se quedó en 1.94 sin nulos previos

Ruth Beitia abre el medallero español con la plata del salto de altura

La atleta española consiguió su sexta medalla en el campeonato de Europa de pista cubierta de Belgrado. La lituana Palsyte fue mejor y llegó a saltar 2.01

Foto: Ruth Beitia, en el campeonato de Europa (Reuters)
Ruth Beitia, en el campeonato de Europa (Reuters)

Ruth Beitia nunca falla. Desde que volvió a la competición, tras una retirada efímera, cuenta los campeonatos importantes por medallas. Lo suyo es tanto el talento como, sobre todo, la regularidad. Otras rivales van y vienen, tienen suerte o fallan. Ruth es un reloj de precisión y en Belgrado ha conseguido su sexta medalla europea de pista cubierta. Es la mujer con más medallas en esta disciplina en la historia. Porque ella es, sin duda, una deportista para la historia. Una admirada por sus compañeros, como es el caso de Bruno Hortelano.

Se quedó con la plata, porque Airine Palsyte fue mejor. Muy joven, pero con 2.00 este año, la lituana tiene un esplendoroso futuro por delante. No falló ninguna de las medidas propuestas, poco a poco fue demostrando que era su tarde. Especialmente cuando, en su primer intentó, pasó con gran facilidad el listón a 1.96. Porque este año Ruth anda en 1.98 como mejor marca y, viendo que la lituana no fallaba, eso obligaba a tener la mejor tarde de la temporada. Luego, por su eso fuese poco, pidió que le colocasen 2.01. Y lo consiguió a la segunda. Es decir, ganó por siete centímetros a la mejor de sus rivales.

Esa altura, tan difícil en invierno, se le atragantó. En el primer intento estuvo cerca, rondó franquear el destino. Pero se quedó a unas micras. La barra, llorando, rebotó sobre el soporte. La gravedad hizo el resto, atrayendo al suelo el listón. Las dos intentonas siguientes no fueron suficientes. Ruth reprodujo su rutina de siempre los pasos, las velocidades... a veces, simplemente, los músculos no responden.

Ruth Beitia, en este invierno, ha cambiado un poco su mecánica de salto. Ahora hace un paso menos, un detalle significativo. Es extraño ver a una atleta de su experiencia modificar las dinámicas y eso, en sí mismo, es algo que habla mucho de ella. De su confianza, de las ganas que tiene, a los 36 años, de seguir mejorando y dar un poquito más cada día. El objetivo está en el Mundial de Londres, pues el oro en el campeonato universal es el único que se le resiste a la mejor atleta española de todos los tiempos.

Palsyte, la campeona (EFE)
Palsyte, la campeona (EFE)

Las jóvenes saltadoras

"Significa una medalla más, esta es al 50% de Ramón [Torralbo, su entrenador] como siempre. Apostamos por cambiar la carrera, no ha salido mal del todo. En 1.96 he intentado correr un poco más y hoy no ha salido, de cara al aire libre es por lo que lo hemos hechos y ojalá sea en Londres. Ese es el reto que quiero cumplir", decía la cántabra con su decimoquinta medalla internacional.

A pesar de eso, notable. En una tarde normal, o no tan grande como otras -aquella noche en Río, por poner el ejemplo más evidente- demuestra que sigue estando entre las mejores de su deporte. El salto de altura, además, que pasa su vida en eterna reconstrucción. Empiezan a aparecer niñas con un talento demostrable. Hruba y Lake, con 19 años, llegaron a la final. Levchenko, aún más joven, se fue a la misma altura de Beitia, 2.04, y logró llevarse una medalla de bronce a Ucrania. Un mérito tremendo cuando aún se tiene edad junior. Es, por lo tanto, 18 años menor que Ruth.

A todas ellas, potencialmente grandes, les queda mucho para llegar a Beitia. Es una cuestión de tiempo, aunque lo más probable es que ninguna consiga sumar tanto como ha hecho Ruth. Porque para lograr eso hay que estar muy bien durante mucho tiempo, ser el rayo que no cesa, que siempre aparece. Ser Beitia es cosa de unos pocos privilegiados.

Ana Peleteiro, en Belgrado (EFE)
Ana Peleteiro, en Belgrado (EFE)

Ana Peleteiro se queda sin medalla

Las posiciones en el deporte siempre dependen de las expectativas. Es imposible interpretar un número sin conocer la historia previa, pues el mismo salto puede ser un éxito o un fracaso dependiendo de quién lo haga. Ana Peleteiro fue quinta en la final de triple salto, lo cual es un resultado magnífico si se tiene en cuenta que, en los últimos años, las esperanzas puestas en ella se habían emborronado.

Cumplió 21 años en diciembre y el 14.13 es la tercera mejor marca de toda su carrera. La mejor, 14.20, la hizo en la clasificación. La anterior, 14.17, la consiguió cinco años antes. Esa horquilla temporal de cinco años es clave para entender por qué Peleteiro debe irse a casa con la sensación de haber tenido un fin de semana magnífico. Por primera vez en su carrera compite de tú a tú con la élite, ha aprendido, de golpe, a competir.

El potencial está ahí. Todos lo saben. No hay técnico de salto que no la tenga en la agenda como una atleta a seguir en el futuro. Las dudas estaban en la cabeza, la capacidad de competir y trasladar la capacidad esperada con la realidad. Aprender, por qué no, de Ruth Beitia. No es sencillo, pero es sin duda el camino.

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