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"Hablando de 'mala suerte' solo se protege el sistema y se evitan preguntas incómodas"
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LA SEGURIDAD QUE VIENE (y III)

"Hablando de 'mala suerte' solo se protege el sistema y se evitan preguntas incómodas"

Analizamos con Alberto Ayora la importancia de no desinformar cuando ocurre una tragedia en la montaña, en lo que puede considerarse una guía para los periodistas y para políticos

Foto: Rescate de un montañero fallecido. (EFE/Ministerio del Interior de Armenia)
Rescate de un montañero fallecido. (EFE/Ministerio del Interior de Armenia)
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"Mucha gente se pregunta por qué vamos a la montaña, por qué aceptamos sus riesgos y la respuesta no es el peligro", escribió Jorge García Dihinx, famoso en redes sociales por su amor al montañismo, que el pasado 29 de diciembre falleció junto a su pareja, Natalia Román, en un alud en Panticosa. Este accidente mortal no es el único que ha sucedido en las últimas fechas, de ahí lo oportuno de insistir en un asunto en el que la prevención y el aprendizaje son fundamentales.

Alberto Ayora, coronel del Ejército de Tierra en situación de reserva, con más de 30 años liderando equipos en alta montaña, operaciones especiales, expediciones internacionales y entornos de alto riesgo, además de expresidente de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME), ha iniciado una cruzada para concienciar sobre la importancia del mensaje. Sin excusas que no explican los accidentes y dando a conocer sobre cómo informar de estos "sin caer en peligrosos clichés".

Foto: montanismo-alberto-ayora-seguridad

Después de una primera entrevista para contextualizar el asunto y dos artículos en los que Ayora concluye que "el mejor homenaje a quienes hemos perdido es comprometernos a no bajar la guardia jamás" y que "en la montaña hablar de "expertos" genera una falsa y peligrosa sensación de seguridad", conversamos con él sobre la importancia del mensaje cuando se informa o, en el caso de los políticos, cuando se hacen declaraciones sobre este asunto tan complejo, además de muchas veces trágico.

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PREGUNTA: ¿Por qué considera importante tener una guía básica, para no desinformar cuando ocurre una tragedia en la montaña?

RESPUESTA: Informar sobre un accidente de montaña no es solo narrar un suceso. Es intervenir, consciente o inconscientemente, en la cultura del riesgo de una sociedad. Las primeras palabras que aparecen en un titular o en una declaración institucional no son neutras: pueden abrir la puerta al aprendizaje colectivo o cerrarla con excusas tranquilizadoras. Las frases hechas no explican causas. Las excusas narrativas no previenen accidentes.

P: ¿Y cuál es su objetivo con ella?

R: Esta guía no pretende juzgar a víctimas ni señalar culpables. Pretende algo más útil y necesario: evitar explicaciones falsas que se repiten porque suenan bien, pero no ayudan nada y suponen que los accidentes se repitan una y otra vez cometiendo los mismos errores.

"Informar sobre un accidente de montaña no es solo narrar un suceso, es intervenir, consciente o inconscientemente, en la cultura del riesgo"

P: ¿Puede decirse entonces que el problema no es tanto hablar del accidente, sino cerrar el relato?

R: Los accidentes en montaña no son hechos inexplicables, sucesos fortuitos o castigos de la naturaleza. Son, como en la aviación, la industria o la sanidad, el resultado de sistemas complejos, información incompleta, decisiones razonables en su contexto, sesgos cognitivos y factores humanos. Cerrar el relato con clichés mata la inteligencia colectiva y deja sin respuestas útiles a las familias, a la comunidad y a la sociedad.

placeholder Grupo de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil. (EFE)
Grupo de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil. (EFE)

P: ¿Qué frases hechas considera que deberían desaparecer del discurso público?

R: Una es decir que "eran expertos". ¿Por qué se usa? Pues para intentar transmitir que "no fue un error evidente" y evitar preguntas incómodas.

P: Y de ahí que sea especialmente grave en boca de políticos.

R: Correcto, porque blanquea la tragedia. Si hasta los expertos mueren, no hay margen de mejora.

"Cuidado con sugerir que la experiencia protege del riesgo, confundir formación con seguridad y evitar analizar decisiones concretas"

P: Pero, en su opinión, ¿dónde radica exactamente el problema?

R: Pues en que decir "eran expertos" es una etiqueta vacía. No explica qué decisiones se tomaron, qué información se interpretó, ni qué sesgos estaban activos. Sugiere que la experiencia protege del riesgo. Confunde formación con seguridad. Evita analizar decisiones concretas.

P: ¿Por qué dice que no explica nada?

R: Porque la experiencia no es una variable de seguridad. No mide la exposición real al riesgo, la calidad de las decisiones, ni los márgenes de seguridad adoptados.

"La repetición de conductas inseguras sin consecuencias no es experiencia, es adiestramiento en el error"

P: De ahí lo que se transmite al lector.

R: Claro, porque "si a ellos les pasó, no hay nada que aprender". La realidad es que, como ya he comentado en más de una ocasión, se puede ser experto… en hacer las cosas mal. La repetición de conductas inseguras sin consecuencias no es experiencia, es adiestramiento en el error. Los llamados expertos suelen ser quienes más se exponen, más rutinas acumulan y más falsos positivos de seguridad generan. La experiencia no reduce el riesgo, lo transforma.

placeholder Intervención de rescate de unos alpinistas alcanzados por un alud. (EFE)
Intervención de rescate de unos alpinistas alcanzados por un alud. (EFE)

P: ¿Y qué alternativa informativa plantea usted?

R: Trasladar que existe un factor de riesgo acumulado. "Personas con amplia experiencia y alta exposición al terreno", "usuarios habituales de terreno complejo", "personas con alta exposición y larga historia sin consecuencias".

P: También es habitual leer en redes sociales expersiones como "eran unos inconscientes". ¿Por qué cree que se usan?

R: Suele ser en el caso de personas ajenas al mundo de la montaña ante determinados accidentes. Para generar distancia moral piensan que "eso no me pasaría a mí". ¿Qué se transmite al lector? “Esto solo les pasa a imprudentes”. No es periodismo ni política responsable. Moraliza el accidente, genera distancia social —"esto les pasa a otros"— y evita cualquier reflexión estructural. El efecto es perverso, pues impide que otros se identifiquen con la situación y, por tanto, aprendan.

"La mayoría de accidentes no nacen de la inconsciencia y no implican conductas temerarias evidentes, sino decisiones razonables"

P: Vamos, que la realidad es bien distinta de lo que muchas veces se transmite.

R: La mayoría de los accidentes no nacen de la inconsciencia y no implican conductas temerarias evidentes. Implican decisiones razonables en contextos ambiguos, normalización progresiva del riesgo, presión del grupo, del plan o del objetivo. Nadie sale pensando: "Hoy voy a ser inconsciente". Esto es un problema porque moraliza el accidente, genera una distancia emocional y oculta las causas reales. Una alternativa es hablar de que "se tomaron decisiones en un entorno de riesgo con información incompleta" o "la situación evolucionó de forma diferente a lo esperado".

"La "mala suerte" no es válida en gestión del riesgo, sino una forma de cerrar el caso, proteger el sistema y evitar preguntas incómodas"

P: Y qué me dice del recurrente "tuvieron mala suerte".

R: Pues que es la más peligrosa de todas, ya que se usa para cerrar el relato sin analizar nada. En boca de un cargo público es una renuncia explícita a aprender y mejorar. Volvemos a lo mismo. Cierra el análisis, niega la existencia de unas causas e impide cualquier aprendizaje colectivo. Esto es inaceptable. La mala suerte no es una categoría válida en gestión del riesgo. No es una causa, sino una forma de cerrar el caso, proteger el sistema y evitar preguntas incómodas.

P: Es decir, que un alud, una caída o un colapso no ocurren por azar.

R: Hay condiciones físicas y decisiones humanas concretas, además de límites de interpretación. Hablar de mala suerte implica que no había alternativas. Y casi siempre las había. Insisto, hablar de mala suerte interrumpe el proceso de comprensión de las familias, bloquea el aprendizaje social y legitima la repetición del error.

placeholder Alberto Ayora, durante una expedición. (EFE)
Alberto Ayora, durante una expedición. (EFE)

P: Su alternativa informativa para este caso...

R: Por ejemplo, "se alcanzó un umbral crítico del sistema" o "las condiciones y decisiones convergieron de forma desfavorable".

P: ¿Por qué cree que gusta la frase de que "la montaña no perdona"?

R: Porque es poética, suena profunda y llena el espacio sin explicar nada. De hecho, considero que es una frase tóxica, ya que no solo personifica la naturaleza, sino que también elimina el análisis, cierra cualquier debate técnico y traslada el mensaje de inevitabilidad. La montaña no castiga ni perdona. La montaña no negocia márgenes. La montaña no es un sujeto moral. No tiene intención. Es un entorno físico que responde a leyes.

"La montaña no castiga ni perdona, no negocia márgenes, no es un sujeto moral. Es un entorno físico que responde a leyes"

P: Lo que usted considera es que esta frase desplaza la responsabilidad analítica, ya que no se habla de decisiones, procesos y aprendizaje, de manera que solo queda la fatalidad.

R: Efectivamente, de ahí que la alternativa informativa sea hablar, por ejemplo, de que "el entorno no ofrece márgenes una vez superado cierto límite" o "el error en la montaña tiene consecuencias inmediatas".

P: Llegamos así a lo que se conoce como el falso positivo de seguridad, un concepto clave que, sin embargo, casi nunca se explica.

R: Un falso positivo ocurre cuando se toma una decisión arriesgada, no ocurre nada y el cerebro registra la decisión como correcta. Los accidentes graves no suelen llegar tras un error evidente, sino tras muchos falsos positivos acumulados. La montaña es un entorno de aprendizaje perverso: las decisiones prudentes no siempre se premian, mientras que las decisiones incorrectas a veces tienen recompensa positiva inmediata. El feedback real llega tarde… o nunca. Explicar esto al público es periodismo y política de calidad.

Foto: alberto-ayora-montanismo-riesgo-pirineo-aragones

P: ¿Y qué otros factores humanos son recurrentes en los accidentes?

R: La familiaridad con el terreno —"esto lo conozco como el salón de mi casa"— y el efecto halo y la aceptación social —si el líder o referente decide avanzar, el grupo calla—. La ausencia de disenso, el silencio ante la duda, es el preludio del accidente. La seguridad no depende de individuos brillantes, sino de equipos que se cuestionan.

"Cuando se usan clichés y excusas en lugar de exponer las causas, se tranquiliza al lector, pero se desinforma y perpetúan los mismos errores"

P: ¿Considera que el problema de fondo es dar la noticia sin analizar lo que ha podido suceder?

R: Los accidentes en montaña son fallos en la toma de decisiones bajo incertidumbre en sistemas complejos y dinámicos. Exactamente igual que en aviación, industria, sanidad, transporte... Cuando el periodismo usa clichés y excusas en lugar de exponer las causas, se tranquiliza al lector, pero se desinforma, se infantiliza al público y se perpetúan los mismos errores.

placeholder Servicios de rescate recuperan el cuerpo de un montañero. (EFE)
Servicios de rescate recuperan el cuerpo de un montañero. (EFE)

P: Entonces, según usted, para ser responsables, ¿qué preguntas habría que hacerse antes de informar sobre un accidente?

R: Pues las que educan sin señalar culpables, sin juzgar, sin especular. Preguntas que no buscan culpables, sino comprensión: ¿Qué condiciones objetivas había ese día?¿Qué decía el boletín y cómo se suele interpretar? ¿Qué información estaba disponible ese día? ¿Qué tipo de terreno estaba implicado? ¿Qué decisiones se toman habitualmente en situaciones similares? ¿Qué señales no estaban presentes? ¿Qué margen de maniobra existía? ¿Qué decisiones se tomaron antes del accidente? (si existe constancia objetiva) ¿Qué rutinas o sesgos pudieron influir? ¿Qué se puede aprender para reducir futuras exposiciones?

P: Un político que formula estas preguntas lidera prevención, no polémica.

R: Lo que nunca debe hacerse en una declaración institucional es moralizar, simplificar, cerrar el análisis y usar frases hechas. Al contrario, una declaración responsable debe reconocer la complejidad, evitar juicios y pensar en el aprendizaje.

"Un buen relato sobre un accidente de montaña no debe buscar héroes ni culpables, sino la comprensión del riesgo real"

P: Y el periodismo, ¿ni culpabilizar, pero tampoco tranquilizar por tranquilizar?

R: En mi opinión, un buen relato sobre un accidente de montaña no debe buscar héroes ni culpables. Tampoco infantilizar al lector o recurrir a frases hechas. Lo más importante es buscar la comprensión del riesgo real.

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P: Dicho esto, ¿cuál es su consejo o regla para periodistas y políticos cuando hablan de un accidente en la montaña?

R: Antes de publicar o hacer declaraciones, pregúntate: "¿Mi mensaje ayuda a entender el riesgo o solo ayuda a pasar página?". Si la respuesta es pasar página, el mensaje es irresponsable. Si el lector o ciudadano termina pensando qué mala suerte o a mí no me pasaría, hemos fracasado como comunicadores públicos.

"Informar y declarar mejor no evita accidentes, pero sí reduce que se repitan por los mismos errores. Informar mejor también salva vidas"

P: Para terminar, ¿cuál sería su mensaje final?

R: Pues que cada cliché repetido es una lección que no se aprende. Cada relato simplista es una oportunidad perdida de prevención. Y en deportes de montaña, las lecciones que no se aprenden, se repiten. Informar y declarar mejor no evita todos los accidentes, pero sí reduce que se repitan por los mismos errores. Informar mejor también salva vidas. Y eso, para comunicadores y políticos, es responsabilidad pública.

"Mucha gente se pregunta por qué vamos a la montaña, por qué aceptamos sus riesgos y la respuesta no es el peligro", escribió Jorge García Dihinx, famoso en redes sociales por su amor al montañismo, que el pasado 29 de diciembre falleció junto a su pareja, Natalia Román, en un alud en Panticosa. Este accidente mortal no es el único que ha sucedido en las últimas fechas, de ahí lo oportuno de insistir en un asunto en el que la prevención y el aprendizaje son fundamentales.

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