EL FRANCÉS HACE HISTORIA

Lavillenie colma las ilusiones de la escuela francesa y cumple el sueño de su familia

Con las manos en la cabeza, sin poder creérselo, Lavillenie celebró el récord en salto con pértiga, hasta entonces en manos del ucraniano Bubka

Foto: Ioc member bubka congratulates lavillenie of france for setting a pole vault indoor world record at the pole vault stars meeting in donetsk
Ioc member bubka congratulates lavillenie of france for setting a pole vault indoor world record at the pole vault stars meeting in donetsk

Con las manos en la cabeza, sin poder creérselo, Lavillenie celebró el récord en salto con pértiga, hasta entonces en manos del ucraniano Sergei Bubka. En pista cubierta, el galo conseguía el récord absoluto en esta modalidad: 21 años después, el dejaba el nuevo registro en los 6,16 metros. Hace un año lloró, al no dar por válido los jueces un salto de 6,07, que hubiera sido el segundo mejor registro de la historia. Esta vez también lo hizo, pero de alegría. Culmina, además, una vieja aspiración familiar. El abuelo del nuevo plusmarquista, Jean, era un apasionado de la pértiga. Su padre, Gilles, llegó a ser un atleta amateur de nivel mediano con la garrocha. La tercera generación, Renaud, ha colmado todos los anhelos familiares.

Lavillenie aprendió desde niño los rudimentos de la pértiga, juguete preferido que compartió con su hermano menor, Valentín. Con Renaud, la acreditada escuela francesa de pértiga ha encontrado a su más ilustre discípulo. A lo largo de la era IAAF, desde 1912, le precedieron como plusmarquistas mundiales sus compatriotas Thierry Vigneron (5,75 en 1980, recuperó el récord tres veces), Philippe Houvion (5,77 el mismo año) y Pierre Quinon (5,82 en 1983).

"La escuela francesa", señala Joan Pelayo, juez y técnico, "es la más técnica, la más trabajada, con unos saltadores con unas grandes condiciones (muchos de ellos excelentes gimnastas). Houvion, Vigneron, Quinon o Collet fueron claros ejemplos de ello y a veces esa confianza en su técnica les hace empezar alto y realizar tres nulos en competición". 

El récord lo cumplió, además, en casa de quien ostentaba dicho récord, en Donestsk, capital del mundo de la pértiga, batiendo uno de las cuatro marcas que todavía permanecían vigentes de la década de los noventa. Persisten al paso del tiempo los 8,95 que Mike Powell saltó en 1991, los 2,45 de altura que saltó Javier Sotomayor en 1993 y los 18,29 del triple de Jonathan Edwards que dura desde 1995.

Nacido en Charente y crecido en Clermont Ferran, Lavillenie tiene 27 años y ya con 26 -ya tenía en su bolsillo la medalla de oro del Europeo en pista cubierta- estuvo cerca de batir el récord. En aquella cita quería más y situó el listón en los 6,07. El listón no quedó por completo dentro de su soporte y los jueces provocaron sus lágrimas, pese a conseguir un nuevo oro. No es desdeñable el palmarés del saltador francés, vigente campeón olímpico y con cuatro oros europeos, dos en pista cubierta (2009 y 2011) y dos al aire libre (2010 y 2013), un oro mundial en pista cubierta (2012) y dos oros en el Europeo de Naciones (2009 y 2010).

"La escuela francesa", señala Joan Pelayo, juez y técnico, "es la más técnica, la más trabajada, con unos saltadores con unas grandes condiciones (muchos de ellos excelentes gimnastas). Houvion, Vigneron, Quinon o Collet fueron claros ejemplos de ello y a veces esa confianza en su técnica les hace empezar alto y realizar tres nulos en competición". 

"Me costará tiempo volver a poner los pies en la Tierra", señaló en declaraciones a la cadena de televisión BFM TV desde el estadio de Donetsk Lavillenie, que contó cómo después de superar el listón que le dio el récord "tenía dificultades para dar(se) cuenta de lo que ocurría". "Sentía que podía hacer algo, tal vez no con esta facilidad", añadió. "Me doy cuenta de que he pasado a otra dimensión”, contaba con una felicidad incontenible. El presidente francés, François Hollande, felicitó a Lavillenie con un comunicado por su récord, "un logro excepcional" e "histórico" con el que el atleta "demuestra una vez más su inmenso talento".

Su carrera, meteórica, se vio frenada en 2011 al sufrir una lesión en su mano izquierda. La lesión le tuvo apartado casi un año, en vísperas de año olímpico. Con todo, el francés regresaba en febrero de 2012 y marcaba la mejor marca mundial del año. Ahora, 21 años después derribó el muro de Bubka. Bajó la mirada del mítico saltador de pértiga, que batió hasta 35 veces su propio récord mundial, tanto bajo techo como al aire libre. El exatleta ucraniano no tuvo más remedio que rendirse a su heredero. Lavillenie ya está en el olimpo del atletismo con su salto de 6’16, aunque ahora sueña con establecer también la mejor marca del mundo al aire libre.

 

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