la bomba se retira tras 21 años

Juan Carlos Navarro y el Barcelona: cómo no gestionar la retirada de un mito

El FC Barcelona anunció este viernes que Juan Carlos Navarro se retira y pasará al organigrama de la sección de baloncesto. El club no ha sabido gestionar su adiós

Foto: Juan Carlos Navarro se retira tras 21 años de carrera y 20 temporadas en el FC Barcelona. (EFE)
Juan Carlos Navarro se retira tras 21 años de carrera y 20 temporadas en el FC Barcelona. (EFE)

Un viernes de agosto al mediodía, una semana antes de comenzar la pretemporada y justo cuando la ciudad rinde homenaje a las víctimas del atentado terrorista perpetrado un año antes en las Ramblas. Hay pocos momentos peores para que el FC Barcelona anuncie la retirada de Juan Carlos Navarro, el mejor jugador de baloncesto de su historia. El club no ha sabido gestionar el final de la Bomba, que dice adiós tras 21 años en activo.

Hace unos meses, el Barça despidió a Andrés Iniesta por todo lo alto. Navarro, en cambio, sale por puerta de atrás: un comunicado de tres párrafos en la web que dice que formará parte de la estructura de la sección de baloncesto, sin especificar el cargo. En las próximas semanas, con una rueda de prensa que ofrecerá el jugador y con la retirada de su camiseta en el Palau Blaugrana, su retirada tendrá otro aire, pero el anuncio deja una sensación de improvisación.

Por alguna razón se había asumido que Navarro seguía en el Barça solo porque él quería, cuando la realidad es que renovaba al final de temporada tras hablar con el club. "Está apalabrado que si sigo y todo el mundo está de acuerdo… Decidimos los dos, pero es una cosa que hablaremos cuando acabe la temporada, hay que valorar muchas cosas", explicó en mayo de 2017 en 'Mundo Deportivo'. Nadie puso una pistola en la cabeza a los directivos culés para firmarle hace un año un contrato de diez temporadas (un acuerdo que ya contemplaba su futuro en la sección cuando se retirara).

En el mismo verano han dejado de jugar en el Barcelona Navarro e Iniesta. (EFE)
En el mismo verano han dejado de jugar en el Barcelona Navarro e Iniesta. (EFE)

Tras el final de la pasada temporada, por primera vez hubo una discrepancia entre el jugador y el club. Navarro quería seguir jugando. "Yo tengo ganas de seguir la próxima temporada, no me quiero ir así, con esta derrota", dijo tras el último partido de las semifinales de la Liga Endesa ante el Baskonia. Pero el Barça tenía otros planes y le comunicó que no contaba con él. Lo que siguió a esa decisión (conocida por la prensa) fueron dos meses de incertidumbre. Navarro se veía con fuerzas y ganas para jugar un año más, y aunque le sentó mal que esta vez el club no estuviera de su lado, al final ha decidido apartarse. Es lo que pretendía el Barça. No sabemos si en temporadas anteriores fue el club el que cedió, pero sí parece que esta vez lo ha hecho Navarro.

Despedir a un jugador tan grande no es fácil, menos aún cuando ese jugador no tiene claro cuándo irse. Navarro no lo sabía, aunque daba la impresión de que la siguiente temporada iba a ser la última. No lo va a ser y no lo ha decidido él, como es habitual en deportistas de su talla y como defendía hace unos días su compañero de equipo Pau Ribas. "Tiene una responsabilidad, un peso y una carrera que le dan la posibilidad de ser el que decida, eso se merece después de tantos años", declaró en 'Radio Marca'.

El Barcelona ha fallado en las formas, no en el fondo, porque había motivos deportivos para prescindir de Navarro. Ya estaba lejos del jugador que fue, uno de los mejores que habido en España y Europa. Seguía siendo útil, pero en la cancha no aportaba nada que no puedan aportar otros muchos jugadores. Otro cosa es lo que Navarro daba fuera, lo que suponía su presencia en el vestuario. Eso es irremplazable. En un época de crisis como la que atraviesa el equipo, prescindir de su capitán y mayor leyenda es un mensaje muy potente. Pero hace falta algo más y las personas que gestionan la sección aún no han demostrado ser capaces de hacer ese trabajo.

Puede que Navarro no haya sabido irse, pero el baloncesto español tampoco ha sabido despedirlo. En algún momento del último lustro, el consenso que rodeaba a su figura desapareció. Todos los problemas del Barcelona parecían tener su origen en él, en su edad y en su sueldo, como si no se lo hubiera ganado. Cada homenaje recibido cada vez que alcanzaba un nuevo hito parecía un recuerdo de que él ya era el pasado y no el presente. Pero ni Navarro era el culpable ni su ausencia va a hacer que el equipo pelee por todos los títulos de nuevo. Con la selección sucedió algo parecido. Su presencia en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro fue vista por muchos como una afrenta. No digamos ya su participación en el pasado EuroBasket, su último torneo con la selección. Al final, de tanto empujarlo, han acabado retirándolo a la fuerza.

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