EN SU HISTÓRICO INTENTO INVERNAL AL K2

El sueldo de los sherpas de Alex Txikon o por qué no les importa cobrar tres veces menos

El alpinista vizcaíno Alex Txikon es especial. Tiene una manera de afrontar cada reto diferente a la común y da un protagonismo, confianza y trato a los sherpas como pocos

Foto: Los sherpas de la expedición de Alex Txikon en el K2. (@AlexTxikon)
Los sherpas de la expedición de Alex Txikon en el K2. (@AlexTxikon)

Nuri, Walung, Pasang, Cheppal y Gelsem son los sherpas que acompañan a Alex Txikon en su intento de hacer cima en el K2 en invierno, algo que de conseguirlo sería la primera vez en la historia. La expedición en la actualidad consta de nueve miembros (ya ha habido dos bajas) y, como suele ser habitual, hay un líder en torno al que giran la mayor parte de decisiones… vitales en muchos casos cuando se habla de ochomiles. Los sherpas, normalmente, están en un segundo plano tanto en la propia expedición como mediáticamente, aunque en el caso de Alex no es así. El carácter y filosofía del vizcaíno es tan particular y especial que hasta los sherpas han reconocido que han preferido acompañarle a él cobrando tres veces menos que yendo al Everest en otras expediciones en las que no están tan considerados.

“Esta ha sido nuestra primera salida al K2, y estamos muy contentos. No nos podemos sentir más seguros ni más queridos. A nosotros, en el Everest nos pagan tres veces más de lo que Alex nos da, pero nos dijo que si algo le pasara a alguno de nosotros, él cuidaría de nuestras familias, y eso no lo hace cualquiera. ¡Por eso, y por mucho más, estamos aquí!”, han narrado los sherpas este fin de semana, ya con el Campo 2 preparado para un próximo asalto al Campo 3.

“Nuestro amigo (Alex) siempre está ahí para tirar de todos, para tranquilizarnos... Él piensa, razona, y escucha, que es lo más importante. A nosotros, por ser nepalíes, sabemos que siempre se nos trata de forma despectiva, pero no ocurre así con Alex”, comentan los porteadores asiáticos a los encargados de la comunicación del alpinista vasco. Desafortunadamente, la narración de los sherpas es la realidad que está incluida en su salario, la de una cierta desconsideración en algunas expediciones comerciales. Es cierto que ellos están mejor aclimatados que los que vienen de fuera, que cobran por este trabajo y que facilitar la calidad del viaje de los extranjeros está entre sus labores, pero hay quien traspasa la línea de tener un 'guía servicial' hacia la de una especie de 'criado de las alturas'.

Con Txikon, aunque las decisiones tengan nombre y apellido, los 'privilegios' mantienen una estructura horizontal, como explican los sherpas con el siguiente ejemplo: “Dos horas antes de salir, Alex ya estaba en pie preparado. Nos había calentado el agua para el desayuno. Se le había roto la cremallera del saco y no había podido dormir del frío. Alex sabía que estaban los sacos de Pasang y Cheppal libres... ¿Sabes cuál fue su contestación al preguntarle que por qué durante la noche no nos pidió un saco estando al lado? Que no quería molestar y que como llevamos sacos finos, sabe que nos metemos dentro de dos. Así que se pasó toda la noche sin dormir y encima nos preparó el agua y organizó todo fuera de la tienda”. Hay más: “Empezamos a escalar con mucho peso, cada uno con cerca de 25 kilos, y Alex se echó una bobina más de cuerda que los demás...”.

Todo lo peor, para Alex

Y más… “Llegamos al Campo 1. Hace mucho frío y hay que tallar las repisas porque no hay sitio. Más de dos horas picando y, una vez más, Alex nos sorprende: se va a la peor tienda, la más incómoda y menos soleada. Porta su cantimplora con un litro de Tang naranja, que nos gusta mucho, y se encarga de que todos bebamos, excepto él. Es increíble, se entera de qué comemos y cuánto bebemos cada uno. Para colmo, llevamos para cada una de las tiendas dos infernillos, pero Alex sólo quiere uno porque prefiere que en la otra tienda, que están cuatro, estén calientes y puedan beber más. No es lógico lo de este chico, siempre piensa por los demás y tenemos que andar detrás de él para que también coma y beba. Primero los demás y él siempre el último. Hemos de reconocer que no nos ha pasado nunca esto y si estamos aquí es por Alex, porque ante todo cree en nosotros y nosotros en él”.

Ya no es sólo una cuestión de filosofía, compañerismo y respeto, sino que da muestras de la seguridad de Txikon en su capacidad para poder asumir el rol de supervisor de todos sus chicos. Como reconocen los propios sherpas, no es normal a alturas de entre 5.000 y 8.000 metros, donde el cuerpo humano está cercano a su límite y hay poco margen para pensar en los demás. Txikon -de físico y mente-, parece ir sobrado.

Alpinismo

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