"Con Marruecos es muy tensa la relación". Los 500 km de este atleta español por el pueblo saharaui
Joseba Alzueta se retira del atletismo a los 42 años con un reto por las Islas Canarias. Es la sexta vez que corre por los derechos del pueblo saharaui: "Me hubiera gustado acabar allí"
Joseba Alzueta lleva corriendo toda la vida. Pero es el momento de parar, al menos, de manera competitiva. El atletismo nunca dio de comer a este navarro de 42 años, compaginándolo con diferentes proyectos personales. Siempre entendió el deporte como vía de escape y como herramienta de concienciación. Dedicará su último reto al Sáhara; será el sexto. Un punto y final. "Mis padres fundaron en Navarra una asociación de ayuda al pueblo saharaui que se llama, porque sigue vigente, Puente Solidario. Tengo el recuerdo de los campamentos con los chavalillos saharauis, vamos, lo tengo integradísimo". Ese apoyo le ha valido una buena dosis de odio —a través de redes sociales y algún que otro acontecimiento aislado— por parte de Marruecos que, a estas alturas, lo luce con orgullo: "No le gusto nada al gobierno marroquí y yo, encantado".
"Soy de las personas que me mojo y cuando veo que hay que apoyar, se apoya. En mi casa, el tema del Sáhara estaba sobre la mesa. Al crecer me dije: 'Voy a echar un cable'", relata el navarro. Actualmente, forma parte de ATTSF, Asociación de Trabajadores y Técnicos Sin Fronteras, que trata de ayudar en aspectos técnicos de los campamentos de refugiados saharauis como el suministro de agua, recogida de basuras, etc.
El reto consistirá en una travesía por las Islas Canarias. La Palma, Tenerife, Gomera, El Hierro, Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria. En total, 500 kilómetros divididos en diez etapas, con sus respectivos viajes en ferris entre las islas. Diez días de reto con el objetivo de visibilizar la situación del pueblo saharaui. "El timing es muy bonito, todos sabemos qué ha ocurrido con Trump, con la bajada de pantalones del Gobierno español frente a Marruecos... Da mucha pena. Cualquiera que haya estado ahí [Joseba corrió el Sáhara Maratón] vuelve tarumba, tarumba, tío. Cuando me entra la tontería, cualquier problema tonto con un electrodoméstico, me tengo que recordar: 'Hostias, que yo tengo un sitio para comer y para dormir...'. En lo que podamos ayudar, tenemos que hacerlo", relata.
Su apoyo al Sáhara le ha costado, lógicamente, problemas con el país vecino. "La relación con Marruecos es muy tensa, muy, muy tensa", cuenta en conversación telefónica, un día antes de su viaje a Canarias. Recuerda la primera vez que hizo un reto solidario, hace cinco años. Su historia salió publicada en el Diario de Navarra, se trataba del Camino de Santiago. "Como nací en Pamplona...". La noticia se llenó de mensajes de odio y tuvieron que cerrar los comentarios. "Era la primera vez que me pasaba, estaba verde, justo en pandemia, vivía solo... Me vino un bajón de la hostia. Luego lo pensé y dije: 'Eso es que hago las cosas bien'. Cada dos por tres me viene una ola de esas a mi Instagram, ya me río". Joseba sí reconoce que ha habido situaciones incómodas; el año pasado se pasó del odio en redes a los insultos en persona durante una carrera. "Yo estoy tranquilo", zanja".
El sueño era poder retirarse del atletismo corriendo en el Sáhara, algo que "por la guerra de guerrillas, es imposible". " De ahí que lo tengamos que hacer en Canarias, que simbólicamente es el territorio más cercano al Sáhara", explica. Joseba reconoce que es momento de parar, pese a la ilusión de la última gran prueba. "Son cinco meses de preparación. Hice el cálculo: 800 horas de entrenamiento y demás. La gestión de patrocinadores, la logística... Un compañero de la ONG, Djibril Dieye, senegalés, se viene conmigo para ayudarme. Imagínate, la maleta, cruzar todas las islas de norte a sur, la difusión en redes...".
El navarro presta especial atención a su físico. Son 42 años y el cuerpo pasa factura. Ha trabajado con un preparador y un nutricionista. "Siempre pienso que en cada entrenamiento hay que darlo todo y que cuantos más kilómetros, mejor. Y no. No es así. He tenido que aprender a hacer pasos lógicos y a respetar lo que manden los profesionales". Desde este sábado, Joseba recorre los 500 kilómetros. Contará con ayudas de ONGs locales, patrocinadores y simpatizantes del proyecto. En su pecho volverá a lucir el eslogan Saharaui Lives Matter.
Joseba Alzueta lleva corriendo toda la vida. Pero es el momento de parar, al menos, de manera competitiva. El atletismo nunca dio de comer a este navarro de 42 años, compaginándolo con diferentes proyectos personales. Siempre entendió el deporte como vía de escape y como herramienta de concienciación. Dedicará su último reto al Sáhara; será el sexto. Un punto y final. "Mis padres fundaron en Navarra una asociación de ayuda al pueblo saharaui que se llama, porque sigue vigente, Puente Solidario. Tengo el recuerdo de los campamentos con los chavalillos saharauis, vamos, lo tengo integradísimo". Ese apoyo le ha valido una buena dosis de odio —a través de redes sociales y algún que otro acontecimiento aislado— por parte de Marruecos que, a estas alturas, lo luce con orgullo: "No le gusto nada al gobierno marroquí y yo, encantado".