LA AMA HA DETERMINADO QUE NO MERECE SANCIÓN

Gil Roberts, el velocista que dio positivo por los "besos apasionados" con su novia

El TAS acaba de darle la razón al atleta norteamericano, después de que en marzo de 2017 diera positivo pos una sustancia (probenecida) que él en ningún momento consumió

Foto: Gil Roberts, durante los Mundiales de atletismo del pasado año. (Reuters)
Gil Roberts, durante los Mundiales de atletismo del pasado año. (Reuters)

El pasado 24 de marzo daba comienzo una historia, cuanto menos, rocambolesca. El atleta norteamericano Gil Roberts, campeón olímpico en Río 2016 y subcampeón del mundo en 2017 en el relevo 4x400 metros, pasaba lo que parecía que iba a ser un rutinario control antidopaje, realizado en fechas fuera de competición. Lo que menos iba a esperar es que podía dar positivo y, menos aún, la razón exacta: los "apasionados besos" que se daba con su novia fueron los responsables.

Aquel control antidopaje que se le realizó a Roberts iba a dar al atleta una de las peores noticias de su carrera: acababa de dar positivo por probenecida, una sustancia prohibida por la Agencial Mundial Antidopaje por tratarse de un agente uricosúrico. O, lo que es lo mismo, que aumenta la cantidad de orina que excreta el cuerpo y, por tanto, los tramposos utilizan para conseguir deshacerse con mayor rapidez de otras sustancias prohibidas que sirven para aumentar su rendimiento en competición.

Tras el positivo, el atleta -que en todo momento defendió su absoluta inocencia- comenzó a valorar cómo podía haber llegado la sustancia a su cuerpo. Consciente de que él no había tomado nada, rápidamente ató cabos: pocos días antes de dar positivo, su novia, Alex Salazar, había regresado enferma tras un viaje a la India. Tras buscar el tratamiento que ella estaba tomando, descubrió que uno de los productos que ella tenía que tomar contaba con la famosa probenecida.

Pero, ¿cómo había llegado entonces a su organismo? Su explicación fue clara: "Cada vez que estamos juntos, nos besamos apasionadamente y con mucha frecuencia". Tras contar su historia a la Asociación Americana de Arbitraje (AAA), estos quedaron conformes y decidieron absolver al deportista. "No sabía que los besos podían trasmitir la sustancia", insistió el velocista. Sin embargo, la Agencia Mundial Antidopaje no quedó conforme con la explicación y recurrió ante el TAS.

Este jueves, meses después del recurso, el TAS ha dado la razón al deportista: "El TAS determina por unanimidad que Gil Roberts cumplió con su tarea de identificar la fuente de la sustancia. Es decir, tras besar a su novia después de que ésta ingiriera la medicina que contenía probenecina. Las evidencias presentadas ante el TAS, incluidos varios testigos, fueron convincentes y consistentes. El consumo resultó accidental y no se le debe aplicar ninguna sanción".

Así, el TAS -al igual que la AAA- considera que el positivo es accidental, al encontrarse en el cuerpo del deportista una sustancia que no ha consumido, y cuya procedencia no es otra que el cariño irrefrenable que siente hacia su pareja. El propio Gil Roberts ironizó con lo ocurrido y espera que no vuelva a sucederle nada parecido: "Demostré una vez más que no me dopé. Nadie puede acusarme por dar besos a mi chica". Unos besos que le han tenido en el punto de mira más de medio año.

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