los 'runners' de la santa sede

Running en la plaza de San Pedro: el cura español que ha puesto a correr al Vaticano

Melchor Sánchez de Toca, sacerdote español nacido en Jaca, ha sido el encargado de poner en marcha Athletica Vaticana, el primer club deportivo del Vaticano

Foto: Melchor Sánchez de Toca es el sacerdote que ha puesto en marcha el club de atletismo del Vaticano. (Foto: Irene Savio)
Melchor Sánchez de Toca es el sacerdote que ha puesto en marcha el club de atletismo del Vaticano. (Foto: Irene Savio)
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De niño, dice él, no le interesaba mucho el deporte ni se destacaba en disciplina alguna. De manera que, cuando en septiembre del año pasado lo eligieron "por unanimidad" presidente de la primera sociedad deportiva del Vaticano, Athletica Vaticana, su madre lo llamó bien sorprendida. "¿De verdad, hijo mío?", le preguntó, cuenta riéndose el sacerdote español Melchor Sánchez de Toca al recibir a El Confidencial en su despacho de vía de la Conciliación, en el edificio a poca distancia de la plaza de San Pedro donde está afincado el Pontificio Consejo (ministerio) para la Cultura de la institución católica.

El don de la oportunidad se tiene o no se tiene. En el caso de Sánchez de Toca, él lo ha tenido. Hasta hace cinco años, este cura nacido en Jaca en 1966, vástago de una familia aristocrática, se ocupaba del diálogo entre ciencia y religión, asunto muy interesante, sí, pero también más intelectual y alejado de las pasiones que despiertan los deportes más populares. "Me ocupé mucho de Galileo (conocido astrónomo y filósofo del siglo XVI). Mi trabajo era tender puentes entre la Iglesia y la comunidad científica internacional. Ya sabe, también para abatir todos esos prejuicios que existen", dice mostrando una decena de libros editados por él sobre las teorías copernicanas y la evolución del pensamiento de la Iglesia. "Esto era mi vida hasta hace poco", dice con algo de añoranza.

Melchor Sánchez de Toca (i) también se ha animado a correr. (Foto: Athletica Vaticana)
Melchor Sánchez de Toca (i) también se ha animado a correr. (Foto: Athletica Vaticana)

El cambio llegó en 2012, cuando el italiano Gianfranco Ravasi, quizá el cardenal más excéntrico del Vaticano, lo llamó para informarle de que iba a crear en su ministerio un nuevo departamento dedicado a los deportes y que le pedía a él ser el responsable. "Dije que sí, pues además, en el fondo, mi trabajo iba a ser el mismo: tender puentes, pero en este caso entre la Iglesia y los comités olímpicos y paralímpicos, y demás organizaciones del deporte internacional", cuenta el sacerdote, él mismo un corredor aficionado.

Así, poco a poco, Sánchez de Toca quedó seducido por la idea de crear algo "más estructurado para valorizar más al deporte", también porque "lo que se hace en el Vaticano, luego tiene una repercusión en toda la Iglesia". En enero de 2017, la idea fue discutida en una reunión de un grupo de empleados vaticanos y en julio de ese año la Secretaría de Estado vaticana aprobó la creación de un primer grupo informal que se presentaría como 'equipo del Vaticano'. "Aunque también nos pidieron estudiar mejor la cuestión desde el punto de vista jurídico. De esta manera, llegamos primero a la fundación de la asociación el 4 de septiembre del año pasado y, después, en diciembre pasado, a que el comité olímpico italiano (CONI) nos aceptara como afiliados", cuenta.

El club de atletismo del Vaticano dio sus primeros pasos en septiembre de 2017. (Foto: Athletica Vaticana)
El club de atletismo del Vaticano dio sus primeros pasos en septiembre de 2017. (Foto: Athletica Vaticana)

"En todo el proceso, mi papel, por mi posición —Sánchez de Toca es subsecretario de Cultura vaticano—, fue ser la cadena de transmisión de los deseos de los socios, entre los que estoy yo, y las instituciones del Gobierno vaticano", explica. En la primera presentación de Athletica Vaticana, a comienzos de enero, la expectativa generada fue máxima. "Francamente no nos esperábamos tener un eco de este tipo. Hemos recibido en nuestra página de Facebook más de 2.000 peticiones de adhesión de todo el mundo, y atención de grandes medios de comunicación", reflexiona ahora el sacerdote.

"Supongo que se debe a que la novedad está precisamente en que el Vaticano ha creado su primera sociedad deportiva, un club para los dependientes y los trabajadores del Vaticano", reflexiona. "Ya desde hace tiempo existe un equipo de críquet, que yo también he apoyado, y también un campeonato de fútbol para los colegios mayores y los centros de formación de sacerdotes. Pero, pese a que todos tienen una vinculación con el Vaticano, ninguno de ellos es del Vaticano", argumenta.

Una de las primeras misiones fue pasar por el embudo a los atletas y contar cuántos de ellos podrían afilarse al comité olímpico italiano. En total quedaron 33, en su mayoría italianos, aunque también hay británicos, suizos y estadounidenses, que ahora son los socios de la sociedad deportiva y también pueden participar de las competiciones a nivel nacional e internacional (el reglamento de la sociedad prevé que solo se puedan afilar empleados vaticanos y sus parientes directos).

"Desde hace tiempo existe un equipo de críquet y un campeonato de fútbol, pero ninguno de ellos es del Vaticano", explica Sánchez de Toca

Y a ellos se añaden unos 15 miembros honorarios de distintas nacionalidades, entre ellos también dos inmigrantes de Gambia y Senegal, Jallouw y Ansou. Mientras que otros 20 están a la espera de formalizar la inscripción.

—¿Y quiénes son los mejores?
—Las mujeres. Sin duda.
—¿En qué sentido?
—En el sentido de que el equipo de las mujeres está integrado por siete atletas y tres de ellas ganan carreras habitualmente. Una de las mejores es Michela Ciprietti (farmacéutica de la Santa Sede). Aunque también tiene buenas marcas don Giovanni Bontiempo y algunos de los últimos llegados.

Habla Sánchez de Toca y de repente se le iluminan ligeramente los ojos.

—¿Entonces su misión cuál será? ¿Que este equipo llegue a competir en los Juegos Olímpicos?
—El camino para los Juegos Olímpicos es muy largo y nosotros todavía somos muy modestos. Competimos por el placer de competir. No para disputarle trofeos a las grandes potencias deportivas —matiza el sacerdote.
—¿Entonces lo descarta?
—No, no lo descarto. Sería muy bonito, es un sueño, pero vamos a dar pasos pequeños. No es un objetivo inmediato. Hay que estudiar bien y resolver algunas dificultades políticas, económicas y logísticas que existen. Insisto en que nuestros atletas son sacerdotes y empleados vaticanos, gente modesta cuya vida está aquí.

En febrero de 2018, Melchor Sánchez de Toca tuvo un encuentro con Thomas Bach, presidente del COI. (Foto: Athletica Vaticana)
En febrero de 2018, Melchor Sánchez de Toca tuvo un encuentro con Thomas Bach, presidente del COI. (Foto: Athletica Vaticana)

En cierto sentido, se podría decir que conocer por primera vez a este sacerdote español llegado hace tres décadas a Roma —donde también obtuvo la licenciatura en teología bíblica en 1996 y el doctorado en 2006— puede resultar como abrir una matrioska. Aunque a primera vista pueda parecer que solo hay una, de cada curiosidad de su vida aparece otra. Como lo es que, durante la conversación, uno descubra que Sánchez de Toca es el tataranieto de otro Melchor, con su mismo nombre y apellido, un famoso cirujano y escritor del siglo XIX que fue el primer marqués de Toca y médico de la corte de Isabel II en las épocas revueltas de los alzamientos carlistas.

"¿Eso cómo lo sabe? Sí, así es. Era mi tatarabuelo. Quisieron que llevara el nombre del ilustre antepasado. Un médico famoso, pionero en cirugía y en operaciones de histerectomía, la extirpación de la matriz del útero. Y que fue médico de la corte, también le salvó la vida a Isabel II”, cuenta el sacerdote, para luego añadir que, sin embargo, también le gustaría que uno de sus sobrinos "se decida" y se haga sacerdote. "Porque yo de momento soy el único, ya que mi familia no es una familia de Iglesia", considera.

Quizá por el pasado famoso Sánchez de Toca, aunque se esfuerce, no logra no pensar en grande. De ahí que la asociación deportiva recién creada sea para él "una especie de embrión de lo que podría ser un comité olímpico vaticano". "En el futuro podrían surgir nuevas realidades paralelas a Athetica Vaticana y eso habrá que coordinarlo. Yo creo que se podrían federar, siempre sin pretensiones de grandes medallas", aventura Sánchez de Toca.

"Sabe, tengo una sobrina que hace esgrima y ha ganado el campeonato en España", cuenta. "Me gustaría, quizá, que algún día el tío y la sobrina lleguen a competir juntos. Ella, representando a España. Y yo llevando a una delegación del Vaticano".

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