TEMIDOS en 1.500 y en 5.000

El peligro de los Ingebrigtsen: la pelea de tres hermanos en los Europeos de atletismo

Henrik, Filip y Jakob son el centro de las pruebas que en otro tiempo dominaban los españoles. Su padre, Gjert, es un autodidacta que ha forjado a los mejroes atletas de su tiempo

Foto: Filip y Henrik, los mayores de la saga. (Reuters)
Filip y Henrik, los mayores de la saga. (Reuters)

'Carros de fuego' es la película más famosa de la historia del atletismo. No hay más que escuchar la música, de Vangelis, para visualizar corriendo por la playa a esos jóvenes altos y de pieles pálidas, con sus indumentarias blancas... como si fuesen los hermanos Ingebrigtsen. No, no tienen ninguna redención pendiente, ni ningún problema religioso presente, pero estos tres hermanos noruegos marcarán los europeos. No puede ser de otra manera, en el atletismo actual, más aún en el continental, hablar de ellos es comentar la excelencia en el mediofondo. Que vayan desfilando los protagonistas.

El primero es el que no corre, Gjert. Con él nos encontramos en una enorme paradoja, la que lleva a pensar en cómo un planificador de logística de una multinacional, sin relación conocida con el atletismo, decide que va a tener muchos hijos y todos van a correr como gamos. Si la explicación se busca en su mujer, Tono, tampoco se encuentra, ella se dedicó siempre a los salones de belleza en su Sadnes natal.

Sin ninguna formación previa, Gjert consideró que él sería un buen entrenador para sus hijos. Lo hizo por las bravas, sacándolos a correr a primera hora de cada mañana, con durísimas sesiones para moldear los cuerpos de los que hoy son los mejores mediofondistas de todo el continente. El récord noruego de 1.500 llevaba sin tocarse desde 1973, aquella marca histórica, durísima, ha sido batida por los tres hermanos Ingebrigtsen. Los niños entrenaban a primera hora de la mañana, antes de que empezasen las clases. "Los maestros pensaban que estábamos locos".

Completamente autodidacta, el padre usa mano dura para cincelar atletas. Les marca los horarios, los viajes, es una figura compleja la de entrenador y padre, de esas que se miran con mucha mejor cara cuando los resultados van saliendo. En ese sentido, Gjert va ganando, sus tres vástagos o han hecho o harán (más de esto después) historia en el deporte de su país y, probablemente, en el atletismo europeo. Sigue la presentación, va el mayor de los hermanos.

Henrik, que así se llama, tiene 27 años y no pasa la mejor temporada de su vida. Es fácil de diferenciar, pues su perilla parece trasplantada de una película de pendencieros del medioeste americano. Es, por el momento, el más laureado, aunque en las series clasificatorias se le vio algo oxidado. Es lógico, esta temporada ha tenido alguna lesión que puso en duda que el show familiar del mediofondo.

"Cuando eres un atleta de 3.31 en el 1.500 ¿quién te puede dar un ritmo lo suficientemente bueno? pues mis hermanos en bicicleta", explicaba hace unos años Henrik, que ha ganado oro, plata y bronce en los tres últimos europeos en 1.500. Es también un excelente corredor de cross. Sus buenas notas deportivas fueron el inicio de la saga, pero todos saben que también fue el que más difícil lo tuvo en esta familia de autodidactas. "No creo que con Jakob, el pequeño, mi padre haya cometido ningún error, pero no tengo suficientes dedos para contar todos los errores que se han cometido conmigo. Hemos ido probando, hemos visto que ha funcionado, qué coincidía y era correcto para salir adelante", explica en la prensa noruega el conejillo de Indias de la saga.

Filip, junto a Adel Mechaal. (EFE)
Filip, junto a Adel Mechaal. (EFE)

Nunca dejar de entrenarse

Un reportero de una televisión noruega relata las rutinas de trabajo de los Ingebrigtsen. Les ve entrenar en Nochebuena o unas horas antes de la boda de uno de los hermanos. Lo que más sorprende, en el primer golpe, es lo durísimo de sus rutinas de trabajo. Pero el técnico no se queda en pedir más y más. Tiene una base de datos que, tras muchos años, es ya enorme y le ayuda a predecir lo que podrá hacer cada uno de sus hijos en cada momento. Lo que lleva a pensar en el segundo hijo, Filip, de 25 años el favorito.

Aunque cerca estuvo de perder sus opciones en semifinales. Una montonera en su serie le dio de bruces con el tartán. Por los suelos, cuando se levantó se dio cuenta de que estaba a unos cuantos metros de un grupo que, para sorpresa de todos, no se había puesto a correr a lo loco como corresponde hacer cuando está en apuros el principal favorito al oro. De todos modos, Filip está tan fuerte que alcanzó a los pocos segundos al grupo principal y controló a la perfección para entrar en la final.

Al final todo aquello necesitó cinco puntos de sutura para que su pierna derecha dejase de manar sangre. Es duro y es frío. "Ningún tipo de anestesia, está tan decidido a correr la final que le da igual", cuenta el padre a la NRK noruega tras la prueba. "Creo que Filip ha ganado su oro ahí", explica Henrik, el mayor. Todos ven en él la mejor opción de la familia para el 1.500, prueba en la que tiene un bronce mundial y de la que es el actual campeón europeo.

"Soy el favorito porque soy el mejor, ¿que si tengo confianza? pues sí ¿no debería tenerla?", se pregunta el mediano de los hermanos, la mejor marca de todos los participantes en las tres vueltas y media al estadio. Unas frases que darían alergia a Rafa Nadal, que nunca se considera favorito aunque no haya más tenistas en el cuadro. "Nunca había estado en esta posición antes, siempre he ido de tapado y he estado a la altura, pero tengo que decir que ahora soy feliz siendo el favorito", explica en el diario Afterposten. Tiene 25 años y está en una edad casi perfecta para ser atleta. 40 periodistas noruegos están acreditados en Berlín para ver las evoluciones de los Ingebrigtsen.

Jakob, uno de los jóvenes más prometedores del atletismo. (EFE)
Jakob, uno de los jóvenes más prometedores del atletismo. (EFE)

La sauna de Berlín

Entre los rivales de Filip, el rubio, el autoproclamado favorito, también está el calor, que pega fuerte en Berlín, un lugar inusual para tan altas temperaturas. "Es bastante fuerte, caminamos por el túnel de vestuarios a la pista y pasamos de 20 a 37 grados, parece como ir a una sauna", cuenta Henrik a Dagbladet. El ambiente es igualitario, todos los competidores en la final del viernes de 1.500 pasarán calor, aunque también es probable que menos que en las eliminatorias.

Y también pasara calor Jakob, el más joven y, por el momento, último de la saga Ingebrigtsen. Y si el mediano es el mejor actualmente, el pequeño es el que puede llegar más alto. Con 17 años ha logrado el mundial juvenil, el récord mundial de su edad y ser el más joven de todos los tiempos en bajar de cuatro minutos en la milla, que tiene rango de hito desde que lo lograse por primera vez la leyenda Roger Bannister.

Jakob fue, en las semifinales, el que más suelto corrió. Dominó desde el principio, marcó a sus rivales y se dio la oportunidad de no derrochar ni una micra de energía de más. Si se tiene en cuenta que está saliendo de la adolescencia, su 3.31 y tener la segunda mejor marca de la temporada, solo superada por su hermano mayor, es algo realmente inusual a su edad. Más aún si se piensa que tiene la séptima mejor en 5.000.

Porque el show no termina este viernes, ni mucho menos. Aspiran, con cierto poso, a copar el podio en 1.500, pero no quieren quedarse en eso. También pueden competir en el 5.000. Porque tanto trabajo y tanta familia tiene su objetivo: batirse entre ellos.

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