Mutaz Essa Barshim, el héroe de Qatar que quiere asaltar ya el récord de Sotomayor
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su técnico cree que saltará 2,50 en dos años

Mutaz Essa Barshim, el héroe de Qatar que quiere asaltar ya el récord de Sotomayor

“Es muy posible que pueda batirlo este año", dijo el qatarí cuando se le preguntó por los 2,45 metros que saltó el mito cubano hace ya 21 años en Salamanca

placeholder Foto: Mutaz Essa Barshim, durante una competición (Reuters)
Mutaz Essa Barshim, durante una competición (Reuters)

El deporte como inmejorable herramienta para exportar al mundo la imagen de un país. Qatar apuesta por esta fórmula desde hace años. No sólo se trata de organizar eventos -Mundial de balonmano, Mundial de fútbol, Juegos Asiáticos, Mundial de motociclismo, fuerte puja por la Fómula Uno…-, también de apostar por sus deportistas. En un país de apenas dos millones de habitantes, no son muchos los deportistas de elite que alumbra. Pero uno de ellos ya se ha ganado la etiqueta de héroe nacional,que se puede quedar pequeña dentro de muy poco. Mutaz Essa Barshim ha iniciado el tramo decisivo para batir el récord de salto de altura, en manos del mítico Javier Sotomayor desde hace 21 años. El qatarí cree que este mismo año puede elevarse y superar un listón que esté por encima de 2,45 metros.

En este pequeño país en el que la mayoría es extranjera -poco más de 250.000 son nativos de Qatar-, este joven atleta de 22 años ya es considerado un héroe nacional. Muy pocos deportistas qataríes pueden considerarse de elite en la actualidad, por lo que este caso es excepcional. Por ello, tiene la máxima consideración en todo el territorio. No le falta de nada en el país que gobierna el emir Tamim al Zani. Se le cuida como a nadie porque es de los pocos que pasea con éxito en una pista deportiva la ‘marca Qatar’.

Este joven atleta, que en los Juegos de Londres se colgó la medalla de bronce con un salto de 2,29) y el año pasado voló por encima de 2,40 -mejor marca personal-, considera que pese a su juventud, batir el récord del mundo no es una empresa lejana. Es más, ya ha reconocido que este mismo año podría conseguirlo. “Es muy posible. No digo que sí o que no, pero todo es posible”, ha reconocido hace unos días de su Doha natal.

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Precisamente, haber nacido en Doha le ha dado un plus a la hora de que su popularidad sea a veces exagerada, algo que asume con sencillez. Ha acudido a todas las televisiones del país, a diferentes shows de radio, es invitado habitual en diferentes eventos, la gente le para por la calle sin parar… La clave es ser nacido en la capital; otros deportistas ganaron medallas para Qatar, pero eran nacionalizados, algo que ayuda a entender la enorme repercusión que tiene todo lo que hace este campeón.

La familia de Barshim está ligada al deporte. Uno de sus hermanos, Muammar, también se dedica al salto de altura y su marca es de unos 2,20 más que meritorios. Fue el padre, entrenador de un equipo local, el que inculcó a sus hijos el amor por atletismo, pues en su época fue corredor de media y larga distancia. El campeón qatarí probó en su día con estas especialidades y hasta con el salto de longitud, pero a los 15 años se dio cuenta de que el salto de altura era lo suyo. Aquello empezó siendo como un juego; le divertía saltar por encima de un listón, pero a medida que sus aptitudes fueron saliendo a la luz, el hobby se convirtió en profesión.

En Qatar no se escatiman medios a la hora de contratar entrenadores de cualquier especialidad deportiva. En el caso de Mutaz Essa Barshim así ha sido, pues un prestigioso entrenador polaco está afincado en Doha para dirigir el destino del que puede hacer historia para Qatar. Szczyrba Stanisław es considerado por su pupilo como “un padre”. La unión es tan estrecha, que lejos de las pistas de atletismo mantienen una relación de profunda amistad. Pasan mucho tiempo juntos, y cuando no es el atleta el que visita la casa del ‘profe’, es este el que lo hace con la del alumno. El atleta, incluso, pasa temporadas en Varsovia trabajando junto al maestro, que le acoge como un hijo.

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Como es lógico, Javier Sotomayor es el espejo en el que se mira el qatarí. Es el modelo a seguir, aunque en su mente siempre tiene como objetivo batir el récord del mito cubano. Tiene el talento necesario para conseguirlo, algo que quedó a la vista del mundo entero cuando en 2010, siendo menor de edad, superó un listón colocado a 2,31 metros. Barshim no ha hecho más que progresar desde entonces y un año después superó los 2,39. Por el momento se ha quedado en 2.40, pero el cielo es su límite. En el Campeonato del Mundo de pista cubierta celebrado hace un mes en Sopot (Polonia), se colgó el oro con un mejor salto de 2,38 metros. Su llegada a Doha fue apoteósica. Llegaba a casa un héroe nacional más que un simple atleta.

El profesor polaco tiene claro que no tiene en sus manos el destino de un atleta más. Szczyrba cree que tiene tanto potencial que acabará siendo la referencia mundial del salto de altura. Así, destaca que “se trata de un talento excepcional y lo que destacaría es la naturalidad con la que ha progresado en el tiempo”. Y subraya plenamente convencido que “creo con firmeza que puede saltar los 2,50 en dos y tres años. Es el objetivo que nos hemos marcador a largo plazo. Esperamos ganar el oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro”.

Javier Sotomayor comienza a tener claro que la cuenta atrás ha comenzado, que su récord acabará siendo batido. Apunta a tres atletas como candidatos a lograr pasar a la historia. Habla del ucraniano Bohdan Bondarenko, del ruso Ivan Ujov y, por supuesto, del qatarí Mutaz Essa Barshim. “No me voy a sentir bien el día que alguien supere mi récord y no lo voy a disfrutar, esa es la verdad. Pero pasarán los días y volveré a aceptar que los récords están para batirse”, dijo hace unos días el cubano.Barshim, aunque Sotomayor apuesta por sus rivales, quiere llevarla contraria cuanto antes a la leyenda. Y si este año, mucho mejor...

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