Nueva plusmarca nacional femenina

Del Pico Lenin al Teide: Belén Rodríguez, la alpinista que bate récords y además vendimia

Belén Rodríguez es una referencia en el mundo de la nutrición deportiva, pero mientras se ganaba la vida en ese mundo le picó un gusanillo hasta el punto de batir un récord en el mismo Teide

Foto: Belén haciendo cumbre en la Lenin Race.
Belén haciendo cumbre en la Lenin Race.

Cuando estableces un récord sin ningún apoyo te queda un regusto agridulce. “A mí me pararon en el Parque y perdí casi 20 minutos; había llamado a Turismo de Los Realejos y no me hicieron ni caso. Les dije que quería establecer un nuevo récord de subida al Teide por la ruta 040 y que si podían darme alguna facilidad, sobre todo por el permiso, para no perder tiempo con los guardas del Parque, pero ni caso.” Belén Rodríguez acaba de establecer un nuevo récord nacional femenino en la subida al Teide por la 040. Esta ruta se denomina así porque parte del nivel del mar, acumula 4.000 metros de desnivel positivo y finaliza, de nuevo, a nivel del mar.

“Eran los últimos 200 metros. Llegué al control del Parque; tuve que sacar mi móvil y el Dni. El guarda no me encontraba en la lista. Perdí mucho tiempo y, además, el último tramo me obligaron a hacerlo con la mascarilla puesta. En fin, que si vas a hacer un récord tienes asistentes y no paras”, cuenta Belén. Contrastan las vicisitudes de la atleta de Almansa con las facilidades que, al día siguiente, disfrutó Pau Capell, que fijó un nuevo récord masculino.

El 6 de agosto del pasado año completó la Lenin Race, la carrera de montaña más alta del mundo: su meta está en la cumbre del pico Lenin, a 7.124 metros, en la cordillera de Pamir. Ese día Belen entró por derecho propio en la categoría de los desconocidos deportistas fuera de serie. Un selecto grupo que abunda en nuestro país, para escarnio de algunos responsables deportivos de montaña.

Belén, en su subida al Teide .
Belén, en su subida al Teide .

Hablo con ella de los motivos que la llevaron a Tenerife, una decisión repentina, propia de esta mujer con coraje, miembro del equipo Rab España. “Siempre he sido muy estricta, disciplinada y además supercompetitiva en todo. En el trabajo, en los estudios... en la carrera no he sacado menos de un sobresaliente. Mi perfil es ese: lo que hago intento hacerlo lo mejor que sé. Recientemente, la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara, su club, había aprobado concederme la Medalla de oro al Mérito Deportivo por ser la primera española en completar la Lenin Race, y me dije que tenía que hacer algo en agradecimiento. Pensé que el récord nacional de la ruta 040 estaría bien”.

La ruta 040 al Teide es el mayor desnivel positivo continuo de España. La corredora comienza en la playa del Socorro, en el municipio de Los Realejos, y en apenas 25 km alcanza los 3.718 metros de altitud de la cumbre del volcán del Teide. Deshace lo andado y, con la vuelta, suma 56 km de carrera. Durante este trajín, sus piernas han subido 3.900 metros de desnivel positivo y sufrido los mismos de bajada. Al pisar de nuevo la arena de la playa del Socorro, el crono marcó 8 horas y 22 minutos, rebajando el tiempo anterior en tres minutos. Pudo bajar ese tiempo en 20 minutos, los que tardó el control de acceso al Teide en permitirla continuar con la marcha. Llegó a la cumbre con la mascarilla puesta.

La relación con estos deportistas resultó contagiosa. Un contagio positivo y estimulante. Me di cuenta de que me gustaba trabajar con corredores de montaña

Su llegada a la cumbre del Teide.
Su llegada a la cumbre del Teide.

Belén es una mujer menuda, de trato agradable y aspecto atlético, que descubrió las carreras por montaña por curiosidad científica. “Era la responsable de la Unidad de Nutrición Deportiva en un centro médico y muchos de mis pacientes, digámoslo así, eran corredores de media distancia, de maratón y también de montaña. Sentí curiosidad. Me preguntaba qué sensaciones tendrías al terminar una carrera de 10 km; después una de 20 km y así... La relación con estos deportistas resultó contagiosa. Un contagio positivo y estimulante. Me di cuenta de que me gustaba trabajar con corredores de montaña. Por otra parte, me pregunté cómo podría ser más eficiente en mi trabajo. Venían personas que estaban preparando ‘ultras’ para pedirte consejo. Comienzan a llamarte y llega un momento en el que caes en la cuenta de que te faltan datos empíricos. Que no tienes referencias para dar pautas de nutrición tan específicas. Ese fue el motivo por el que decidí que lo mejor era experimentar, registrar lo que soportaba un corredor. No había literatura científica que fuese aplicable a las necesidades de un corredor de carreras de larga distancia, con un factor añadido: el de los efectos de la altitud. Determiné qué la mejor manera de comprender era hacerlo”.

La Lenin Race seguramente sació esa curiosidad. En Tayikistan se plantó Belén en agosto del pasado año, sola, o mejor dicho: acompañada de su determinación. No había una carrera más alta que saciase su afán competitivo. En la edición de 2019 tomaron la salida 10 hombres y se retiraron cinco; tres mujeres y llegaron dos: la rusa Stephanishina Oksana y tras ella la española Belén Rodríguez. Salió del Campo 1 (4.400 metros de altitud) a las 4:00 am; llegó al Campo 2 (5.300 m) a las 6:21 am; al Campo 3 (6.100 m) a las 8:09 am; al Campo 4 (6.400 m) a las 10:21 am y desde ahí salvó los 734 de desnivel hasta la cumbre (7.134 m) en 2 horas 44 minutos. “Desde los 6.000 metros a la cumbre los alpinistas suelen tardar unas nueve horas”. Ella lo hizo en cuatro: “al final vas fuerte”. Terminó la ascensión a las 13:05 pm, en 9:05 horas, el límite del tiempo de corte establecido por la organización de la prueba. Había superado 2.700 metros de altitud con temperaturas de entre -20 y -25 grados “No hizo mucho viento” nos aclara Belén, que, como ya se ha dicho, acababa de entrar en la categoría de los desconocidos deportistas fuera de serie.

Belén en la cumbre de la Lenin Race.
Belén en la cumbre de la Lenin Race.

Le pregunto por los recuerdos de esa carrera. “El problema es que te de una pájara, un bajonazo y te quedes. El día de la carrera, a partir de los 6.000 metros, no sabes cómo vas a estar ¿Y si no voy bien... y si a los 6.400 me tengo que sentar? Se me pueden congelar los pies... Una competición en esas altitudes tiene unos riesgos completamente desconocidos, bueno y llamarle a eso carrera es mucho decir. No había ninguna asistencia. A mí no me proporcionaron un GPS o un localizador. Acertar con el equipamiento es una decisión difícil en una prueba tan comprometida como la Lenin Race. Belén lo confirma: “Comenzamos de noche (a las 4:00 am). Había alguien de la organización en el Campo 2; otro en el Campo 3 y un muchacho en el Campo 4, que de campo no tenía nada, y ya hasta la cima. Es una montaña que no tiene ninguna complicación técnica, pero no te tropieces, no te caigas, porque no sabes cuándo se van a enterar. En ese escenario tienes que ir ligera, pero con la seguridad de que si sucede un percance puedes aguantar".

Los malos tiempos que nos ha tocado vivir han trastocado los planes de muchos corredores y sobre todo, alpinistas de élite. Belén tenía previsto iniciarse en los ocho miles del Himalaya. Tendremos que esperar a que escampe. Mientras atenderá a la llamada de su familia para ayudar en la vendimia del pequeño viñedo que tienen en Almansa. Porque sí, Belén Rodríguez también vendimia.

Alpinismo

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