"El público ha sido vergonzoso"

La desagradable experiencia de Ana Peleteiro en el Mundial de Atletismo más polémico

La gallega, ya en España, denuncia la falta de apoyo por parte del público y asegura haber vivido un episodio machista en el hotel de concentración. El campeonato no ha satisfecho a los atletas

Foto: Ana Peleteiro, durante su final de triple salto en los mundiales de Doha. (Reuters)
Ana Peleteiro, durante su final de triple salto en los mundiales de Doha. (Reuters)

Ana Peleteiro no se ha mordido la lengua. La especialista en triple salto, sexta en su final, no ha escatimado adjetivos a la hora de valorar su experiencia en el Mundial de Atletismo de Doha (Qatar). La gallega, una de las grandes estrellas de la delegación española, ha respondido con claridad y contundencia en un acto publicitario. Y es que este pasado campeonato, el de la tecnología y el derroche puestos al servicio del espectáculo, no ha estado exento de controversia.

Pese al considerable nivel de las pruebas, los deportistas no han quedado satisfechos con la sede escogida. Lógico, Qatar, una ciudad contruida en mitad de la nada, no reúne unas condiciones óptimas para la práctica deportiva: calor asfixiante, una humedad que en momentos ha rozado el 90% (28 retiradas en el maratón femenino) y una falta notable de asistencia a las competiciones, salvo los dos últimos días, han sido la nota predominante. No hay tradición ni amor por el atletismo, tampoco ningún canal qatarí ha retransmitido en directo su propio Mundial.

En este sentido, la pupila de Iván Pedroso se ha despachado a gusto en 'Marca': "Lo del público ha sido vergonzoso, muy triste. Me da pena, pero es un campeonato que se decidió con el anterior presidente. El público, además, no entendía nada de atletismo. Pedías palmas y no sabían qué tenían que hacer". No le falta razón a Peleteiro. En general, en Doha se ha corrido, saltado o lanzado bajo un silencio casi sepulcral. Solo el fúbol levanta pasiones en el Golfo Pérsico.

Las gradas del Khaliffa Stadium, prácticamente vacías durante una prueba de los 200m femeninos. (EFE)
Las gradas del Khaliffa Stadium, prácticamente vacías durante una prueba de los 200m femeninos. (EFE)

El poco ruido en las gradas y en las calles lo han puesto las aficiones africanas pero no ha habido grandes momentos de éxtasis colectivo. Los reyes de la velocidad, Christian Coleman y Shelly Ann-Fraser, dieron la vuelta de honor al estadio Khalifa tras sus respectivas victorias ante unas 3.000 personas, por ejemplo, un número muy escaso. Los asientos vacíos dibujaban la escena. Fuera, en el crudo asfalto, se podían escuchar con claridad hasta las pisadas y las respiraciones de los atletas participantes en la marcha y las maratones. Doha ha sido un desierto de apoyo.

Peleteiro también ha denunciado actitudes machistas durante su estancia en el país asiático, regido fuertemente por la ley islámica. "No estaba a gusto. En la pista no estábamos mal, pero en la calle... no es una experiencia que vaya a repetir", apuntó la gallega, que detalló una de las anécdotas más desagradables que recuerda: "En el hotel, por ejemplo, había gente local y un día iba con ropa corta y vi que un hombre qatarí me grababa un vídeo".

Y es que una de las principales recomendaciones de las autoridades qataríes para todas aquellas mujeres que quisieran acceder al interior de las instalaciones deportivas era que llevaran "ropa discreta" para evitar problemas. "Yo intenté adaptarme a su sociedad y costumbres, pero el atletismo es uno de los deportes más igualitarios que hay. Por eso resulta contradictorio que en el deporte se defienda tanto a la mujer y después se organice una competición en un país como Qatar", sentenció la coruñesa.

La italiana Epìs, retirada en silla de ruedas tras un golpe de calor en el Maratón. (EFE)
La italiana Epìs, retirada en silla de ruedas tras un golpe de calor en el Maratón. (EFE)

"No vamos a dejar ningún poso"

Peleteiro no ha sido la única mujer española en mostrar abiertamente su opinión acerca del Mundial. Marta Pérez, representante en los 1.500 metros, se cuestionaba la utilidad del evento en Oriente Medio: "En este país yo no puedo inspirar a nadie porque las mujeres que me están viendo no tienen la posibilidad, por nivel cultural, de hacer lo que yo hago". De la misma manera, polemizó sobre los sistemas de refrigeración y las artificiales condiciones en las que se desarrollaron las competiciones: "¿pero alguien se ha cuestionado el impacto ambiental de todos los aires acondicionados de la pista en un momento como el actual? El esfuerzo que están haciendo, compitiendo a nivel mediático con eventos como la Champions League, no va a servir para nada porque cuando nos vayamos de aquí no vamos a dejar ningún poso".

Muchos atletas españoles y de otras delegaciones se preguntan por qué han decidido someterse a todas estas situaciones en Doha, poco recomendables por la Organización Mundial de la Salud y diversas ONG como Human Rights Watch (HRW). En palabras de María Pérez: "No estamos obligados a ir, pero tampoco nos podemos permitir estar un año en blanco". Y es que, con Tokio 2020 a la vuelta de la esquina, renunciar a un Mundial donde se citan los mejores no es sencillo.

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