico y varios títulos continentales no era un lustroso palmarés, era saber competir. Llegar a un Mundial sin ser favoritos y plantarse en la final, en el caso de los argentinos, y ganarla, en el caso de los españoles.

España ha ganado el oro en Wukesong, el pabellón donde en 2008 perdió la final olímpica contra Estados Unidos. Entonces estuvo muy cerca de hacer realidad un sueño imposible, ganar al equipo más parecido al 'Dream Team' que ha llevado la selección norteamericana a un torneo. Ganar este Mundial también parecía un sueño muy lejano, pero conforme avanzaba el torneo, más motivos daba España para creer.

Lo sucedido estas dos últimas semanas en China era difícilmente imaginable. Lo era hace dos meses y medio, cuando Sergio Scariolo dio una lista con muchas bajas. Y lo era tras la primera fase del Mundial, en la que España mostró una imagen preocupante. Pero todo cambió frente a Italia, el primer partido de la segunda fase. A partir de esa victoria sufrida, la Selección aceleró su crecimiento. Ganó con solvencia a Serbia, superó a Polonia y supo sufrir como pocas veces lo ha hecho para ganar a Australia en las semifinales.

Lo mejor estaba por llegar. Todo salió bien en la final contra Argentina. Había que parar al eterno Luis Scola y se le paró, gracias sobre todo al trabajo de Pierre Oriola, titular en lugar de Víctor Claver. Había que vigilar a Facundo Campazzo y España lo hizo: el base del Real Madrid no fue el del resto del torneo y su equipo lo notó. Argentina no fue Argentina porque España fue más España que nunca.

De nuevo un gran trabajo defensivo, al que sumó esta vez su superioridad en el rebote. La Selección cogió 20 más que su rival y sumó 13 en ataque, lo que le dio muchas más opciones. Destacó Ricky Rubio, merecido 'MVP', pero también Marc Gasol, de nuevo imprtante más allá de la anotación (14 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias). También rindió a un nivel altísimo Rudy Fernández, el capitán y el jugador que más tiempo lleva en la Selección. El madridista firmó 11 puntos, 10 rebotes y 3 asistencias y tuvo el honor de recibir el Trofeo Naismith.

Ricky Rubio fue elegido 'MVP' del Mundial. (EFE)
Ricky Rubio fue elegido 'MVP' del Mundial. (EFE)

La final fue, quizá, el partido más cómodo de España en el Mundial. Al final del primer cuarto, la ventaja ya rondaba la decena de puntos (14-23). La amplió al descanso y la estiró tras el paso por el vestuario. Argentina, liderada por Gabriel Deck (24 puntos), lo intentó hasta el final, pero la diferencia no bajó de los 12 puntos. España supo administrar su ventaja y se permitió el lujo de meter en pista a Quino Colom, Javier Beirán y Xavi Rabaseda, los menos utilizados durante el torneo.

Solo hay dos jugadores que han estado en los dos títulos mundiales de España: Rudy Fernández y Marc Gasol. El pívot, que en 2006 llegó por la puerta de atrás y acabó demostrando que su sitio en el equipo no era un regalo, es ahora un líder. Su 2019 es inolvidable: el traspaso que le llevó de Memphis a Toronto, el anillo de la NBA y ahora su segundo oro mundial. Es uno de los dos jugadores que ha conseguido ambos títulos en un mismo año, el otro es Lamar Odom.

En las dos últimas décadas, la selección masculina se ha colgado 13 medallas en competiciones internacionales. Su palmarés es inigualable, pero el oro de Pekín, ese que no logró en 2008, tiene un sabor especial. España agranda su leyenda con un victoria improbable lograda con una lección de juego en equipo, una hazaña que va directa al panteón de lo mejor de la historia del deporte español.

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