charla con el alpinista sergi mingote

Por qué las nuevas normas del Everest no sirven para nada: atascos para 2020

En una charla con el alpinista Sergi Mingote desgranamos ciertas claves para deducir que, si no se hace más, las nuevas normas en el Everest no servirán de gran cosa por evitar atascos

Foto: Foto tomada ese famoso 22 de mayo. (Reuters)
Foto tomada ese famoso 22 de mayo. (Reuters)

“No me ha gustado eso de 'sopa para todos'. El problema son los turistas de altura. Con 25 años en la montaña y diez ochomiles no veo lógico que sea obligatorio para mí -o un alpinista profesional- la contratación de un guía que, a lo mejor, lleva dos ochomiles a sus espaldas”. Sergi Mingote (Parets del Vallés, 1971) coronó el Everest por primera vez en 2001 -por la cara norte- y por segunda ocasión en 2003 -cara sur, cuando realizó la primera conexión de la historia desde la cima de la cumbre-. A este experimentado alpinista le parece bien que el gobierno de Nepal regule los ascensos al Everest, pero las actuales propuestas no le convencen demasiado, “deben ser más concretas”.

“Es positivo que haya regulaciones. De alguna manera admiten que han de buscar una solución para evitar aglomeraciones. La acreditación de haber hecho un 6.500 previamente me parece bien, pero lo del sherpa obligatorio es algo que ya sucedía en el 99,9% de los casos”, comenta Mingote a El Confidencial. Ese 0,1% restante bien podría ser el hueco para los alpinistas profesionales, como pudiera ser su caso.

La información que ha publicado esta semana 'Reuters' habla de la intención que hay de cambiar las leyes nepalíes en un futuro cercano, así que ni siquiera se sabe con exactitud el cuándo y el cómo. Al menos sí se sabe que habrá una intervención para evitar otra fotografía como la del pasado 22 de mayo de Nirmal Purja que tanto revuelo causó en poblaciones a escasos metros del nivel del mar. En Nepal, no tanto…

China se está planteando seriamente limitar drásticamente la ascensión por su cara norte del Everest, algo que, a los ojos de Mingote, “no tiene mérito. Es un país rico que no depende de la montaña… y el Tibet no es que le importe mucho. Lo complicado es Nepal, un país pobre en el que mucha gente vive de las expediciones, los lodges...”. Y en esas están, en realizar alguna acción para evitar que su montaña más mediática esté demasiada expuesta, se desgaste y cree una mala imagen de un país que vive mirando al norte, al Himalaya.

En otoño ya nadie se arriesga a subir

Pese a todo el revuelo que se armó en 'tierra', lejos de la montaña, la famosa foto “muestra una realidad relativa, de dos días al año. Los 363 restantes se puede subir tranquilamente y sin agobios”, aclara Sergi, quien explica que “las agencias saben que en los últimos 15 años siempre ha habido una ventana de buen tiempo entre el 15 y el 25 de mayo, así que preparan todo para hacer cumbre en esa época. Quieren correr menos riesgo y por eso van esos días. Ya nadie sube en otoño”, una época en la que también es posible subir con ciertas garantías a la cima, pero hay más nieve y no hace tan 'buen tiempo' estadísticamente.

Si se aplican las nuevas normas, ¿qué ocurrirá en 2020? “Pasará exactamente lo mismo. No tengo dudas. Y siendo año redondo -2020-, en el que hay más celebraciones y son fechas especiales...”, asegura Mingote, que a estos argumentos suma el de la posible limitación por la cara de China y el escaso impacto que tendrían las regulaciones que se han hecho públicas esta semana (salvo que las implementen o sean más estrictas).

De momento, se estiman ya tantas reservas para la primavera que viene como habitualmente, así que la fotografía para 2020 dependerá de las ventanas de buen tiempo que se den en la segunda mitad de mayo. Y que todo se quede ahí, porque “imagínate si de repente cambia el clima y se pone mal. Nadie de los de allí está preparado para hacer un descenso en esas condiciones. Sería una catástrofe”.

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