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Los herederos de los tramposos : medallas retroactivas con sabor a "recompensa"
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concha montaner, el último ejemplo

Los herederos de los tramposos : medallas retroactivas con sabor a "recompensa"

La reasignación de la medalla de bronce del Mundial indoor de 2006 a Concha Montaner vuelve a sembrar la sospecha sobre los campeones de atletismo

Foto: Concha Montaner tras realizar un salto (Efe).
Concha Montaner tras realizar un salto (Efe).

Convertido el deporte profesional en un negocio de dimensiones estratosféricas, se asoma con cada vez con más fuerza la lacra del dopaje. El último caso ha sido la sanción a la saltadora rusa de longitud Tatyana Kotova, que daba positivo por una muestra tomada en los Campeonatos del Mundo de Helsinki de 2005 y que era analizada en el laboratorio de Lausana. La IAAF modificará los resultados de los dos campeonatos celebrados a partir de esa fecha hasta el 9 de agosto de 2007. La descalificación de la atleta rusa en todos sus triunfos permitirá que Concha Montaner, que fue cuarta en el Mundial Indoor de 2006, escale hasta la tercera posición de la clasificación final del citado Mundial. La española atendía a El Confidencial y mostraba esa sensación mezcla de alegría y frialdad con la que recibió la noticia.

“En su momento fue un gran disgusto. Y ahora, al menos obtengo la recompensa a la gran actuación que tuve en ese Mundial. Es una sensación fría, porque no tienes la posibilidad de subir al podio. Al fin y al cabo, es una medalla mundialista, que es lo que persigues durante toda tu carrera”, reflexiona Montaner. Este bronce, que supone la primera medalla mundialista de su carrera, supone una importante inyección de ilusión de cara a los próximos Juegos de Río. “Me da más ilusión para seguir este año y de cara a Río 2016, que es cuando quiero retirarme”.

No es un caso extraño el de la saltadora en el atletismo español. El lanzador de peso Manuel Martínez, retirado en 2011 a causa de una lesión que le impidió continuar a su nivel, también vivió la misma situación. Calificado cuarto en la final olímpica de Atenas 2004, en diciembre de 2012 era descalificado por dopaje el ucraniano Yuri Bilonog, campeón olímpico aquel año. Ello suponía la subida al tercer cajón del podio del leonés. “Llega tarde, pero sabe igual de bien", declaró entonces.

Desposeídos numerosos atletas en los últimos tiempos de las medallas, surge el debate sobre la conveniencia de reasignar las medallas desposeídas a aquellos. “Me parece bien que se reasignen. Ya te han perjudicado por no subir al podio. Si has hecho trampas, me parece perfecto que reasignen las medallas en estos casos”, afirmaba de forma rotunda la atleta valenciana.

Demasiadas descalificaciones en un deporte bajo sospecha

El atletismo ha realizado el revisionismo en demasiadas ocasiones en los últimos años. Excepto contados atletas, casos de la rusa Isinbayeva o el jamaicano Usaint Bolt, el resto de deportistas siempre están bajo el foco de la sospecha. Entre los países más azotados por esta lacra se sitúa Estados Unidos. Gustoso el país norteamericano de crear leyendas, dotando a sus estrellas de un aura casi mágica, ha visto como en los últimos dos lustros eran repudiadas algunos de sus más célebres atletas.

Marion Jones, que alumbrara al mundo a comienzos del siglo XXI, era despojada en 2007 de las oros conseguidos en Sydney 2000 en las modalidades de los 100 metros lisos, los 200 m, el relevo en 4x400 y dos bronces en salto largo y 4x100. La atleta que deslumbrara al atletismo mundial era relegada al ostracismo.

En vísperas del último mundial de atletismo celebrado en Moscú, una noticia sacudía los cimientos del atletismo en su cita por excelencia. Tyson Gay, uno de los pocos atletas que había sido capaz de aguantar la pulverización de marcas por parte de los jamaicanos Bolt y Blake, daba positivo. También Asafa Powell, hasta la irrupción de Bolt uno de los reyes de la velocidad, reconocía haberse dopado. Lastres de los que el atletismo aún sigue recuperándose. “No creo que esto sólo pase en el atletismo, pero a nosotros nos tienen más controlados”, barrunta Montaner acerca de esta cuestión.

Si el atletismo es azotado constantemente por el dopaje, el ciclismo también ha visto como la sombra de la sospecha casi lo hiere de muerte. El flamante campeón de siete Tour de Francia, Lance Armstrong, reventaba su leyenda al reconocer a la presentadora Oprah Winfrey haber consumido sustancias dopantes. En su caso, el COI decidió no reasignar sus triunfos por pertenecer a una época oscura del ciclismo. Desde entonces, toda marca estratosférica acarrea el asterisco de la duda: ¿han ganado de verdad? ¿Se puede triunfar sin trampas?

Convertido el deporte profesional en un negocio de dimensiones estratosféricas, se asoma con cada vez con más fuerza la lacra del dopaje. El último caso ha sido la sanción a la saltadora rusa de longitud Tatyana Kotova, que daba positivo por una muestra tomada en los Campeonatos del Mundo de Helsinki de 2005 y que era analizada en el laboratorio de Lausana. La IAAF modificará los resultados de los dos campeonatos celebrados a partir de esa fecha hasta el 9 de agosto de 2007. La descalificación de la atleta rusa en todos sus triunfos permitirá que Concha Montaner, que fue cuarta en el Mundial Indoor de 2006, escale hasta la tercera posición de la clasificación final del citado Mundial. La española atendía a El Confidencial y mostraba esa sensación mezcla de alegría y frialdad con la que recibió la noticia.

El Confidencial Marion Jones
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