EL CONFIDENCIAL, EN EL CAMPO BASE DEL EVEREST

Diario de la gesta de Alex Txikon: una ascensión histórica (e imposible) al Everest

Alex Txikon va a intentar una ascensión insólita al techo del mundo, el Everest: llegar a la cumbre sin oxígeno y en invierno. El Confidencial, desde el campo base, contará su día a día

Foto: Campo base de la expedición de Txikon bajo el Pumori.
Campo base de la expedición de Txikon bajo el Pumori.

Hemos llegado al Campo Base del Everest. Tras nueve días de caminata, El Confidencial añade a sus crónicas de montaña la decisión de cubrir en directo una épica -e insólita- expedición al Himalaya en condiciones de máxima dureza: el segundo intento de Alex Txikon por hacer cumbre en el Everest, sin oxígeno y ejecutado íntegramente en la temporada invernal. ¿El motivo de esta decisión del periódico? Quizá no hemos encontramos un modo mejor de sentir y compartir una aventura que puede hacer historia en el alpinismo.

Este es el principal motivo, pero no el único. Antes de partir hacía Katmandú recibimos un encargo. Los alumnos de 3º de primaria del Colegio Los Olivos de Las Rozas, animados por un 'maestro de vocación absoluta', Tristán González, querían que Alex supiera que le seguían animando como en su primer intento. Y para dejar constancia de esa voluntad, los niños escribieron sus buenos deseos en una cartulina. Mi compromiso con ellos fue entregársela en mano. Me sentí como Miguel Strogoff, el capitán de los Correos del Zar. Solo que el personaje de Julio Verne tenía 30 años y un servidor le dobla la edad. Es posible que no aguante muchos días los 24 grados bajo cero nocturnos del Campo Base del Everest, pero la carta de los alumnos había que entregarla y así se ha hecho.

Los niños de Las Rozas que apoyan a Alex Txikon en su ascensión al Everest

Alex Txikon es una interesante mezcla de sangre andaluza y ecosistema montañero vasco. El Barrio de San Ignacio, en Lemona -cerca de Bilbao-, se construyó en 1950 por el Ministerio de la Vivienda. Había que dar cobijo a los miles de emigrantes que llegaban a la Cuenca del Nervión. Allí se instalaron los padres de Alex, provenientes de un pequeño municipio malagueño, Del Burgo, cercano a Ronda. “Mi padre llegó solo en 1954 y vivió en casa de un tío suyo que le procuró trabajo en la Babcock Wilcox; después vino mi madre”, recuerdan Mari Carmen y Yoli, las hermanas que más han cuidado al alpinista, nacido en 1981 y el menor de 13 hermanos.

El Everest y el "conquistador de lo inútil"

Alex, curtido como miembro de numerosas expediciones -especialmente en las de Edurne Pasaban- tras lograr la proeza de la primera invernal al Nanga Parbat (2016) y con 10 ochomiles en su mochila, es consciente de que intenta una ascensión imposible. Afronta un desafío que, de conseguirlo y volver para contarlo, le convertirá en el más grande “conquistador de lo inútil” -así se reconoce a los alpinistas- de la historia del Everest.

Una historia que tiene tres hitos. La “operación militar” de 1953 fue el primero. “El Comité del Himalaya llegó a dos conclusiones en punto a la estrategia: primera, que la esperanza de un pronto éxito en el Everest dependía de que se permitiera la utilización de fuertes provisiones de oxígeno; segunda, que el volumen de la expedición habría de determinarlo la naturaleza del plan de ataque y el peso del oxígeno requerido para su desarrollo”. Así lo narraba W. H. Murray en 'La Conquista del Everest', la primera crónica sobre la expedición británica que dirigió el coronel de Estado Mayor John Hunt. El libro se publicó en julio de 1953, a las pocas semanas de alcanzarse la cumbre, el 23 de mayo. Quizá una editorial como Desnivel, al menos igual de heroica que los miembros de aquella expedición, podría reeditarlo.

En esos “viejos tiempos del alpinismo” que algunos añoran, las operaciones eran planificadas por estrategas militares para mayor gloria de la Union Jack. Durante el año de 1953, los ataques a la cumbre del Everest estuvieron reservados a las expediciones británicas. En 1952 lo habían estado a las suizas.

“Un cañón para lanzar bombas sobre faldas cubiertas de nieve inestable; puentes metálicos extensibles; para el asalto raciones del ejército. El material a transportar pesaba siete toneladas y media, requiriéndose 350 porteadores”. El Everest se rindió a los británicos; Murray pudo escribirlo y la reina Isabel II celebrarlo en su coronación.

Reinhold Messner (i) con Txikon en marzo de 2017, días antes del primer intento de cumbre.
Reinhold Messner (i) con Txikon en marzo de 2017, días antes del primer intento de cumbre.

Pero no todos los montañeros ingleses eran partidarios del uso de oxígeno. Reflexionaba W. H. Murray que “el empleo de oxígeno artificial desplaza el problema del Himalaya en sí, convirtiéndolo en un problema alpino... de interés relativamente escaso. Una ascensión con oxígeno resuelve un problema técnico de ingeniería, pero deja el problema esencial del Everest completamente intacto. El resultado final tiene que ser que aquellos que compartan el espíritu y los ideales de Francis E. Younghusband (militar y explorador británico que presidió la Royal Geographical Society) volverán, en el transcurso del tiempo, al Everest, aceptando de nuevo el reto que ahora se ha eludido”.

Tuvieron que pasar 25 años para que Reinhold Messner y Peter Habeler lograran subir sin oxígeno. Fue el 8 de mayo de 1978. La deuda con el Everest estaba saldada. Para Messner, sin embargo, no del todo. En septiembre de 1980 regresó para ascender una vez más sin oxígeno y esta vez en solitario. Ahora sí, nada quedaba pendiente con Sagarmatha (La frente del cielo).

En marzo del año pasado, el veterano Messner (73 años) acudió al Campo Base del Everest poco días antes del primer intento de cumbre invernal sin oxígeno de Alex Txikon. Le mostró su apoyo y seguramente pensó que era el alpinista al que debía pasarle el testigo.

Posición de Alex Txikon geolocalizador Garmin/Racetracker

http://racetracker.es/rt/alextxikoneverestwinter18

Alpinismo

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