DOS PLATAS EN LOS EUROPEOS EN PISTA CUBIERTA

El atletismo español "no acaba de salir de la crisis" y retrocede 21 años en Praga

España vuelve de los Europeos de Praga en pista cubierta con dos preseas de plata. Y paren de contar. Un resultado que nos hace retroceder a los números que los atletas nacionales firmaron hace 21 años

Foto: Ruth Beitia durante la prueba de salto de altura femenino en pista cubierta (Efe).
Ruth Beitia durante la prueba de salto de altura femenino en pista cubierta (Efe).

La selección española de atletismo adoptó una postura precavida ante los Europeos de Atletismo en pista cubierta celebrados en Praga. Optaron por no lanzar campanas al vuelo a pesar de los buenos resultados cosechados en Gotemburgo hace un par de años. Esta vez, Ramón Cid, director técnico de la delegación nacional, advirtió que se llevaba a la República Checa “un equipo potente, un buen equipo de, quizás, no muchas medallas. El ordenador nos daría un par de ellas”. No falló en el pronóstico. España vuelve de los Europeos con dos preseas de plata. Y paren de contar. Un resultado que nos hace retroceder a los números que los atletas nacionales firmaron hace 21 años.

Indira Terrero y Pablo Torrijos. O lo que es lo mismo: los atletas que abrieron y cerraron el medallero nacional este sábado con una plata cada uno. Apenas siete meses después de lograr su primera medalla (bronce en los Europeos al aire libre de Zúrich), Indira se colgó la segunda al terminar segunda con un registro de 52.63. Su plata en 400 metros era la primera presea que celebraba España. Terrero abrió un camino que sólo pudo seguir Torrijos en el triple salto que, con una táctica “a muerte”, mejoró en un centímetro su récord de España encaramándose también al segundo puesto (17,04) por detrás de todo un campeón olímpico, Nelson Évora. La alegría de estas dos medallas de platas se vio ligeramente empañada por el quinto puesto de una Ruth Beitia de la que se esperaba más.

Su actuación gris no desentonó pues fue la tónica predominante en una delegación española que aterrizó en Praga impulsada por la esperanza. En el calendario del atletismo español, los Europeos celebrados en la República Checa eran la cita más importante de la temporada invernal. Un evento en el que España pretendía desterrar las dudas que quedaban sobre el futuro del atletismo español: la regeneración y el relevo generaba posturas reservadas a las que se pretendía responder con una selección cuya edad media (26,8) era la más baja de la última década. Además, España contaba con representantes masculinos en todos los frentes. Y a pesar de todos estos brotes verdes, los interrogantes siguen en el ambiente.

Continúan porque una serie de datos y fríos números confirman que, como apuntó Ramón Cid, España “no acaba de salir del todo de la crisis por no tener resultados acordes con nuestra historia en ese sector”. Las dos medallas y los nueve atletas que han alcanzado la final de su disciplina hacen que España retroceda a números de hace 21 años en Europeos en pista cubierta en París 1994 (una plata y seis finalistas). La cosa no termina ahí: del quinto puesto ocupado en el medallero de Gotemburgo 2013, España ha retrocedido en Praga al 18º. Y es que sólo el 20% de los 30 seleccionados mejoró su marca en el O2 Arena de Praga. Al menos, en la clasificación por puntos España fue séptima (38) por detrás de Rusia (96), Alemania (86), Gran Bretaña (85), Polonia (83), Francia (66) y la República Checa (63).

El director técnico de la selección reconoció que Praga no ha supuesto “un caos”, pero no pudo ocultar que España sigue por debajo de las expectativas en medio fondo. Por primera vez en 39 años, la delegación nacional no ha colocado ningún atleta en las finales de dicha disciplina. “La actuación en medio fondo es históricamente floja, seguimos estando en precario. Esperábamos que Kevin López pasara a la final de 800 metros, pero los demás han estado dignos”, añadía Ramón Cid. Al mismo tiempo reconocía que “el medio fondo-fondo ha sido bastante potente. Queríamos ocho atletas entre los ocho primeros entre los ocho primeros acabaron nueve o diez sin olvidar las dos medallas”. España dejó pasar la última ocasión para brillar. Los próximos compromisos serán mucho más complicados: los Mundiales de Pekín y Portland y los JJOO de Río 2016.

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