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Una oleada de acusaciones falsas pone en riesgo el negocio de la montaña en Nepal
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Una oleada de acusaciones falsas pone en riesgo el negocio de la montaña en Nepal

Al Gobierno de Nepal y a los empresarios sherpas se les ha acusado de ocultar los contagios para dar prioridad al dinero antes que a la salud

Foto: Imagen de un niño nepalí en el Safety Protocol
Imagen de un niño nepalí en el Safety Protocol

Ha terminado la campaña de primavera en el Himalaya. Desde finales de abril y durante todo el mes de mayo, el gobierno de Nepal y las más importantes agencias de expedición gestionadas por sherpas, han sufrido un intenso ataque a su reputación por la gestión de una de sus principales fuentes de ingresos: el turismo de montaña y las expediciones al Himalaya, especialmente al Everest. Se les ha juzgado y condenado ante la opinión pública internacional: “Las autoridades nepalís están ocultando lo que sucede en los campos base. Juegan con la vida de los montañeros y de su gente por dinero”. Acusaciones gravísimas, sin pruebas concluyentes, con origen en fuentes anónimas. Informaciones que, una vez contrastadas, dejan en muy mal lugar a sus firmantes ¿Necedad y frivolidad? ¿O hay otro tipo de intereses?

Como esos especuladores que invierten en corto por la caída de un valor, una campaña mediática apostó por el cierre de las montañas, por el fin de la temporada de escalada. Las consecuencias hubiesen sido desastrosas. Años de ruina para los millones de nepalís cuyo sustento depende de ellas.

Foto: Grupo de españoles en el aeropuerto de Lukla.

Por otra parte, El Confidencial ha contactado con Guillermo Sáenz de Santa María que lleva cinco semanas en el Khangri International Hospital de Katmandú aquejado de un edema pulmonar. Formaba parte del grupo de Álvaro y Oiarzabal. Se encuentra bien y ha celebrado la Liga del Atlético de Madrid en el hospital.

El sufrimiento

Hoy el sufrimiento de nuestros hermanos nepalís es nuestro sufrimiento. “Quiero enviar un mensaje de paz y esperanza desde Lumbini, este santo lugar del nacimiento de Buda. Es un mensaje de toda la ciudadanía de Nepal para nuestros amigos españoles. Vuestro sufrimiento se ha convertido en nuestro sufrimiento." El 27 de marzo de 2020, cuando, encerrados y desconcertados, enfrentábamos los primeros y duros embates de la pandemia, el alcalde de esa pequeña ciudad nepalí -la cuna de Buda- comunicaba, por medio de un vídeo, la donación a sus hermanos españoles de 50.000 mascarillas.

placeholder Hélène Drouin en la cumbre del Everest. (thamserku trekking)
Hélène Drouin en la cumbre del Everest. (thamserku trekking)

Emociona recordarlo cuando ese pueblo, devastado en 2015 por un terremoto, sufre un nuevo tormento. La Agencia Española de Cooperación y numerosas ONGs se han movilizado para aportar todo tipo de material. Hace unos días hablamos con Edurne Pasaban, atareada en la gestión del envío de miles de mascarillas, batas... Al igual que los voluntarios de Hugging Nepal que trabajan a pie de calle en Katmandú o SOS Himalaya que recoge fondos. Hoy el sufrimiento de nuestros hermanos nepalís es nuestro sufrimiento.

“Después de visto, todo el mundo es listo”

“Aquí no hay que buscar culpables. El gobierno ha intentado hacerlo lo mejor posible. Demostrar al mundo que Nepal estaba sano. Porque si no pasa lo de la cepa india, este año hubiese sido un triunfo para el turismo. Hubiese llegado gente para expediciones y marchas. Se hubiese hablado en el mundo: “Mira, Nepal funcionando” El Confidencial ha contactado, sobre el terreno, con Mikel Leizeaga, un empresario que lleva media vida en Katmandú colabora con la Embajada Española y regenta el Greatwall International Hotel, en pleno barrio de Thamel. “En febrero y marzo la incidencia del Covid era mínima. Con sus criticas muchos montañeros se están columpiando. Has venido cuando Nepal estaba en unas condiciones buenísimas, porque apenas había casos. Ha llegado la cepa india… pues qué mala suerte. Ya eres mayorcito. Aquí no hay que buscar culpables.”

Durante los primeros meses del año la baja incidencia de la pandemia en Nepal alentaba la esperanza de recuperar una actividad que representa el 6,7% del PIB. Desde noviembre del año pasado, Mingma Sherpa, de Thamserku Trekking, junto a Raj Gyawali (Social Tours) y Amrit Ale (Himalayan Quest), recorrieron los lodges, las hospederías donde comen y pernoctan los caminantes y escaladores. Allí explicaban a las comunidades sherpas el Safety Protocol in Mountain Tourism que debía aplicarse en las dos regiones más transitadas: Helambu y el Khumbu, la ruta hacia el Everest.

Sus esfuerzos no resultaron baldíos. Pese a la devastación sufrida han demostrado ser capaces de contener los contagios. “Si tienes un problema en el Campo Base del Everest (CBE) las agencias te mandan un helicóptero a la hora que sea, mientras haya luz y visibilidad”, confirma Mikel Leizeaga. Sin embargo, no estaban preparados para hacer frente a otra pandemia: la insidia disfrazada de información.

¡A ver quién la dice más gorda!

“Siento que el gobierno de Nepal juega con nuestras vidas”. “El Covid no se ha evitado en los campos base por dinero”. “El Gobierno ha levantado un muro de silencio y prohíbe los PCR en el Everest”. Estas, y otras afirmaciones, se han realizado por conocidos alpinistas a medios de comunicación que las han difundido sin contrastar. Con piras que consumían a decenas de cadáveres en las calles de Katmandú, la señora Bierling, escribiente en la en su día prestigiosa Himalayan Database, declaraba a la CNN: “El gobierno estaba tratando de mantener los casos de Covid bajo la alfombra. Y me temo que el peor de los escenarios se ha hecho realidad.” Se refería, Bierling, a los contagios en los campos base. ¿Aportaba datos? Ninguno.

placeholder Campo base del Everest. (Thamserku trekking)
Campo base del Everest. (Thamserku trekking)

“El Ministerio de Salud nos ha negado el permiso para realizar pruebas PCR en el CBE”. De esta denuncia anónima, publicada el 1 de mayo por un blog de montaña que especulaba sobre si debería cancelarse la temporada, se hicieron eco algunos de los principales medios de comunicación anglosajones. Todo parecía encajar. Un gobierno y unos empresarios sherpas que “juegan con nuestras vidas. Que esconden los contagios” ¿Cómo van a permitir que se hagan pruebas PCR en el Campo Base?

PCR en el Campo Base: misión imposible

El Confidencial ha consultado al respecto con responsables del sistema GeneXpert de la empresa Cepheid, la plataforma más flexible para realizar pruebas de diagnóstico de SARS-Cov-2. “La biología molecular de última generación te da un resultado de PCR en 50 minutos. No es barata; no tiene nada que ver con un antígeno. Para funcionar, el sistema solo requiere un suministro de corriente continuo y estable. En algunos pequeños hospitales se ha instalado un sistema de alimentación (SAI) para evitar problemas por las perturbaciones en la red. Los cartuchos de los reactivos se conservan a temperatura ambiente entre 2 y 28 grados.” No está testado su funcionamiento a más de 5.000 metros.

Generadores alimentados por keroseno son la fuente de energía habitual en un campo base. ¿Aseguran un suministro eléctrico estable? No. ¿Es posible con placas solares y acumuladores? Difícil, pero supongamos que sí… ¿Qué inversión se necesitaría para hacer un control de PCR a las 1.500 almas que habitan en el CBE? Este chequeo masivo se le exigió al gobierno nepalí. El coste rondaría los 100.000 euros (El modelo de GeneXpert que admite cuatro tomas cuesta unos 40.000 euros. El precio del kit con 10 reactivos es de 370 euros).

Con el sistema trabajando las 24 horas -algo inviable- y analizando 4 tomas cada 50 minutos, se harían unos 100 test al día. Es decir, termina la temporada, los alpinistas se van a sus casas y tu sigues haciendo test. Si no has fundido antes el equipo.

placeholder Javier Remon en la cumbre del Everest
Javier Remon en la cumbre del Everest

Un buen amigo, nos informa sobre otro sistema más económico para hacer PCR: Cobas Liat de Roche. Comprobamos los requisitos ambientales. Dos de ellos descartan su uso: temperatura ambiente entre 15 y 32 grados; altitud máxima operativa 2.000 metros. El CBE está a 5.400 m.

Difundir insidias sale gratis

Después surge una pregunta. La que la bloguera que difundió esta noticia debería haber hecho a su fuente anónima: si usted tuviera que decidir entre instalar una plataforma de diagnóstico de SARS-Cov-2 en un hospital de Katmandú o en el CBE, ¿dónde lo haría?

Pero esto ya es pedir demasiado. Otra noticia falsa difundida: “Los egoístas montañeros llevan el oxígeno que necesitan los hospitales”. Ese oxígeno no sirve para uso hospitalario ¿Qué ganan con esto?

Información sin confirmar o inexistente

¿Cuántos casos confirmados de Covid-19 hubo en el CBE? Nadie lo sabe y todo han sido especulaciones. El Confidencial ha hablado con Lukas Furtenbach, un empresario austriaco que dirige una agencia de expediciones y que abandonó el CBE a mediados de mayo. Sus declaraciones a la agencia AP afirmando que “había al menos 100 casos en el CBE y podrían llegar a 200” fueron la denuncia más dura y directa contra el Departamento de Turismo nepalí.

El Confidencial: Quisiéramos aclarar algunas de las informaciones. Es importante, porque usted cuestiona la gestión de un gobierno…

Lukas Furtenbach: Yo no los cuestiono, ellos se cuestionan a sí mismos. El brote de Covid en el campamento base es/era evidente, sin ninguna duda.

EC: No dudamos de su información. Pero estos datos deben ser confirmados, ¿tienes algún documento que lo demuestre?

Lukas Furtenbach: Hubo un gran brote de Covid en el CBE. La Asociación de Rescate del Himalaya (HRA) confirmó 35 positivos de escaladores evacuados del CBE (El Confidencial no ha encontrado ninguna referencia para dar por bueno este dato. La HRA proporciona atención médica básica y de urgencia en el CBE y no ha emitido ningún informe al respecto en sus redes sociales). Muchos escaladores positivos y evacuados del CBE ya han hablado con los principales medios de comunicación. Muchos médicos han hablado con los principales medios de comunicación. Todo está documentado y publicado ya. No hay ninguna duda de que esto ocurrió.”

placeholder Martin Migueles con el príncipe de Bahréin en el campo base del Everest
Martin Migueles con el príncipe de Bahréin en el campo base del Everest

Lukas Furtenbach también afirmó a El Confidencial que responsables de la agencia nepalí Seven Summit Treck (SST) habrían declarado a la CNN que 30 de sus clientes se habían contagiado. Extremo que no hemos podido confirmar puesto que, visionado el vídeo, la CNN no reproduce ninguna declaración de SST.

EC: Usted suspendió su expedición ¿Cree que se le debería compensar? ¿Cree que no se canceló la temporada una vez iniciada para evitar pagar indemnizaciones?

Lukas Furtenbach: Es frustrante ver que el dinero está por encima de la vida. El gobierno debería prorrogar los permisos de escalada para los que no tuvieron oportunidad de hacerlo esta temporada. Y sí, creo que no suspendieron la temporada porque eso significaría que admiten un error y que tienen que extender los permisos. Y eso supondría una pérdida financiera para ellos.”

Foto: Paneles solares en alta montaña.

El señor Furtenbach defiende sus intereses, pero puede tener un problema en su intento de armar un pleito contra el Departamento de Turismo de Nepal. Concluida la temporada de primavera 2021 los datos provisionales establecen en 534 personas (entre clientes y sherpas) las que habrían alcanzado la cumbre del Everest. Por otra parte, han sido cuatro las personas que fallecieron, por accidente o desfallecimiento, en la montaña. No se ha comunicado ninguna muerte por causa del Covid-19. Furtenbach se fue, otros se quedaron.

Un país víctima

No se le puede imputar responsabilidades a un país que es víctima. El Confidencial ha contactado con algunos de los montañeros que permanecieron en el CBE para recabar su testimonio directo. Uno de ellos es Martín Migueles, natural de Necochea, una ciudad al sur de la provincia de Buenos Aires. Abogado con sangre materna española.

EC: ¿Crees que son justas las críticas de que se ha “engañado” a los montañeros, de que se ha supeditado la salud al dinero?

Martín Migueles: No es justo. Te voy a decir por qué. Nosotros arribamos a Katmandú el 3 de abril y Nepal estaba completamente abierto. Era un gusto ver a la sociedad funcionando. La enfermedad estaba controlada. Y, de repente, la cepa india nos pasó por encima. No se le puede echar la culpa a un país que es atacado por una enfermedad tan radical y sumamente contagiosa. Esta cepa les ganó a todos. Es injusto acusarles cómo se está haciendo.”

placeholder Mingma Sherpa, Raj Gyawali y Amrit Ale
Mingma Sherpa, Raj Gyawali y Amrit Ale

A mediados del pasado abril, Martín y sus dos compañeros llegaron al CBE y el 8 de mayo bajaron hacia Katmandú. “Cuando nos dimos cuenta de que uno de nosotros tenía un poco de fiebre nos comunicamos con la agencia SST. Yo tenía síntomas, pero resultó ser una bronquitis. Una vez decidimos bajar, en dos o tres horas se organizó la salida y el helicóptero estaba a nuestra disposición. La eficiencia en los traslados por parte de Seven Summit Treck (SST) fue impecable. Éramos bastantes. Estaba la expedición del príncipe de Bahréin, también un grupo internacional de 30 montañistas. Ninguno tuvo una queja relacionada con el funcionamiento en el CBE o los traslados en helicóptero”. SST tuvo 122 permisos de ascensión al Everest. Hicieron cumbre 45 de ellos más 63 sherpas. Martín y sus dos compañeros, regresaron de nuevo al CBE, pero “nuestro estado físico nos aconsejó no intentar subir”.

La francesa más joven en la cumbre del Everest

Javier Remon, un argentino que vive 10 meses en África organizando safaris, hizo cumbre en el Everest el 11 de mayo; al poco tiempo llegó Hélène Drouin la francesa más joven en lograrlo, con 27 años. La agencia nepalí Thamserku Trekking se encargó de coordinar su logística.

El Confidencial ha tenido la oportunidad de conversar con Remon. “La preocupación era que nosotros o los sherpas nos contagiásemos. Hablé con los responsables de la agencia y les dije que yo quería subir a la primera oportunidad. Todos coincidimos en este objetivo. Durante los 23 días que pasé en el CBE nos dijeron que hiciésemos “burbujas” y que no se produjesen contactos entre miembros de distintas expediciones, a fin de tenerlo todo controlado y evitar contagios. Esto afectaba también a los sherpas. En mi expedición había unos 10 integrante no nepalíes”.

placeholder Imagen del Safety Protocol
Imagen del Safety Protocol

EC: ¿En tu condición de empresario que organiza safaris, crees que podría tener viabilidad una reclamación al gobierno nepalí por ocultación o negligencia frente al Covid?

Javier Remon: Ese razonamiento me parece muy ilógico en la época que vivimos, donde viajamos sabiendo que el virus está ahí. No le veo viabilidad a ese reclamo. Si no se puede controlar ni en Europa… pretender que uno va a ir al Everest y el virus va a respetar la montaña y además te viene la cepa indi. El gobierno nepalí te obligaba a hacer cuarentena en Katmandú y a tener un PCR para partir hacia el CBE. A mí ya me parecía excesivo que me obligasen a hacer otro PCR, pero eran medidas necesarias.

EC: Se ha insinuado que los montañeros han falsificado PCR en Katmandú…

Javier Remon: Pues que dice eso no ha visto los certificados: llevan tu foto y un código QR.

Siento a España aquí

“Soy un deportista, soy del Atlético de Madrid y a mi pocas cosas me han vencido en esta vida.” Hablamos con Guillermo Sáenz de Santa María. Llegó a Katmandú con el grupo de Álvaro y Oiarzabal que fue repatriado el pasado 22 de mayo. “Yo desde el primer momento me siento amparado, me siento seguro, me pidieron que me pusiera en sus manos, que esto era cuestión de tiempo, que a mí no me iban a abandonar y no me han abandonado” Guillermo mantiene un contacto diario con los responsables de Helvetia, la aseguradora de la Federación Andaluza de Montaña. Guillermo se sacó la Licencia Federativa unos pocos días antes de partir hacia el Himalaya. Ha comprobado su importancia. Seguro que el próximo año también se federa. “Quiero decirte otra cosa, hay una persona, Ana (Ana Menéndez-Pidal) de la Embajada de España en Nueva Delhi, está pendiente de mi todos los días. Es mi ángel de la guarda. Yo no estoy solo, siento a España aquí.”

Ha terminado la campaña de primavera en el Himalaya. Desde finales de abril y durante todo el mes de mayo, el gobierno de Nepal y las más importantes agencias de expedición gestionadas por sherpas, han sufrido un intenso ataque a su reputación por la gestión de una de sus principales fuentes de ingresos: el turismo de montaña y las expediciones al Himalaya, especialmente al Everest. Se les ha juzgado y condenado ante la opinión pública internacional: “Las autoridades nepalís están ocultando lo que sucede en los campos base. Juegan con la vida de los montañeros y de su gente por dinero”. Acusaciones gravísimas, sin pruebas concluyentes, con origen en fuentes anónimas. Informaciones que, una vez contrastadas, dejan en muy mal lugar a sus firmantes ¿Necedad y frivolidad? ¿O hay otro tipo de intereses?

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