fue superada por la joven cunningham

Ruth Beitia consigue su duodécima medalla internacional con una nueva plata mundial

La saltadora española consigue la misma altura que la campeona, la sensación de 18 años Vashti Cunningham, pero pierde lo alto del podium por haber hecho nulos previos.

Foto: Beitia franquea el listón en el Mundial (Reuters).
Beitia franquea el listón en el Mundial (Reuters).

Ruth Beitia sigue ganando medallas años después de haber anunciado que se marchaba del atletismo. La última es una plata mundial, en pista cubierta, en Portland. La paradoja es que lo mejor de su carrera ha llegado cuando ya estaba retirada. Ahora tiene 36 años y compite con gente que tiene la mitad de su edad, pero ella sigue siendo competitiva. Saltó 1.96, como otras tres atletas, y se quedó con la plata porque Vashti Cunningham, la sensación de los saltos, no tiró ni un solo listón hasta que no llegó a la altura de oro. Beitia había fallado en alturas previas. 

En realidad desde muy pronto se vio que la estadounidense era la favorita, el futuro es suyo y es difícil encontrar los límites a una atleta de físico perfecto para el salto y que ya a su edad ha sabido sobreponerse a la presión y demostrar que puede saltar tan alto como cualquiera. Tiene el récord del mundo junior, pero ha logrado algo más difícil aún: el salto a la adultez atlética.

Beitia suma 12 medallas internacionales, lo que la convierte en la atleta más importante que ha dado España. Es su segunda plata en un campeonato del mundo de pista cubierta, después de la lograda en Doha en 2010. También suma a su cuenta dos bronces más. 

La esperanza para Río

El estado físico de Beitia demuestra que ella es, con Miguel Ángel López, la mayor esperanza que tiene el atletismo español en los Juegos de Río. Beitia, que en su juventud tenía problemas para concentrarse en la gran competición, ahora demuestra su madurez y da lo mejor de si misma cuando los saltos más importan. La Federación Española de Atletismo, tan de capa caída siempre, puede estar contenta de poder confiar en una atleta cántabra que tiene el físico a tope a pesar de su edad y ya no vacila cuando empieza el talonamiento. 

Beitia, que es diputada autonómica en Cantabria, entrena sola con Ramón Torralbo y esta última temporada, como homenaje al hombre que tanto la ha ayudado a fraguarse como atleta, ha decidido competir con su propio equipo y llamarlo como su técnico. Un bonito homenaje para dar visibilidad al entrenador, siempre minusvalorado por quienes no están en el día a día, viendo el cuidado de los detalles. 

 

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