fernando carro saca la segunda medalla española

Bruno Hortelano se queda con la miel en los labios con un cuarto puesto en Berlín

Bruno Hortelano quedó por detrás de Guliyev y de Mitchell-Blake en el doble hectómetro y se tendrá que conformar con una cuarta posición que le sabe a poco

Foto: Hortelano, en la llegada. (EFE)
Hortelano, en la llegada. (EFE)

Bruno Hortelano resopla, sonríe y arranca, pero esta vez no es suficiente. Nada duele más que un cuarto puesto. Desde la calle tres, por la que corre, la curva es pronunciada y puede ver a casi todos sus rivales a su derecha. Ahí está Wilson, el suizo, pero por encima de todo está Guliyev, el turco. Él es la referencia de la prueba, no solo en Europa, en el mundo. De él es el oro, con un 19.76 estratosférico, récord del campeonato. Todos los demás quedaron lejos, porque lejos están. Bruno, concretamente, se puso en 20.05. Tantas ganas tenía de un metal que no llegó que terminó por los suelos, intentando recortarle alguna milésima más al crono.

En Amsterdam Bruno fue campeón, pero dos años y una vida después no ha llegado a completar el mismo reto. Le superaron Wilson y Mitchell-Blake, ambos por detrás de Guliyev, los dos con 20.04. Todos ellos en las mejores marcas de Hortelano, que hubiese necesitado bajar sus registros para tocar metal. Y es que la final estuvo muy cara, descontando el turco, que es otra cosa, los otros dos premiados tuvieron que rebajar sus mejores marcas para estar ahí. Lo consiguieron y eso hizo que Hortelano, a pesar de estar en el mejor nivel que ha demostrado en su vida, no encontrase recompensa.

Hortelano ha vuelto a ser atleta, pero su año 2018 no ha tenido el final soñado. Quedarán otros mítines, la posibilidad de correr más rápido de lo que lo ha hecho hasta ahora, pero ya no habrá una medalla en un gran campeonato. Sigue siendo joven, habrá más opciones. Mejores opciones, incluso. Lo normal, en un año tan duro, es que el desenlace sea pedregoso. Porque estos meses han sido como una vida entera. No hablamos ya solo del accidente, ni de la recuperación, basta con mirar las últimas semanas.

Él, en todo caso, no dejó de sonreír. Primero porque está en su persona, porque es alegre y distendido, porque aunque hubiese adversidades él preferiría una sonrisa. Pero no solo por eso, también porque ser cuarto es ser algo, es estar ahí y haber corrido. De tan repetido suena a tópico, pero no deja de ser verdad, Hortelano ha tenido una nueva oportunidad de vivir y la está aprovechando, lo sabe y por eso no quiere minusvalorar una experiencia como la de Berlín. "Estoy contentísimo, muy satisfecho, no vine a ganar una medalla, soy competitivo, me he raspado la espalda para conseguirlo, pero yo salí del hospital para mejorarme, para mí poder correr es una gran victoria y me quedo con esa sensación", explica en los micrófonos de TVE cuando la adrenalina todavía está disparada.

Un marcón

Gustamos siempre de pedir medallas, porque son los atletas los primeros que sueñan con ellas y no con diplomas, pero no todas valen igual ni tienen el mismo mérito. El 20.05 de Hortelano se quedó a una centésima de su plusmarca nacional, conseguida en la altura de Getafe. Es decir, estuvo en su mejor versión conocida. Y es una versión brillante, con esa misma marca se había sido, al menos, plata en todos los europeos de la historia. Es un registro brillante, uno de los que normalmente te dan la gloria. Pero a veces basta con hacerlo muy bien y, en ocasiones, la exigencia se dispara hasta límites que esta vez Bruno no pudo igualar. Mejor marca de Wilson, marca del año de Mitchell-Blake, Guliyev batiendo el récord del campeonato, Gemili y Desalu en sus mejores tiempos... todos los atletas corriendo al máximo.

"La estrategia ha sido la misma de toda la temporada, correr mi carrera, he estado en mi mejor marca. Dije que para ganarme tenían que correr mucho y eso han hecho, han corrido muchísimo, 19.76 es una barbaridad. A día de hoy estos tres han sido mejores que yo", contaba Hortelano recien salido del tartán. Después de las consideraciones sobre lo concreto, que es la carrera, se fue a pensar en lo más elevado, su tiempo pasado, estos años.

"He tenido que renunciar a grandes citas, a dos mundiales, no quería renunciar a una tercera, me he preparado muy bien y creo que he sido competitivo, he ido mejorando, me he encontrado ahora en el mejor estado de forma, creo que lo he demostrado. A parte de las marcas y de los puestos, esta temporada ha sido única, sobre todo en el contexto del difícil camino, no es un año normal, me he encontrado muchos obstáculos. Puedes caer, perderlo todo, volver a subir, pero al final lograr ser competitivo", contaba el atleta español. No es una excusa, es un relato. No es un llanto, es lo que ha ocurrido. Ha vuelto y el atleta, que ya era brillante antes, se ha convertido en algo más que eso, ha vencido el reto, sin importar la plaza.

Esto no ha terminado, ni siquiera Berlín ha terminado. Ahora puede sacar una medalla, pero será un poco más adelante. El relevo 4x400 español tiene muy buena pinta, y en él formará Bruno. De hecho, su marca, la segunda europea de la temporada, le hubiese permitido ser competitivo también en la prueba individual. "Ahora toca descansar, quiero pelear con mis compañeros, saldremos a pelear por estos colores y a representarlos bien, a ver cómo podemos plantarles cara a los demás". No ha terminado, queda mucho más.

BER01. BERLÍN (ALEMANIA), 09 08 2018.- Fernando Carro de España ocupa el segundo lugar en la final masculina de 3000m de carrera de vallas, hoy, jueves 9 de agosto de 2018, en el Campeonato Europeo de atletismo 2018, en Berlín (Alemania). EFE Srdjan Suki
BER01. BERLÍN (ALEMANIA), 09 08 2018.- Fernando Carro de España ocupa el segundo lugar en la final masculina de 3000m de carrera de vallas, hoy, jueves 9 de agosto de 2018, en el Campeonato Europeo de atletismo 2018, en Berlín (Alemania). EFE Srdjan Suki

La plata de Fernando Carro

"Estate atento, que mañana la voy a líar". Fernando Carro lo tenía bien claro, hay temporadas en las que todo parece salir bien. El madrileño lo tenía claro, llegaba con la segunda mejor marca de todos los participantes, pero el 3.000 obstáculos es una prueba en la que muchos detalles pueden descabalgar a un atleta. Los que lo tienen claro, en todo caso, suelen tenerlo más fácil. Su plata así lo demuestra, su carrera fue excelente.

Se sabía que Mahiedine Mekhissi-Benabbad era un favorito casi prohibitivo. Es un atleta superlativo, de los mejores de sus tiempo, su nombre suena en el deporte europeo entre los más grandes y no hay tática posible que lo haga perecer porque es rápido y es listo, no hay ratonera de la que no sepa escapar. Asumido eso, Carro era el mejor.

Se emplea en las pistas de la Blume y entrena con dos arturos, Martín, que es su entrenador, y Casado, que por ahí anda aconsejando a muchos atletas. Tiene 26 años y una carrera ya notable, pero este año su relación con el 3.000 obstáculos ha sido especialmente buena. Le ha bajado diez segundos a su marca previa, ha quedado como nunca. Y, a pesar de todo, no estaba del todo satisfecho.

Esa última frase puede sorprender, pero Carro, melena al aire, la explica. Y, antes de eso, una consideración, es algo magnífico que un atleta quiera más, la única manera que se conoce de crecer y de bajar tiempos es tener ambición, y al español no le falta. "Estoy muy contento, es un momento maravilloso, tengo que agradecérselo a muchísimas personas, pero me he equivocado en un momento dado, he dejado al italiano delante, ha atacado Mekhissi. He dudado, tenía que haber ido detrás de Mekhissi, ha sido muy rápido, cuando he querido salir estaba ya a tres o cuatro metros que ya no podía recuperarle. Yo soy rápido, pero él también lo es". Quería ser oro, y eso que su rival es uno de los grandes atletas europeos.

"Sabía que podía ganar un a medalla, sabía que podía ganar la carrera. Ha sido un entrenamiento muy duro, hablaba con mi entrenador y le decía '¿qué hago aquí?' quería estar en mi casa, descansando, pero aunque fuera oscura la noche iba a llegar el día", comentaba Carro a TVE.

No, no estaba en casa, solo en Berlín, dándole a España una medalla de plata en los europeos. Haciendo bien a su deporte y engrandeciendo a la delegación con su talento y su ambición. Como unos minutos antes había hecho Hortelano. No es solo una cuestión de medallas, el deporte tiene mucho más. Es superación, es ambición y es relato. Fue una buena tarde para España, a pesar (o quizá porque) hubo un cuarto puesto.

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