Orlando Ortega fue tercero

Peleteiro y Ortega, dos bronces brillantes que suenan a menos de su talento

Ana Peleteiro quedó tercera en los europeos con un salto de 14.44, solo un centímetro por debajo de la plata. Husillos decepcionó en el 400, donde estuvo lejos de sus marcas

Foto: La campeona de Europa de triple salto, Paraskevi Papahristou, besa a Ana Peleteiro, medallista de bronce. (Reuters)
La campeona de Europa de triple salto, Paraskevi Papahristou, besa a Ana Peleteiro, medallista de bronce. (Reuters)

Ana Peleteiro sigue en su línea de esta temporada, que es la de ser una excelente atleta. Un bronce en Berlín es brillante, aunque ella llegaba para ganar. Le faltó un centímetro para dar otro salto en el escalón europeo, ese que la separó de la local Gierisch, que hizo el mejor concurso de su vida en la tarde del Olímpico. Lo hizo en el primero y, lejos de aquello, no se acercó. Peleteiro fue más regular, 14.44 en su mejor salto, el quinto; 14.42 en el primero. Por encima de ambas, Papahristou, la griega, que en todo caso era la favorita. Brincó hasta 14.60, un saltazo.

No estaba la gallega del todo contenta cuando vio terminar la competición. No es que no sea un éxito, un bronce europeo es una medalla de mucho valor, pero es que a ella ya la ha picado el bicho de la ambición, se ha dado cuenta de que en sus piernas hay un talento natural que debe ser aprovechado y ha dejado de valerle el conformismo. Es algo abrumador si se tiene en cuenta de dónde viene, porque hace poco más de un año era una más, una de esas deportistas en espiral negativa que no son capaces de verse ganadoras.

Peleteiro es ahora la cara del atletismo español. La primera triplista, hombre o mujer, en conseguir una medalla al aire libre. Y con 22 años sigue siendo poco más que una niña. Su cuenta de Instagram así lo cuenta, con sonrisas, con canciones, con sus amigos de entrenamiento que la han acogido en lo que es un 'dream team' del salto mundial, todo supervisado por su adorado Iván Pedroso.

Estos días ha compartido habitación con la más joven de la expedición española, la corredora de 400 vallas Sara Gallego. Las dos han sido felicísimas, han bailado y han soñado. Ambas han cumplido sus objetivos de alguna manera. Sara sí, sin duda, porque se metió en semifinales antes de que le tocase. Y Ana también, porque es una medalla de bronce que le puede saber a poco, pero vale muchísimo.

Seguirá en Guadalajara, saltando, probando que merece un sitio en la élite. Después de sus años de derrota, la pasada temporada entendió lo que necesita una deportista para estar entre las mejores. Esta, que es la de la consagración, se ha dado cuenta de que si ella hace lo que hacen sus compañeros de equipo, su nivel está en el cielo. Ella, la niña que reventó un mundial juvenil en Barcelona, ahora recuerda el potencial que tiene en sus piernas. Ha empezado a demostrarlo, pero habrá más.

"Me encontraba muy bien, he hecho nulos largos, en el último salto si hubiese talonado bien podría haber ganado. El inconformismo nos hace grandes, es lo que me dice mi entrenador. Soy feliz, si me dicen hace dos años que iba a tener un bronce y no iba a estar del todo feliz no me lo creería", contaba la gallega. "Podíamos haber hecho mejor salto, pero estoy contenta, estoy en buen estado de forma, tengo ganas de continuar".

"Mi sueño es continuar entrenando con salud, lo demás lo voy a poner yo, se lo prometo a toda España, voy a poner el 100% para seguir mejorando", dijo antes de, por fin, sonreír un poco.

Un pequeño detalle desde España: fue una vergüenza que su concurso se tuviese que intuir más que ver. Culparán, no sin motivos, a la retransmisión internacional, pero también es probable que la televisión de este país, uno de los más grandes de Europa, sería mucho mejor si se llevase al menos una cámara para tener imágenes propias y no depender completamente del capricho de un realizador alemán.

Orlando Ortega. (EFE)
Orlando Ortega. (EFE)

Ortega se repone hasta el bronce

Orlando Ortega sigue dándole alegrías al deporte español. Desde su nacionalización ha sacado una plata olímpica y un bronce europeo. En Berlín demostró que es un atleta tremendo y que es capaz de rehacerse en la adversidad. En la primera valla se trastabilló, le rompió el ritmo. Podría haberse quedado ahí, sin más, pero él nunca se detiene. Creyó en sus posibilidades y clavó los tacos en el tartán, había que empezar a remontar.

Sus apoyos se convirtieron en martillo, siguió saltando las vallas, ya casi sin errores. Su técnica suele ser perfecta, pero en este caso, en ese primer obstáculo, su pierna se quedó y él detuvo su velocidad. Desde eso empezó a correr y a correr, los pasos se hicieron muy fuerte. Lo normal, en otro atleta, hubiese sido perder, era demasiado déficit como para pensar que podría remontar. Él lo hizo.

Y es que él tiene la fuerza suficiente. No le dio, claro, para llegar al oro y la plata. Ahí hubo susto, porque Shubenkov, el gran favorito, no fue capaz de ganar el oro. Lo hizo Martinot-Lagarde, un francés con muchos tiros dados en el atletismo internacional. El final de ambos fue brutal, hasta el punto de verse separados por dos milésimas. Una distancia casi imperceptible para el hombre. Pura photo-finish.

Ortega sigue creciendo, es uno de los atletas más consolidados de todo el panorama internacional, el único español que aparece con frecuencia en los grandes mítines mundiales. Es, además, un gran competidor, tanto que no se cae cuando tiene que caerse, que siempre sigue en pie hasta una medalla, la cuarta de estos europeos. "Por intentar acelerar antes de tiempo casi me la como, gracias a dios, una medalla de bronce, no era lo que esperaba", explicaba después el vallista.

Óscar Husillos decepciona

Hay algunos atletas que disfrutan más en el peralte del 'indoor'. Óscar Husillos es un buen atleta, pero en esta competición no dio la talla. Pesan las piernas, la competencia, una larguísima temporada de atletismo. Ha tenido una marca buenísima, un 44.37 que le ponía como el tercero mejor de la temporada en el continente. Esas piernas ya no están, se quedaron en el pasado. El punto de maduración de la temporada llegó demasiado pronto, para el campeonato de España, y ahora estaban pasadas de vueltas y sin la frescura necesaria para tocar el cielo.

Matthew Hudson-Smith estaba, como de hecho demostró, por encima de los rivales. Su 44.78 es una muy buena marca y la sensación que quedó en los presentes en el Olímpico de Berlín es que volaba sobre el anillo, dejando a su espalda a todos los demás, sin opción alguna de reaccionar. A partir de eso, navajeo, muchos atletas en las mismas marcas, tirando de oficio, tratando de sobrevivir.

Los hermanos Kevin y Jonathan Borlee demostraron que tienen mucho oficio, que la experiencia pueda darte una medalla porque hay que saber planificar la temporada para llegar a tope en el mejor momento. Ninguno de los dos estaba en las mejores marcas de su carrera, tampoco las necesitaron, en la final, cuando contaba, aguantaron la velocidad más que los demás y acompañaron al británico en el podio.

Las decepciones tienen nombre y apellido, y sería necio quitar de esa lista a Husillos, que apostaba por ser medallista en estos campeonatos. Decepción, con un 45.61 que está muy por debajo de lo que puede dar. Casi un segundo por debajo de sus marcas de esta temporada. Al atleta no hay que pedirle la luna, pero sí que esté en su mejor versión en los días en los que las gradas están llenas y el mundo les mira. Husillos no lo hizo y culpó al empedrado: "Me tocó la calle ocho, he salido convencido de que tenía que imponer un ritmo rápido, me he desconcentrado al final, la marca no reserva el estado de forma en el que estoy, ahora recuperarse y mañana la final del relevo".

Porque sí, su frase a TVE tenía fondo, le queda el relevo, como a Bruno. No son el mismo caso, Husillos ha fallado, ha estado muy por debajo del atleta que es, Hortelano voló, calcó su marca y solo se quedó sin chapa porque el nivel subió de un modo inesperado. Los dos, en todo caso, quieren ahora una medalla en el relevo largo. Y es posible.

También fue notable el resbalón de Kaster Warholm, que llegó a este campeonato pensando en que iba a ser campeón en vallas y en liso. Lo primero sí, aunque con dudas, es el mayor dominador, aunque su técnica es sospechosa. En plano, donde la competencia es máxima, también creía tener la esencia para llegar a lo más alto. Pero no, nada de eso, quedó el último.

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