dejará de competir esta temporada

Todos esos atletas que no serán Usain Bolt pero que aspiran algún día a ocupar su trono

El atleta jamaicano es irrepetible, por calidad y carisma, pero cuando se vaya después de Londres alguien tendrá que ser el mejor velocista. De Grasse o Coleman son los aspirantes más avanzados

Foto: Bolt, perseguido por De Grasse. (Reuters)
Bolt, perseguido por De Grasse. (Reuters)

¿Quién será el próximo Usain Bolt? Solo hay una respuesta posible a esa pregunta: nadie. No busquen, porque no llegará. Habrá otros, con buenas marcas. Eventualmente llegará alguien que eche al jamaicano de los libros de récords. Habrá nuevos campeones y estrellas. Pero no serán Bolt.

Porque Bolt no es solo el hombre más rápido de todos los tiempos, también es uno de los deportistas más carismáticos que jamás se hayan visto. Sobre sus espaldas ha estado durante estos últimos años la imagen del atletismo, todas las grandes competiciones en las que ha participado giraban alrededor de su nombre, de su carisma y su alegría. Él, además, ha respondido con actuaciones memorables, las mejores que nunca se vieron. Y cuando la cosa no fue tan avasalladora, como pudo pasar en los Juegos de Río, dio un poco lo mismo, porque seguía ganando con la suficiente holgura para hipnotizar a los aficionados.

Después de los Mundiales de Londres, Usain Bolt pasará definitivamente al campo del recuerdo. Las marcas que ha logrado serán las que acompañen para siempre su nombre, ya sin manera de rectificar. Otros, además, tendrán que coger su relevo. Nunca hubo un traspaso más difícil, el siguiente que llegue será siempre mirado con sospecha, porque es de suponer que no será un extraterrestre, solo un hombre normal con una velocidad descomunal.

El primer candidato a heredar el trono de los 100 metros, una de las pruebas más míticas de la competición atlética, es Andre De Grasse. Esta semana saltaba a los titulares de todo el mundo por haber hecho una marca descomunal en la recta, 9.69 ni más ni menos. Ventosos, eso sí, con 4.8 metros por segundo de viento a favor no se puede valorar una marca, por buena que sea. Pero que el registro sea irreal no quiere decir que De Grasse lo sea, más bien al contrario.

Para empezar porque hablamos de un doble medallista olímpico. En Río de Janeiro el canadiense consiguió la plata en 200 y el bronce en 100. Y todo eso con 21 años, una edad en la que el velocista aún no tiene desarrolladas todas las habilidades. De Grasse demostró en Río que es un atleta de presente y, sobre todo, de futuro, porque por delante en el 100 solo tenía a Bolt y a Gatlin, que con 35 años quedará para la historia como aquel que tantas veces trató de perseguir al mito jamaicano.

De Grasse es el caballo que va en cabeza en esta carrera, pero está lejos de ser el único competidor. A principios de este mes se coló en las noticias el nombre de un chico de 21 años, Christian Coleman. Acababa de hace 9.82, estos sí legales, la novena mejor marca de todos los tiempos y el récord histórico del atletismo universitario estadounidense, que no es cosa menor, porque la competencia en ese nivel es altísimo. 21 años y estadounidense, lo cual es, en sí mismo, algo positivo para la velocidad mundial.

Porque esta guerra no es solo por sustituir un nombre deportivo, también es necesario cumplir una cuota de imagen y notoriedad. Nadie conseguirá llenar el hueco de Bolt, pero que el nuevo campeón sea capaz de apelar a un mercado de más de 300 millones de personas supone un empujón importante para la mercadotecnia del atletismo, un deporte que no anda precisamente sobrado en ese campo y que se va a resentir de la ausencia del coloso.

Los relevos exóticos

Por cierto, poco se parece Coleman a Bolt. 20 centímetros más bajo, extremadamente explosivo, un tipo de competidor más parecido a lo que había antes de Bolt que al extraterrestre de Jamaica. A esa misma cateogría podría pertenecer Trayvon Bromell, que con 20 años fue capaz de parar el reloj en 9.84, la marca más baja de la historia para un junior en aquel momento. Cumplirá dentro de solo un mes 22 años, así que es bastante probable que en los próximos años se le vea compitiendo contra De Grasse y Coleman por ver cuál de todos estos jovencitos es realmente el mejor.

Hay otros posibles nombres, más exóticos, quizá por eso más intrigantes. Es el caso de Adbul Hakim Sani Brown, un japonés de solo 18 años que fue campeón del mundo juvenil en Cali tanto de 100 como de 200 en Cali. Su marca actual en el hectómetro es de 10.18 y su progresión es progresiva. Hijo de un ghanés y una japonesa, nacido en Fukuoka, su nobre sería, también, uno de los casos más curiosos del atletismo reciente.

Y no puede ser el único que cause extrañeza, pues entre las mejores marcas en 100 metros lisos esta temporada se ha colado, después de Coleman, el zambiano Sydney Siame. También es joven, cumplirá en octubre los 20 años y cuenta ya en su haber con una espectacular marca de 9.87. La hizo, además, con viento casi nulo (+0.2). Se quedó a solo dos décimas del récord de África, una marca que, probablemente, batirá. Es lo normal si se tiene en cuenta su edad y el punto de evolución en el que se encuentra.

Otros como Yohan Blake, sonaron durante años como el relevo natural. Jamaicano, de 27 años, tiene futuro por delante, sus marcas son las mejores al otro lado de la frontera Bolt. Claro que, en este caso concreto, hablamos de alguien que dio positivo en 2009. Y eso, aunque pueda competir, lleva a que sea difícil que consiga el cariño que logró en su momento Bolt.

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