de arriba y mechaal no subieron al podio

La esperanza del relevo no era en vano: España se lleva el bronce en 4x400

España confirmó las previsiones y se subió al podio en el relevo 4x400 masculino. Álvaro de Arriba, en el 800, y Adel Mechaal, en el 5.000, no lucharon por las medallas

Foto: La vuelta a la pista de los medallistas españoles en el 4x400. (EFE)
La vuelta a la pista de los medallistas españoles en el 4x400. (EFE)

El excelente relevo español era una verdad mal disimulada. Bronce, de los que no se dan. Bronce en un relevo, un equipo español. Y eso que el final, justo el final, fue lo que más falló en un equipo que estuvo a la altura de lo que se esperaba, y eso era mucho. Óscar Husillos, Lucas Bua, Samuel García y Bruno Hortelano fueron los héroes.

Todos llevaban una semana diciendo que esta opción era única, que podían hacer cosas muy grandes, y a fe que lo hicieron. Corrieron muchísimo, incluso de los que se esperaba algo menos. Es el caso de Búa, que hizo una posta increíble, sobrepasando a franceses y belgas con un arreón que era difícil de esperar. O de Samuel García, que le entregó la posta a Hortelano con España primera y la sensación de que el oro era muy factible.

Durante 300 metros, lo fue. Bruno Hortelano, que iba con la segunda mejor marca europea de 400 en todo el año, empezó corriendo suelto, como un martillo en el que Borlee, que le seguía, no tenía mucho que hacer. Cuando llegó a la recta, sin embargo, algo no fue del todo bien. El atleta más ilusionante de la expedición se quedó clavado, empezó a tener gestos de crispación. Dejó de ir y vio como le pasaban como aviones tanto el belga como el británico.

Es la segunda medalla de España en relevos en toda su historia. Se ha convertido el país, de repente, en un lugar válido para gente válida. Se quedó a 13 centésimas del récord nacional, el segundo mejor tiempo de siempre. Y fue una cosa de matices, puros detalles. Cien metros más de Hortelano que no fueron tan bien como otras veces. Igualmente, son historia. Y en el futuro, quizá habrá más.

"HEmos dado todo, sin complejos, sin miedo. Podemos dormir bien", señalaba Búa. "Hemos corrido muchísimo, somos terceros de Europa y hay que disfrutarlo, pero podemos ser más rápidos en dos años", remataba Husillos. "Hay que vivirlo y disfrutarlo, estamos muchísimas horas entrenando, somos unos privilegiados. Hemos corrido muy bien, ya nos conocen, cuando he llegado a meta lo primero que le he dicho es que quedan dos años para Tokio", comentaba por su parte Samuel García. "Estos compañeros han hecho una barbaridad, estoy orgulloso del equipo. Yo lo he dado todo, pero me he cansado a falta de 150 metros. Teníamos opciones de ganar, hoy he sido yo el que no ha acabado de rematar, pero el equipo lo ha hecho tan excepcionalmente bien... no tengo palabras", rematba Hortelano, el mejor velocista de la historia de España.

Óscar Husillos. (EFE)
Óscar Husillos. (EFE)

Arriba se queda a medias

Saúl Ordoñez se quedó fuera en semifinales, en una de las mayores decepciones del campeonato. No ha pasado un mes desde que batiese, brillantemente, el récord nacional de Kevin López en 800. A Berlín sin embargo, llegó algo crispado, un poco confundido. En la primera ronda ya se le vio algo rígido, en la semifinal fue incapaz de meterse entre las tres primeras posiciones que daban acceso a la final. Una medalla al sumidero, un error grave para el atletismo español, que esperaba que Ordoñez, el primero del ránking europeo en su prueba, progresase más. Afortunadamente, ahí estaba Álvaro de Arriba para mostrarse. Las piernas, sin embargo, no le dieron para colocarse bien. Los rivales fueron mejores, a veces es solo eso.

Al menos conseguiría que la final de 800 tuviese algo de picante y color español. Arriba este año se ha visto algo eclipsado con la eclosión de Ordoñez, el mejor durante la temporada, pero lleva años siendo considerado como uno de los valores en alza del atletismo nacional. No es de los que grita, no se da golpes en el pecho, pero tiene una gran calidad táctica y unas piernas fuertes que le permiten cuerpear con cualquiera y salir indemne.

Eso, en una prueba como el 800, es crucial, porque en los grandes campeonatos no se corre demasiado, suele haber exceso de táctica y exceso de codos, muchos nervios y montoneras. La carrera, sin embargo, esta vez no fue especialmente lenta. Los polacos, temerosos de Bosse, dieron más ritmo del esperado. Y les funcionón. Adam Kszczot, uno de los mejores atletas de los últimos años, llegó a falta de 300 metros y sacó el látigo. Puso en fila a los rivales y ya no hubo manera de detenerle.

En esas se perdió Arriba, que después reconocería que se fue mentalmente, que sus piernas daban para más pero su cabeza no era capaz de asimilar lo que estaba pasando en el tartán: "Iba muy bien colocado, y cuando ibamos en el 400 han empezado a pasar, he tenido dudas en la cabeza, y es lo peor que puede tener un atleta. Me encontraba bien de piernas, pero al verme tan atrás no podía responder. Depcionado conmigo mismo".

Es evidente que el nivel era alto, pero es cierto que se esperaba mucho más. de Arriba, también de Ordoñez e, incluso, de Andújar, que también se quedó clavado en las semifinales. Los españoles tienen talento en el 800, pero no estaban con Kszczot, Kramer o Bosse. Ni siquiera a la altura de los otros dos polacos. Hay algo, eso sí, que es notable en Álvaro de Arriba: su discurso. Bien podría, como tantos otros, agachar la cabeza y culpar al empedrado.

"Era una final de un campeonato de Europa, es complicado, pero estoy bien, he llegado y el último 100 lo he hecho por inercia, no sé qué me ha podido pasar. Las dudas que he tenido en carreras tengo que aprender a gestionarlas mejor", relataba el salmantino que se va de Berlín cabizbajo, no tanto por la marca o por la carrera como por el hecho de haber fallado. Peor aún, de haberse fallado.

El fallo de Mechaal

También fue una decepción Adel Mechaal en 5.000. Es un atleta errático, del que nunca se sabe si va o si viene, si está entrenándose bien o anda algo perdido para la causa. Él es, desde hace tiempo, el mejor corredor de 1.500 español, pero esta temporada, sin gran explicación de por medio, ha tirado por el fondo. Corrió el 10.000 y demostró mucha fuerza, pero solo consiguió ser cuarto. En aquel momento le falló la colocación y la inteligencia táctica. Se cebó en todos los ataques y llegó sin fuerzas.

En los cinco kilómetros ni siquiera tuvo para eso. A mitad de la carrera se retiró, sin más. Y ya ha dicho que el año que viene volverá a las tres vueltas y media al estadio, en una extrañísima decisión, una más en la vida de Mechaal. Lo habitual es ir evolucionando, con el tiempo se pierde velocidad y se gana resistencia. Mechaal, el próximo año, evitará las distancias más largas, quizá porque la competencia es todavía más difícil. "Veía que las piernas no iban y he preferido parar y pensar en la próxima competición, que la tengo una semana. El 10.000 pasó mucha factura, corrimos a 36 grados y la recuperación no ha sido la que yo me esperaba", explicaba el fondista. "Quedar cuarto de Europa [en 10.000] no está mal para como venía. Si hubiese hecho algún complemento de entrenamiento quizá hubiese llegado mejor, en diciembre tenemos uno nuevo, en marzo el Europeo de pista cubierta... hay que pensar en la próxima.

Su prueba dejó, eso sí, una de las mejore imágenes de la competición, la coronación definitiva del jovencísimo Jakob Ingebrigtsen. Tiene 17 años y es campeón de 1.500 y de 5.000, donde dio un recital histórico dejando en el molde a todos, incluido a su hermano Henrik, que llegaba con la mejor marca de la temporada y quedó finalmente segundo en los cinco kilómetros.

Un pequeño repaso a lo que es Jakob, el más joven en bajar de cuatro minutos en la milla, un doble campeón de Europa sin llegar a la mayoría de edad, un miembro de la mejor saga atlética de los últimos años. No se le movía un músculo de la cara, en los metros finales, cuando ya había dado el último hachazo que había dejado fuera hasta a su hermano, poco más hizo que sonreír y agitar los brazos. Berlín será para siempre territorio de Jakob Ingebrigtsen, un deportista tan talentoso que asusta.

Dina Asher-Smith. (EFE)
Dina Asher-Smith. (EFE)

Asher-Smith reina en los europeos

Dina Asher-Smith lleva toda la temporada siendo una de las mejores atletas del continente. No, del mundo. En este campeonato tenía que rubricar todo lo apuntado en la primavera, y eso es, ni más ni menos, lo que hizo. Primero ganó el hectómetro, convirtiéndose en la reina de la velocidad. Es una atleta pequeña, con el centro de gravedad bajísimo y que bate sus piernas a una velocidad endiablaba. En el 100 no tuvo rival, pero se esperaba que el 200 fuera más difícil.

Porque allí esperaba Dafne Schippers, con todo su talento, con el carisma arrollador que la caracteriza. Y con su enorme velocidad. La holandesa es una atleta completamente diferente, más alta, más estilizada. En otras temporadas fue ella la mejor, con cierta diferencia, pero esta vez ya no tenía velocidad suficiente para estar al día. En la curva, justo después del disparo inicial, se quedó un poco. Mientras tanto, Asher Smith iba zancada a zancada disparada hasta el oro.

Schippers, que es más de 200 que de 100, aguantó mejor los metros finales. Le fue recortando metros al final, pero ya era imposible. 21.89 es el mejor resultado del año en el mundo, un resultado estratosférico de una niña de 22 años que ha sido lo mejor de estos europeos.

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